Horas. Pasaron horas desde que huí de la capital. Ya había pasado más del medio día, viendo por la posición del sol capaz eran las 3:00 o 4:00 de la tarde. Estaba cansada, mi cuerpo dolía y estaba caminando sin rumbo. Ahora que lo pienso, no sé dónde pasaré la noche. Tengo demasiada sed y hambre. Supongo que haber usado mi poder consumió mucha de mi energía y ahora estoy sufriendo las consecuencias.
No podía ir a ninguna aldea ni pueblo cercano y menos con esta ropa. Si alguna persona me ve así, le informarán a los guardias del palacio real. Luego de seguro vinieran por mí y me llevarían de regreso al palacio. «No lo puedo permitir.»
Ya soy libre, no permitiré que me vuelvan a encarcelar. Seguí caminando, había evadido Grimhold, que era un pueblo al noroeste de Eldoria. Camine un poco al noreste, no sé cuánto tiempo llevaba. Pero definitivamente sentía que iba a desmayarme en cualquier momento. Tenía mi cara toda sucia por el humo del fuego, incluyendo mis brazos y espalda. Mi vestido también estaba sucio por las caídas.
De la nada escuche una rama crujir y me volteé para ver qué o quién era. Por un momento pensé que era mi imaginación, pero ahí está otra vez el mismo ruido. Por un instante vi una sombra tras unos arbustos. Lo primero que pensé fue: «Huye.»
Entonces corrí, corrí con las pocas energías que tenía. Entonces escuché pasos detrás de mí. Ahí supe que estaba siendo perseguida por alguien. Intente aumentar mi velocidad. Pero tropecé con una roca y rodé por el suelo. Con el cuerpo tembloroso intenté levantarme pero, caí de rodillas tosiendo. Mi respiración estaba inestable y sentía mi cuerpo temblar más.
—¡Oye! Estas.. —. La voz de la persona se escuchaba muy cerca mío y sus pasos avanzaban a mi. Pero no escuche el resto que dijo. Porque en ese instante obligue a mi cuerpo a levantarse y moverse enseguida—. ¡Hey! ¡Espera!
No, no podía detenerme. Pero sentía que mis piernas ya no respondían y mis moretones y heridas de la espalda comenzaron a arder demasiado. Entonces di un paso en falso y caí otra vez. Intenté arrastrarme por el suelo intentando huir, pude verme patética pero no podía ser atrapada por un desconocido. «¿Y si era un soldado?»
—¡Hey! Tranquila… —. La voz se escuchaba lejana, pero con mi vista borrosa pude ver una figura masculina. Entonces, mis ojos se cerraron y todo se volvió oscuro al instante.
~~
Todo era oscuro. No sabía dónde estaba. A mi alrededor no había nada. Parpadeo. Ahora estaba en Eldoria, con mi vestido real. Las personas me sonreían. Sus miradas eran amables y me saludaban como si me adoraran. Esto es extraño, pero este sentimiento es cálido. Seguía caminando por Eldoria y la gente me saludaba, unos niños se acercaron a mí a darme flores. Yo les sonreí. Pero, de un momento a otro el cielo se oscureció. Cuando volví a ver a la personas, todas ellas me miraban con terror. Esas miradas, regresaron. Este sentimiento de rechazo regresó.
—¿Por qué me miran así? Como si fuera.. —murmullo a mí misma y veo mi reflejo en una ventana—. Un monstruo.
Mi cara con marcas negras, mis brazos cubiertos de esas mismas marcas y mis hombros también. Abro mis ojos de sorpresa. Lo recuerdo, recuerdo este día. El día en que me encarcelaron. Mi respiración se agita. Veo a mi alrededor, todas esas miradas, esos murmullos, ese rechazo.
«No me vean. Dejen de verme.»
Guardias, guardias comenzaron a rodearme apuntándome con armas y otros con sus poderes. Me sentía amenazada y en peligro.
—¡Retrocede monstruo! —gritó uno de ellos avanzando a mi con una lanza.
Retrocedí, sentía mi respiración agitarse demasiado—. Alejense..n-no se acerquen! —grite.
Sentía todas las miradas. De la nada comienzo a escuchar voces. Múltiples voces.
“Monstruo”
“¡Matenla!”
“¡Que se vaya!”
“Es un fenómeno!!”
Miradas de terror, desprecio, rechazo, odio, etc. Mi alrededor comenzó a dar vueltas y mi rodillas ceden al suelo. Mis manos se aferraban a mi cabeza como si intentará callar a esas voces y mis oídos comenzaban a zumbar. Para después…
Despierto de golpe. Solté un grito ahogado y me incorporo de las sábanas en las que estaba acostada. Mi respiración estaba agitada. Mi cara la sentía sudada. Miro a mi alrededor había candelas, una mesita, una alfombra vieja y parecía estar dentro de una tienda de acampar. Desvío mi mirada rápido hacia el hombre que entró por la tienda y me ve.
—¡Ya despertó! —grita y avanza unos pasos hacia mi. Yo retrocedo sobre la sabanas pero mi cuerpo se tenso y siseó un poco. Aún duele—. Hey tranquila, no te haré daño. Pero por tu expresión algo te duele.
Esa voz, es la misma de antes. Cuando mi vista se aclara bien, era un hombre alto a simple vista. Piel trigueña con la mandíbula marcada, pelo negro corto ondulado de las puntas y medio liso de la raíz. Su cuerpo parecía estar en buena forma.
—En fin, ehm…soy Theron, Theron Astren a tu servicio —. El chico me sonríe de oreja a oreja y levanta una mano en gesto de saludo—. ¿No hablas mucho verdad? O acaso serás muda.. —. Me mira ladeando la cabeza y entrecerrando los ojos.