Corazones en juego

4. Preguntas Peligrosas

La tensión entre ellos era tan palpable que parecía llenar el aire.
Valeria sostuvo la mirada de Adrián con toda la firmeza que pudo reunir. Su corazón latía con fuerza, pero su expresión se mantenía tranquila, casi profesional.
Cinco años habían pasado… y aun así, estar tan cerca de él despertaba recuerdos que había pasado demasiado tiempo intentando enterrar.
Adrián fue el primero en romper el silencio.
—Veo que sigues siendo igual de terca —dijo Adrián, observándola con una leve sonrisa provocadora.
—Y veo que usted sigue siendo igual de arrogante —respondió Valeria, sin apartar la mirada.
Adrián dejó escapar una risa baja.
—Interesante —comentó Adrián —Antes me llamabas Adrián.
Valeria apretó ligeramente los labios antes de responder.
—Las personas cambian —contestó Valeria, manteniendo un tono controlado.
—¿De verdad? —preguntó Adrián, inclinándose un poco más cerca de ella —Porque yo sigo viendo a la misma mujer que discutía conmigo por todo.
Valeria respiró hondo.
No iba a caer en su juego.
—Señor Velasco, si le parece bien podemos comenzar la entrevista ahora —dijo Valeria, sacando una pequeña libreta de su bolso.
Adrián cruzó los brazos mientras la observaba con intensidad.
—Tan directa —murmuró Adrián —Pensé que al menos me preguntarías cómo he estado.
Valeria levantó la vista hacia él.
—No forma parte de la entrevista —respondió Valeria con frialdad.
—Qué fría te has vuelto —comentó Adrián, entrecerrando ligeramente los ojos.
—Profesional —corrigió Valeria con firmeza.
Adrián la observó durante unos segundos más, como si intentara descifrar algo detrás de su expresión tranquila.
—Está bien —dijo finalmente Adrián —Pregunta.
Valeria sacó una pequeña grabadora y la colocó sobre la mesa del balcón.
—Esta entrevista es para la revista Horizonte Empresarial —explicó Valeria —¿Está de acuerdo con que sea grabada?
Adrián la miró con una leve sonrisa.
—Siempre fuiste muy correcta —dijo Adrián.
Valeria levantó una ceja.
—¿Está de acuerdo o no? —preguntó Valeria.
—Sí, Valeria —respondió Adrián suavemente.
Escuchar su nombre en su voz provocó un leve temblor en su pecho, pero lo ignoró.
Presionó el botón de grabación.
—Señor Velasco, su empresa ha crecido considerablemente en los últimos años. Muchos consideran que su éxito ha sido… inesperado. ¿Cuál diría que ha sido la clave? —preguntó Valeria, tomando nota.
Adrián la observó fijamente antes de responder.
—Tomar decisiones difíciles —contestó Adrián.
Valeria anotó algo en su libreta.
—¿Como qué tipo de decisiones? —continuó Valeria.
Adrián apoyó un brazo sobre la mesa mientras seguía mirándola.
—Como saber cuándo dejar algo atrás —dijo Adrián con intención.
Las palabras quedaron suspendidas entre ellos.
Valeria levantó la vista lentamente, sabía exactamente a qué se refería.
Pero no iba a darle esa satisfacción.
—¿Se refiere a negocios? —preguntó Valeria, manteniendo la calma.
Adrián sonrió levemente.
—Si eso quieres creer —respondió Adrián.
Valeria pasó a la siguiente pregunta.
—Su compañía recientemente firmó una alianza con el grupo Montiel. ¿Fue una estrategia planeada o una oportunidad inesperada? —preguntó Valeria.
Por un segundo, la expresión de Adrián cambió.
Apenas un instante.
Pero Valeria lo notó.
—Ambas cosas —respondió finalmente Adrián.
Valeria escribió algo más.
—Muchos medios mencionaron que esa alianza también tenía un… aspecto personal —añadió Valeria, levantando la mirada.
Adrián inclinó la cabeza.
—¿Te refieres a los rumores? —preguntó Adrián con tono relajado, Valeria lo miró directamente.
