Día 20, Ciclo de Mareas, Año 312
No sabía en qué momento me había quedado dormida. Pero para cuando me desperté ya no estaba en la carreta. Estaba recostada en una cama de madera, cubierta de hojas como si fuera un colchón y la almohada era bien suave. Me levanté de la cama y miré por el lugar. Era como una cabaña, pero era muy chiquita. Reconocí las cosas de Shayla qué estaban a un lado de la cama. Cuando salí de la cabaña, mis ojos se abrieron de shock al ver unos seres volando por todo el lugar.
«Eran hadas.»
Había leído mucho de estas criaturas mágicas. Eran todas chiquitas, brillantes y al volar desprendían un polvo luminoso. Habían muchas cabañas como en la que me encontraba, pero diminutas. Incluso habían hongos que en su tallo tenían puertas chiquitas.
Caminé por el lugar admirando cada detalle, cuando sentí que algo choco contra mi pecho. Baje la mirada y era un hada, que retrocedió volando y se sacudió. Luego me vio y no entendí qué fue lo que dijo. Pero sonaba molesta.
«O molesto? No sé creo que era chica la hada.»
—¡Lyra! —escuché la voz de Shayla gritar detrás mío y yo me volteé para verla.
—Hola Shayla —sonreí ligeramente y ella me devolvió la sonrisa.
—Esperaba darte un tour por Elunaria, pero estabas muy dormida —dice riendo—. Al parecer tenemos una dormilona en el grupo.
Mis mejillas se tornaron rosadas por la vergüenza—. ¿Tanto dormi? —murmuré avergonzada.
—La verdadera pregunta es, ¿cómo lograste dormir tanto sin caerte de la cama? —dice Theron con una sonrisa burlona mientras pasaba a nuestro lado cargando una cesta con muchas cosas adentro.
—¡Oh cállate Theron! —dijo Shayla intentando reprocharle, pero ella también se estaba riendo.
—No puedo creerlo… —. No puede evitar reírme bajito también—. Ya en serio, ¿cuánto tiempo estuve dormida?
—No sé, pero lo que sí sé es que ya va a ser hora de almuerzo —respondió Shayla y mis ojos se abrieron de incredulidad.
«Dormí casi toda la mañana?»
—¡Tengo tanta hambre! Vamos Lyra los demás están por allá —dijo ella señalando hacia un área llena de mesas y sillas. Ahí estaban los demás integrantes de la revolución. Algunos cocinaban junto con las hadas y otros preparaban las mesas.
—Se llevan bien con las hadas todos ustedes, ¿no es así? —pregunto con curiosidad.
—Si, ellos nos permiten quedarnos en sus aldeas cuando viajamos por los bosques. Al ser una aldea feérica, nos sirve para escondernos de los guardias reales —contestó Shayla mientras caminábamos y nos sentamos en unas sillas.
—Ya veo, es porque su aldea está rodeada de magia qué oculta su aldea a simple vista, ¿verdad? —insinuo, había leído sobre sus aldeas también. Que todas ellas estaban rodeadas de una magia o algo así que las hace invisibles a simple vista.
—Hmm, algo así. De hecho usan pociones de invisibilidad, derraman las opciones en una línea que rodea toda la aldea.
—Eso tiene más sentido.
—Si no fuera por Kai, nunca hubiéramos conocido esta aldea.
—Kai? —digo confundida y Shayla se rió.
—Si Kai, él salvó esta aldea de un ataque de monstruos durante el Ciclo de Sombras —. Shayla pasó su mirada por el lugar y se detuvo en Kai, quien estaba hablando con unas hadas—. Sin él, esta aldea estuviera destruida. Por eso las hadas están agradecidas de por vida con él.
—Ya veo… —miro a Kai también, parecían discutir de algo importante con las hadas. Me quedo viéndolo unos segundos sin darme cuenta, ¿quién diría que el líder gruñón puede tener un lado protector? A pesar de todo, me cuesta comprenderlo. Su actitud me confunde cada vez más. Kai notó mi mirada hacia él y yo rápidamente la desvié. «¡Hay noo! Que pena..»
—El Ciclo de Sombras, he leído que es un Ciclo del año en donde los monstruos aparecen más seguido y su fuerza y resistencia incrementa —menciono, la verdad que al pasar toda mi infancia encerrada en una habitación. Me dio tiempo para leer sobre libros antiguos o libros que poseían información en general. Elowen siempre se encargaba de traerme 2 o 3 libros cada 15 días. «La extraño mucho.»
—Si, es el Ciclo donde más problemas trae a nuestro grupo.
—Lamento escuchar eso…
—No tranquila, todos aquí nos acostumbramos ya —suspiró resignada, como si ya fuera algo del día a día.
Asiento y ahora que lo pienso,«cómo estará Aphelia?» La última vez, estaba herida y había derramado mucha sangre. Solo espero que la hayan logrado curar lo suficiente para que esté bien.
—Por cierto, siempre tuve esta duda en mi mente. Ahora que nos conocemos mejor, quisiera saber porque no quisiste regresar a la capital de tu reino antes? —cuestionó Shayla con curiosidad y me miró ladeando la cabeza a un lado.
—Oh pues… —. No sabía qué decir, no me conviene decirle que huí de ahí porque me tenían encarcelada. No tenía ninguna excusa para esto, no encontraba ninguna mentira creíble. Cuando abrí mis labios para decir algo la voz de Bardock me detuvo.
—¡Atención a todos! —gritó atrayendo la atención de todos mientras sostenía un tankard lleno de cerveza—. Les agradecemos, una vez más, a nuestros queridos amigos feéricos. ¡Por permitirnos quedarnos en su aldea una vez más!