Corazones en juego

5. La verdad detrás del silencio

El salón de la gala estaba más animado que antes.
La música sonaba con mayor intensidad, las conversaciones se mezclaban con risas y el tintinear de las copas llenaba el ambiente.
Pero para Valeria, todo parecía distante.
Después de que Clara se alejara, la tensión entre ella y Adrián había quedado suspendida en el aire, como una cuerda a punto de romperse.
—Continuemos con la entrevista —dijo Valeria, retomando su tono profesional.
Adrián la observó con una expresión difícil de descifrar.
—¿De verdad quieres seguir hablando de negocios? —preguntó Adrián, con una leve provocación en la voz.
—Es el motivo por el que estoy aquí —respondió Valeria, manteniendo la calma.
Adrián la miró durante unos segundos más antes de hablar.
—Dame unos minutos —dijo Adrián finalmente.
Valeria frunció ligeramente el ceño.
—¿Para qué? —preguntó Valeria.
—Mi padre quiere hablar conmigo —respondió Adrián —Y cuando él dice que algo es importante… suele serlo.
Valeria asintió lentamente.
—Bien —dijo Valeria.
Adrián dio un paso hacia atrás, pero antes de irse volvió a mirarla.
—No te vayas —dijo Adrián con una intensidad inesperada.
Valeria levantó una ceja.
—No pensaba hacerlo —respondió Valeria.
Adrián asintió levemente y se alejó entre la multitud.
Valeria dejó escapar el aire lentamente.
Se apoyó en la baranda del balcón y observó la ciudad iluminada mientras intentaba ordenar sus pensamientos.
Cinco años intentando olvidarlo.
Después de unos minutos decidió caminar por el interior del hotel.
Los pasillos eran elegantes y tranquilos, lejos del ruido de la gala.
Entonces escuchó una voz.
Una voz que reconocería en cualquier lugar.
—Te dije que no quería que ella estuviera aquí —dijo Adrián, con tono tenso.
Valeria se detuvo de inmediato.
La puerta de una sala privada estaba entreabierta.
—No exageres —respondió el padre de Adrián, con una voz grave y fría —Solo es una periodista.
El corazón de Valeria dio un pequeño salto.
—No es solo una periodista —insistió Adrián con firmeza.
—¿Entonces qué es? —preguntó el padre de Adrián.
Hubo un breve silencio.
—Tú sabes exactamente quién es —respondió Adrián finalmente.
Valeria sintió cómo el pulso comenzaba a acelerarse.
—Esa chica ya no debería importar —dijo el padre de Adrián con indiferencia —Eso se resolvió hace cinco años.
Las palabras golpearon a Valeria como un eco.
—No se resolvió —respondió Adrián con rabia contenida—. Tú obligaste esa situación.
—Yo te di una opción —replicó el padre de Adrián —Y tomaste la decisión correcta.
Valeria sintió un nudo formarse en su pecho.
—No fue una decisión —dijo Adrián con frustración —Fue un ultimátum.
Hubo otro momento de silencio.
—Si no aceptaba el acuerdo con los Montiel —continuó Adrián— destruirías la empresa.
Valeria dejó de respirar por un segundo.
—Y no solo eso —añadió Adrián con voz más baja — También amenazaste con hacerle daño a ella.
El corazón de Valeria se detuvo.
—No exageres —respondió el padre de Adrián con frialdad—. Solo te hice entender que las debilidades pueden ser peligrosas.
Valeria susurró sin darse cuenta:
—Por eso desapareciste…
La puerta se abrió de golpe.
Adrián salió primero y su mirada se encontró inmediatamente con la de Valeria.
—Valeria… —dijo Adrián, sorprendido.
Valeria lo miraba con incredulidad.
—¿Era eso? —preguntó Valeria con voz temblorosa — ¿Por eso te fuiste?
Adrián apretó la mandíbula.
—No debiste escuchar eso —respondió Adrián.
—¡Respóndeme! —exigió Valeria.
El padre de Adrián apareció detrás de él.
Su mirada fría se posó en Valeria.
—Así que tú eres la chica —dijo el padre de Adrián con calma.
Adrián dio un paso delante de ella.
—No te metas en esto —advirtió Adrián.
El hombre no pareció afectado.
—Es interesante —continuó el padre de Adrián —Pensé que habías aprendido a mantener tus debilidades lejos.
Valeria levantó el mentón.
—No soy una debilidad —respondió Valeria con firmeza.
El hombre sonrió levemente.
—Eso crees —dijo el padre de Adrián.
Adrián giró hacia su padre con molestia.
—Basta —ordenó Adrián.
Pero el hombre continuó hablando.
—Las cosas se están moviendo otra vez —dijo el padre de Adrián con tono serio —Y si esa chica vuelve a estar cerca de ti… puede convertirse en un problema.
Valeria frunció el ceño.
—¿De qué está hablando? —preguntó Valeria.
Adrián no respondió inmediatamente.
—Nada que te concierna —dijo finalmente Adrián.
El padre de Adrián sonrió con frialdad.
—Díselo si quieres —comentó el padre de Adrián — Después de todo, si alguien descubre que ella volvió a tu vida…
Hizo una pausa antes de terminar la frase.
—Podrían usarla contra ti —concluyó el padre de Adrián.
El silencio cayó como una sombra pesada.
Valeria sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—¿Usarme? —preguntó Valeria lentamente.
El hombre no respondió.
Solo la observó con una sonrisa inquietante.
Adrián dio un paso hacia ella.
—Valeria, escucha… —comenzó Adrián.
Pero ella retrocedió.
—Cinco años —susurró Valeria con dolor —Cinco años creyendo que simplemente me habías reemplazado.
Adrián apretó los puños.
—No fue así —respondió Adrián.
Valeria lo miró con tristeza.
—Entonces debiste decírmelo —dijo Valeria.
—No podía —respondió Adrián en voz baja.
Valeria negó lentamente.
—Siempre hay una opción —dijo Valeria.
Adrián sostuvo su mirada.
—No cuando la persona que amas podría salir lastimada —respondió Adrián.
Las palabras quedaron suspendidas entre ellos.
Pero en ese momento un hombre desconocido apareció al final del pasillo.
Se detuvo y miró directamente a Valeria.
Adrián se tensó inmediatamente.
El desconocido sacó su teléfono y tomó una fotografía.
—¡Oye! —exclamó Adrián, avanzando hacia él.
Pero el hombre ya se estaba alejando rápidamente.
El padre de Adrián observó la escena con preocupación.
—Eso no es bueno —dijo el padre de Adrián.
Adrián regresó junto a Valeria con expresión seria.
—Tenemos un problema —dijo Adrián.
Valeria sintió que el estómago se le cerraba.
—¿Qué significa eso? —preguntó Valeria.
Adrián la miró fijamente.
—Significa que alguien acaba de descubrir que volviste a mi vida —respondió Adrián.
Valeria frunció el ceño.
—¿Y eso qué tiene de malo? —preguntó Valeria.
Adrián guardó silencio un segundo.
Luego habló con gravedad.
—Que ahora podrían ir tras de ti —concluyó Adrián.
El miedo se deslizó silenciosamente en el corazón de Valeria.
Porque por primera vez…
comprendió que esta historia no era solo sobre el pasado.
Era sobre un peligro que apenas estaba comenzando.




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