—Me refiero a las fotografías que circularon hace algunos años —aclaró Valeria.
Adrián soltó una pequeña risa.
—Siempre tan directa —comentó Adrián.
—Es mi trabajo —respondió Valeria.
Adrián se acercó un poco más.
—¿Tu trabajo o tu curiosidad? —preguntó Adrián, con un brillo desafiante en los ojos.
Valeria no respondió de inmediato.
—Estoy haciendo una entrevista —repitió Valeria, firme.
Adrián la observó con una mezcla de diversión y algo más oscuro.
—Claro —dijo Adrián.
Justo en ese momento, una voz femenina interrumpió la conversación.
—Adrián, cariño… te estaba buscando —dijo una voz femenina desde detrás de ellos.
Valeria sintió que el aire desaparecía por un segundo.
Conocía esa voz.
Adrián giró ligeramente la cabeza.
—Clara —dijo Adrián con calma.
Valeria levantó la mirada.
Y la vio.
Clara Montiel caminaba hacia ellos con una elegancia impecable. Su vestido plateado brillaba bajo las luces del salón, y su sonrisa era tan perfecta como la que aparecía en todas las revistas.
La misma mujer.
La misma que había aparecido en aquella fotografía cinco años atrás.
Clara se detuvo junto a Adrián y apoyó suavemente una mano en su brazo.
—No sabía que estabas ocupado —comentó Clara, observando a Valeria con curiosidad —¿Interrumpo algo?
—Una entrevista —respondió Adrián, sin apartar la mirada de Valeria.
Clara sonrió con cortesía.
—Ah —dijo Clara —Entonces tú debes ser la periodista.
Valeria se puso de pie lentamente.
—Valeria Torres —se presentó Valeria.
Clara inclinó la cabeza.
—Clara Montiel —respondió Clara con una sonrisa impecable.
El silencio entre las dos duró apenas unos segundos… pero fue suficiente para que Valeria recordara todo.
La fotografía.
Los titulares.
La noche en que su relación con Adrián terminó.
Clara volvió a mirar a Adrián.
—Tu padre quiere hablar contigo —dijo Clara suavemente.
Adrián frunció ligeramente el ceño.
—Ahora no —respondió Adrián.
—Dice que es importante —insistió Clara.
Adrián suspiró.
Luego miró nuevamente a Valeria.
—No te vayas —dijo Adrián, con tono firme.
Valeria levantó la grabadora.
—La entrevista aún no ha terminado —respondió Valeria.
Adrián sostuvo su mirada.
—Exacto —dijo Adrián.
Clara observó el intercambio entre ambos con una expresión pensativa.
Luego sonrió levemente.
—Entonces no los interrumpo más —dijo Clara.
Pero antes de irse, se inclinó ligeramente hacia Valeria.
—Debes ser muy valiente para entrevistarlo —susurró Clara.
Valeria frunció ligeramente el ceño.
—¿Por qué? —preguntó Valeria.
Clara sonrió.
Una sonrisa que no llegó a sus ojos.
—Porque no todos conocen la verdad sobre Adrián Velasco —respondió Clara.
Y con eso, se alejó.
El silencio volvió a caer entre ellos.
Valeria miró a Adrián lentamente.
—Interesante comentario —dijo Valeria.
Adrián apoyó las manos sobre la mesa.
—No escuches a Clara —dijo Adrián.
Valeria lo observó con atención.
—¿Por qué? —preguntó Valeria.
Adrián no respondió inmediatamente.
Luego habló en voz baja.
—Porque no sabes en qué te estás metiendo —dijo Adrián.
Valeria sintió un escalofrío recorrer su espalda.
Pero su mirada no vaciló.
—Entonces supongo que deberías explicármelo —respondió Valeria.
Adrián sostuvo su mirada durante varios segundos.
Luego sonrió lentamente.
—Eso, Valeria… —dijo Adrián con una sonrisa peligrosa— no es algo que se pueda explicar en una entrevista.
Y en ese momento…
Valeria comenzó a sospechar que la historia que creía conocer… apenas estaba empezando.




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