Corona De Cenizas

Capítulo 10: Pesadillas

LYRA

El cielo se oscureció y las nubes se juntaban como grandes masas oscuras. El viento soplaba con tanta intensidad, como si la naturaleza misma estuviera furiosa. Ahí estaba yo, en medio de todas las personas que me aborrecen, que me odian y me detestan. Entre otras les daba miedo, les daba terror. Como si hubieran visto a un fenómeno, a un monstruo. ¿Sus expresiones? horrorizadas y los niños se ocultaban detrás de sus padres como si fueran un escudo protector.

Ahí estaba yo arrodillada en el suelo. Mis rodillas estaban siendo acariciadas por la frialdad de las piedras. Mis ojos llenos de lágrimas sueltas qué caían por mis mejillas y mis manos las veía llenas de marcas oscuras. Marcas en forma de líneas como si fueran grietas. Mi cuerpo temblaba y mi mente estaba en blanco, mis oídos zumbando pero escuchando todas las voces a mi alrededor.

“Matenla”

“No la dejen vivir”

“Porque tuvo que nacer?”

“¡Alguien haga algo!”

No podía alzar la vista, no podía ver sus miradas. Me sentía tan asustada, tan acorralada y amenazada. Me sentía tan vulnerable en ese momento.

—¡No se acerquen! Manténgase alejados, nos encargaremos de ella —escucho uno de los soldados decir. Me tratan como si fuera un monstruo.

—Guardias —escucho una voz familiar y me atreví a alzar la vista. «Mamá.»

Mi corazón se llenó de alivio al verla—. M-mamá a-ayudame.. —tartamudo alzando una mano temblorosa. Mis labios temblaban y mi respiración apenas era audible.

Pensé que recibiría ayuda, pensé que ella me daría una sonrisa qué me tranquilizara, pensé que ella me susurraria “todo estará bien”. Porque eso hacen las madres, verdad? Cuidan a sus hijos sin importar que es lo que son o qué les pasará. Pero en cambio, recibí una mirada fría y cortante. Una que atravesó mi alma y mi corazón dejó ese alivio que sintió y se oprimió.

Más lágrimas comenzaron a caer de nuevo cuando la escuche decir:

—Llevensela —dijo mi propia madre, con una voz cortante como si solo fuera un criminal más o un enemigo del reino.

Sentí mi mundo caer, me sentía traicionada y ahí supe que estaba sola. Me abandonó mi propia madre, mi propia madre me miró con los mismos ojos de odio y asco que las demás personas. Mi pecho se apretó más y sentía que no podía respirar.

Cuando sentí que uno de los guardias se acercaba con cadenas retrocedí temblando—. ¡No! ¡Alejate!...¡A-alejate! — temblo mi voz. Pero el guardia se acercaba más y pude ver como otros me rodeaban con armas, listos para atacarme.

Estaban por todos lados y me tenían acorralada. Mi respiración se hizo inestable y grite:

—¡QUÉ SE ALEJEN!

Mi voz retumbó por el lugar, en ese momento el viento azotó con fuerza, las nubes tronaron y mis marcas que se expandieron por mi cuerpo y se tornaron de un color rojizo que brillaba.

Y luego…

Abro mis ojos y me incorporo sudada con la respiración agitada. «Solo fue una pesadilla.»

Intento controlar mi respiración y sentía mi cuerpo tenso y frío. Estaba en la carreta, a la par mía estaba Shayla durmiendo. Sentí un alivio invadir mi corazón al verla a salvo. «Pero entonces, ¿qué había sido ese grito de antes?»

Ahora que lo pienso, ¿que paso antes de que me desmayara? Solo recuerdo a mi madre y a esas personas y sus miradas…

Sacudo mi cabeza y me levanto con cuidado y me bajo de la carreta. No puedo dormir, no después de esa pesadilla. Cuando Shayla fue por agua recuerdo que fue por allá. Así que tiene que haber un lago o río cerca. Así que camino por la dirección que Shayla y los demás habían ido antes. La energía negativa qué sentía antes era leve. Aún era de noche y los demás estaban dormidos. Pasé por unos arbustos y árboles, entonces llegué a un lago, su agua era cristalina y brillante. La luz de la luna se reflejaba en el. «Es hermoso.»

Había luciérnagas por el área, lo cual lo hacía sentirse mágico. La energía primordial se sentía tan pura aquí, nada que ver de cómo se sentía allá dentro del bosque.

Me arrodilló frente a la orilla del lago y hundo mis manos en la superficie del agua y la llevo a mi cara. Respiro hondo y veo el cielo estrellado. Últimamente he estado teniendo la misma pesadilla y no sé por qué.

Pero no me agrada nada, se supone que al escapar olvidaría todo. Pero los recuerdos me invaden cada día. «Es una mierda.»

Aun podía sentir mi cuerpo tenso, solo de recordar aquellos guardias, sus armas, el fuego con el que me amenazaban era tan…

—No te bastó con el ataque de ese Eidoryx y ahora deambulas por el lugar sola? —escucho una voz masculina y me saca de mis pensamientos al instante.

No supe porque pero reaccione de una forma en la que me gire y eleve agua del lago y le apunte lanzando la hacia aquella persona que estaba a unos metros detrás mío.

Mis ojos se abrieron de sorpresa al ver a Kai hacer aparecer fuego y evaporar aquel ataque como si nada.

—¿Así es como agradecen las princesas de Aestheron? —dijo Kai dando unos pasos al frente cruzándose de brazos y viéndome con una ceja enarcada.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.