Garras ocultas
Jessed
No esperaba que me mirara así, como si pudiera ver más allá de la seda y la postura,
como si mis silencios hablaran más de lo que yo misma permito como si…entendiera y eso era peligroso.
Él no era como los otros Alfas que me han rodeado desde niña no gritaba su poder, no alardeaba, no necesitaba llenar el aire con su presencia simplemente estaba firme, inevitable, Como una tormenta que no pide permiso antes de caer.
Intenté mantener el equilibrio mis manos sobre el regazo la espalda recta, cada palabra medida cada silencio utilizado como cuchilla, así me entrenaron, así he sobrevivido.
Pero por dentro…Por dentro, temblaba. No por miedo. Sino porque, por primera vez en años, alguien no me trataba como una pieza del tablero.
Alaric no me rodeaba, No me subestimaba, me enfrentaba y eso, por alguna razón que no alcanzo a entender, me hizo sentir viva.
—Entonces dime, ¿a qué has venido realmente?
Esa pregunta me quemó por dentro no porque no supiera la respuesta sino porque sí la sabía y no me gustaba.
Él es una amenaza, no solo para el trono para mí también porque si baja la guardia, puedo usarlo, pero si la bajo yo…Podría destruirme.
—A ver si hay algo en ti… que no pueda controlar —dijo.
Ese fue el momento exacto en que mi escudo vibró no se rompió, aún no, pero algo en mi interior, tan cuidadosamente contenido, se agrietó.
Me obligué a responder con calma, con filo, con un veneno dulce.
—Y yo quiero saber si hay algo en ti… que no necesite ser controlado para volverse peligroso.
Nos quedamos en silencio un segundo dos, siete y por primera vez en años,
sentí que no estaba sola en el juego no era la única con colmillos bajo la lengua.