Coroko: El niño mono

Promesa... ¿?

Neng, tras ver el estado de Coroko y después de guardar su espada, se proponía irse.

—Es una pena, parecías capaz de hacerlo. Coroko… — piensa para sí mismo.

Hao queda destrozada por la escena. Unas lágrimas empiezan a caer por sus mejillas, incapaz de aceptarlo. Hua, por otro lado, no encontraba palabras, ni suyas ni ajenas. Mientras tanto, Baxian todavía tenía esperanzas en que su recién aprendiz podría seguir de algún modo.

Neng, cuando se gira para irse, su cuerpo se paraliza. No es capaz de mover un solo músculo. Siente algo detrás suyo, algo que hace un momento no estaba ahí. Se siente como una presencia, una presencia cuyo espíritu de pelea sigue intacto, queriendo ansioso de más pelea.

Este logra girar un poco la cabeza para mirar de reojo. Lo ve. Coroko de pie, con su ropa muy rota y desgastada, exponiendo una vez más su marcado cuerpo que ahora estaba un poco cubierto de sangre y tierra, junto con su pelaje un poco quemado debido a la explosión. Pero su rostro mantenía una mirada de determinación con firmeza.

—Te lo dije… Yo podría aguantarlo, Neng… — Coroko habla con las pocas fuerzas que le quedan.

—Coroko… — Neng se desparaliza para poder pararse enfrente de su rival.

Estando frente a frente, el silencio y la tensión parecen aumentar. Pero para la sorpresa de sus observadores a la distancia, Neng, después de analizar a Coroko durante unos segundos más, pondría un dedo en la frente de Coroko.

—Mantén ese espíritu de pelea por siempre. Será tu arma confiable en todas tus batallas — Neng, luego de aconsejar a Coroko, lo empuja con el dedo que puso en su frente, haciéndolo desplomarse en el suelo.

—¡Coroko! — grita Hao, siendo acompañada por Hua.

—¡Monito! — Hua, por fin, encuentra palabras que pronunciar.

Hao, junto a Hua, corren a auxiliar a Coroko. Por otra parte, Baxian le corta el camino a Neng, plantándose frente a él con autoridad.

—¿Podemos hablar, espadachín? — pregunta Baxian.

Unas horas más tarde…

Coroko abre los ojos después de lo que parece una eternidad, pero este notaría que está en otro sitio, uno en donde no se parece al interior de su ya conocida carreta. Solo puede ver una oscuridad abrumadora que parece ser lo único existente.

—¿Dónde estoy? — Coroko siente como su voz resuena en todo el lugar, aunque solo fuera un pensamiento que recorrió su mente.

De repente, siente como algo se acerca, algo con un aura devastadora que camina lentamente hacia él. Cuando esta presencia parece detenerse, alguien parece emerger de la oscuridad del sitio, justo enfrente suyo.

Coroko, por instinto, intenta moverse para ponerse en guardia, pero su cuerpo no reacciona. Lo que surge de esa oscuridad es semejante a un hombre adulto con un manto que cubre todo su cuerpo hasta la cintura. Esta criatura parece mirarlo durante un momento con unos ojos casi de vacío, y le habla.

—Aguarda mi llegada… Coroko — la criatura habla con una voz que, para sorpresa de Coroko, es más humana que la de un animal o una bestia.

Coroko no tiene más tiempo para pensar o intentar hacer algo, antes de caer en la oscuridad como si cayera de un acantilado. La criatura solo lo observa caer.

De golpe, este se despierta. La carreta está quieta dentro de un bosque muy grande, donde las hojas y ramas de los árboles tapan la poca luz que da la luna. Hao estaba a su lado sentada, con Hua en su hombro, mientras Baxian estaba un poco más cerca de la fogata que él mismo hizo.

—¡Despertó! — grita Hua con emoción.

—¿Cómo te encuentras, Coroko? — pregunta Hao con una voz dulce.

—Estoy… Estoy bien — Coroko prefiere no contar lo que soñó, pensando que fue una simple pesadilla. — ¿Qué ocurrió?

—Tuviste suerte de no morir — Baxian, sin mirarlo, de espaldas a él. — Esa espada que usó, por lo que me contó, tuvo varios portadores. Es una espada que se alimenta del Chi de su usuario para luego soltarlo. Si hubieras reforzado tu cuerpo con Chi tan solo unos segundos más tarde…

—Estoy vivo gracias a ti — dice Coroko. — Tú me enseñaste cómo reforzar mi cuerpo… Si no te hubiera conocido, ahora no estaría respirando.

Baxian mantiene el silencio durante unos segundos. Enseguida, cambia a una actitud menos seria.

—¡Ja! En parte tienes razón, pero creo que deberías darle las gracias a la chica que está a tu costado — declara Baxian. — Cuando caíste, te quedaste casi sin Chi, pero Hao pudo pasarte parte del suyo.

Coroko gira su cabeza sorprendido, mirando a Hao.

—¿Es verdad? — Coroko queda atónito ante las palabras de su maestro. — ¡Si es así, te lo agradezco, Hao! — dice con entusiasmo.

—Bueno… Baxian dijo que yo tengo una reserva de Chi inmensa, aparte me desesperé un poco… Ahora solo puedo verlo y sacarlo de mi cuerpo, pero no sé cómo hacerlo fluir como Baxian me explicó — Hao, aunque se avergüenza un poco por admitir que se preocupó por Coroko, igualmente siente felicidad.

Después de charlar y comer un poco para compensar energías, los aventureros se irían a dormir. Baxian, con una manta fuera de la carreta, según sus palabras, para "vigilar", aunque ya había caído en un profundo sueño. Mientras, Hao y Hua duermen dentro de la carreta. Coroko no podía dormir; el dolor de su cuerpo, aunque ya había pasado un poco, seguía siendo molesto para poder intentar dormir.

Mientras intentaba pegar los ojos, este nota una silueta que se posa en la puerta de la carreta, siendo su identidad protegida por la tela que hay en el marco de esta misma. Ambos notan la mirada del otro, y el que espiaba no tarda en irse sin hacer ruido. Coroko se levanta evitando hacer el mínimo sonido. Este asoma la cabeza y ve a Baxian aún dormido, sin percatarse de nada.

—Qué bien vigilas… — piensa Coroko con sarcasmo.

Coroko se baja de la carreta y logra ver que entre los árboles algo se escabulle. Este no pierde tiempo y lo sigue, teniendo que parar de vez en cuando debido al dolor de su cuerpo, ayudándose con su cola a balancearse de vez en cuando. Después de estar en una persecución que parecía eterna, Coroko piensa que perdió a quien seguía al ya no verlo. Luego de dar un par de vueltas, ve cerca de un pequeño acantilado una figura que ya se le hace familiar: Neng.



#1718 en Fantasía
#831 en Personajes sobrenaturales
#2044 en Otros
#589 en Humor

En el texto hay: humor, pelea, adventura

Editado: 31.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.