10:30am
—Rey Daemir Valenor y reina Sylthara De Valenor, es un placer recibirlos en nuestro querido reino de Aestheron —dice el rey Rhydar ofreciéndoles una cálida sonrisa.
—Deja las formalidades de lado Rhydar, aunque nuestros reinos estén lejos seguimos siendo viejos amigos—dice el rey Daemir riendo.
—Por supuesto que sí —suelta una carcajada la reina Lyssandra—. Aunque me sorprende que hayan venido impuntuales, claro de seguro que tuvo que haber sido un viaje largo.
—Oh Lyssi, por supuesto que lo fue. Un viaje de 7 u 8 días, demasiado agotador. Nuestra querida Aphelia se vino durmiendo por todo el camino—. Se ríe la reina Sylthara.
—Si, fue algo tardado. Por eso pido disculpas por haber llegado tarde. Seguro les hicimos esperar—. Aphelia dice riéndose un poco y dando una dulce sonrisa a mis padres.
—Oh, pero qué joven tan educada. Seguro tu madre te ha educado muy bien. No te preocupes, nuestra querida hija Lyra se entretuvo leyendo libros, pero claro estaba entusiasmada por darle el tour a tu hija por la capital—. Mi madre pone una mano en mi hombro y me da un mini empujón para que me ponga al lado de ella. Tenso el cuerpo e intento no hacer una mueca por el dolor.
—Si, es…cierto—. No sabía qué más decir. Mi madre me miró con una mirada que decía “se más convencional”.
—Ya veo y qué libro leías Lyra? — La reina Sylthara me mira sonriéndome.
—Leia…—. Como no estaba leyendo nada, tenía que escoger un libro que ya conocía—. El Origen De Los 3 Grandes.
—Ya veo, ese libro también lo leí. Es interesante, ¿no crees? Mi hija se lo está leyendo.
—¿En serio? —dirigió mi mirada a Aphelia, quien ya me estaba viendo y me dedicó una sonrisa.
—Deberían de hablar sobre el libro ustedes dos. Así comparten opiniones —propuso la Reina Sylthara.
—Buena idea, pueden platicar de ello mientras tu Lyra le das el tour por la capital —. Mi madre me dedicó una sonrisa. Una qué se siente falsa.
—Sí , eso sería genial! Vamos ya? — Aphelia me miró y sonrió mostrando sus dientes blancos.
—Claro, vamos.
Caminé hacia la puerta principal, dos guardias se pusieron detrás mío. Aphelia me siguió a mi lado y otros dos guardias del reino de Elyndor también la seguían a ella. Bajamos unas gradas y había un carruaje con dos caballos blancos y una persona sostenía las riendas de esos dos caballos. Nos subimos al carruaje y este avanzó. Cruzamos un mini puente qué dividía la plaza central del palacio.
—Esta es la capital del Reino de Aestheron, se llama Eldoria —dije viendo las personas, las casas que había, la fuente en el centro de la plaza y muchos mercados y panaderías.
—¡Vaya que lindo se ve todo!
— Si es lindo —. Hace tiempo no veía la capital, todo ha cambiado tanto en 5 años. No quizás más, desde que tenía 5 años no salía del palacio. No me lo permitían.
—Entonces, dime Lyra. ¿Qué opinas del libro de El Origen De Los 3 Grandes?
—Pues es interesante, desde cómo describen el origen del mundo. Hasta los seres que reinaban en él.
Aphelia enarca una ceja mirándome con incredulidad—. ¿En serio piensas que los primordiales ya no existen? No pensé que serias de esas personas que no creen en ese mito.
—¿Tú sí crees en las historias? — Cuando comenzaba a leer ese libro, recordaba que llegué a un punto en pensar que esas criaturas ancestrales seguían vivas. Pero luego una duda quedó en mi. La cual fue: ¿Por qué no han aparecido?
—¡Obvio que sí! Son criaturas poderosas. ¡Las más poderosas de todas! Además si no hubieran existido, quien hubiera escrito ese libro? — Aphelia se recuesta en el respaldo del carruaje y luego mira por la mini ventanilla.
—Tienes un punto pero…
—¡Pero nada! Aparte la energía primordial existe y me dirás que los primordiales no?
No podía debatirle. Supongo que mi duda de años atrás ya está contestada—. Esta bien tu ganas, supongo que esas criaturas existen. Pero nadie las ha visto en años.
—Eso es cierto, de seguro han de estar ocultas en algún lugar del mundo..
Mire por la ventanilla y vi una panadería, de hecho no cualquiera una de las más famosas de la capital— ¿Quieres un postre?
—¡Claro que sí! ¡Nunca se rechaza una oferta dulce! — Ella se ríe y sonríe de oreja a oreja. No pude evitar soltar una risa también. Después de muchos años ella ha sido la primera en actuar así conmigo y eso me hace sentir feliz.
Nos bajamos del carruaje y entramos a la panadería. Aphelia pidió dos postres para llevar mientras yo esperaba junto a ella. Pude sentir miradas discretas de las personas que estaban ahí. No eran miradas amables ni amistosas. Vi de reojo mi alrededor. En efecto, habían personas mirándome con el ceño fruncido y otras murmurando bajo.
Me comienzo a sentir un poco incómoda, aunque hasta cierto punto ya estaba acostumbrada. Cuando le dieron una caja de postres a Aphelia y ella pagó con 15 monedas de Crysalis. Nos fuimos de la panadería.
—La verdad estos postres los miro muy deliciosos, se miran tan suaves —. Ella humedece sus labios y luego sonríe.