Coronas Rotas: Tharnak var Thavaka

Carta hallada entre hojas y registros de un barco en tierras de Ferios:

Deli Zurel Kieran...

Es excepcional las caídas que hemos recibido durante esta travesía. Me refiero a mí como "hemos" porque he desobedecido con conciencia una de sus reglas, mi rey. He tejido una artimaña de deudas con Ruan Gui Valtoran, finalmente, me ví en la posición de contarle e invitarlo al viaje.

Aunque al principio estaba lejos del contento, terminó aceptando mi compañía. En esta luna debo considerar que me siento algo... agradecida.

He caído de manera literal, los Mapeds se ven ansiosos por acabar con nosotros y nos han atacado más veces de las que nos gustaría creer. Quizás se trate de una alianza que desconocemos, una profecía ilaerhí o una guerra silenciosa en contra de nuestras tierras.

El primero de todos se trataba de un erutan, logré acabar con su circulación sanguínea y ahora su ataque nos ha servido para alimentarnos. Más tarde, un buffet apuñaló mi torso como si intentara arrebatar mis pulmones.

Me di por muerta, cualquiera lo hubiera hecho, sino fuera por Ruan quien recordaba a la perfección técnicas medicinales.

¿Por qué nadie me dijo que él atendía a mis soldados heridos? Jamás me cuestioné a donde paraban los más lamentables luego de la guerra, supongo que nunca perdemos demasiada gente como para preocuparnos. Aún así, me hubiera gustado estar al tanto de su colaboración.

Me ha vendado y cuidado de una manera pulcra y cariñosa, si me permite bromear, ni siquiera mi madre me ha acariciado de esa manera.

Pulain, fue inútil las primeras lunas. Mi mejoría era inexistente y aún quedaba un largo camino hasta el reino de Ilareia, pero no bajó los brazos, como buen Valthano. Se encargó de seguir la ruta más silenciosa y extensa hasta nuestro destino, de esta manera, nadie podría encontrarnos y mis carnes tendrían tiempo para regenerarse.

El viaje se ha visto con complicaciones, verá... Las medicinas requerían de tiempo y una cosecha temprana, así que, hemos frenado en islas más veces de las que pudieramos contar, lo que atrasa aún más nuestro camino. Ruan ha practicado su defensa, aunque sigue siendo ineficaz. La falta de comida también ha afectado a nuestra estadía.

Los cortes en mi cuerpo han disminuido, las hemorragias pararon y la falta de sangre ya no es incoveniente para mi cuerpo. Una vez echemos anclas en las tierras del Rey Asael, estaré preparada para lo que haga falta.

Mi colega ha recibido una prótesis para su pierna, la cual fue destruida por un real erutan cuando fue en busca de comida. ¿Sabe? Creo que con las Logîas se ha vuelto algo idiota. Así que, confeccionamos otra. Derretimos algunas herramientas y, con mi molde de cuero y sus habilidades con el metal, creamos algo eficaz para que pueda luchar.

De alguna manera, recuperó aquello que alguien le arrebató.

Mientras he estado recostada, durmiendo durante lunas completas y recibiendo cuidados de mi falso enfermero, este fue atacado tres veces más por Mapeds.

El primero fue durante la mañana siguiente a mi accidente, una bandada de buffets falsos se acercaron a nuestra tripulación. Quisieron agarrarlo, pero él fue más rápido. Oculto entre sectores y con el arco a mano, venció a cada uno de ellos mientras yo yacía inconciente en el fondo del barco.

Más tarde, los minari atacaron nuestra embarcación. Destruyeron grandes sectores, provocando nuestra repentina inundación. Ruan no quiso decirme como los venció, aunque sospecho que le lanzó algunas de mis cajas de madera. Me dijo que trataron de subir a cubierta y, para cuando atrapó a uno, este rasguñó su rostro con una pequeña y filosa garra azul.

Ahora tiene una cicatriz que atraviesa la mitad de su cara, ha curado, pero nada la hará desaparecer.

Finalmente, en una de nuestras últimas paradas se apareció Vashon gui Var Thavaka. No es mi incumbencia dar explicaciones, pero bien sabe que ningún alma acabada vuelve de las tierras de Siones.

La estrategia sigue en pie y adaptada para dos personas. Volveré a casa con un hermano que yacía perdido y el respeto de otro reino; mi señor.

Adolorida, Comandante de Guerra.

Zephir gui Valtoran.

906 Rûnabeth de la Tercera Era Lunar.




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