Corriendo Contra El Amor

capítulo 5

Usualmente siempre me encontraba sola donde quiera que yo iba, pero ahora me encontraba sentada en el lado del copiloto en el Jeep de Gavrel que en estos momentos se encontraba hablando con Kirt. Me tomo unos largos minutos digerir lo que estaba ocurriendo, todo este royo de los amigos venia siendo nuevo para mi sin contar que me reservaba un montón de quejas, no me sentía muy cómoda con todo, las personas no hacían algo sin nada a cambio y me preparaba para lo que fuera a pedir el señor idiota, le daría una oportunidad de ser amigos eso no significaba que bajaría la guardia, mantendría cierta distancia y solo conviviría lo necesario porque si lo dejaba entrar podía significar que Gavrel tendría el poder de herirme y era lo ultimo que deseaba, ya tenia muchas heridas por parte de mis padres. No entendí porque seguía buscando el amor de mi madre cuando sabia perfectamente que jamás me lo daría, a demás ver como mi madre busca herir el orgullo masculino de mi padre no ayudaba, no recordaba si alguna vez se hubo un momento de felicidad entre ellos, solo recuerdo el dolor de mi madre cada vez que mi padre le tiraba en cara algunas de sus amantes, quizás podía entender porque se herían el uno al otro si no hubiera sido por mi ellos nunca hubieran pasado por este martirio, eso era lo que siempre decía mi madre, todo es mi culpa. Apreté con fuerza mi muñeca izquierda, los cortes comenzaron a palpitar y a dolerme, sentía como mi piel protestaba por que estaba siendo abierta, mordí mi labio inferior para ahogar las emociones que me estaban inundando en estos momentos, relaje la tensión de mi cuerpo respirando lenta y profundamente, el cerebro necesitaba oxígeno para relajarse y respirar era una de las técnicas para hacerlo y bajar la tensión de la crisis, ser débil enfrente del señor idiota no es una opción, no deseaba contarles mis problemas a nadie ni siquiera al psicólogo del instituto.

Deje de apretar los cortes para que estos no sangraran, voltee a ver hacia donde se encontraban eso dos idiotas mujeriegos, Gavrel se estaba riendo de algo que Kirt le acaba de decir, deseaba que todo el royo este terminara, quería estar ya en las cuatro paredes de mi habitación y dejar esto atrás, demasiado para procesar en un solo día en el cual todo había cambiado, no sabia si creerle al idiota de Volkros, ¿Qué me podía asegurar que lo de ser amigos y no querer acostarse conmigo no era una apuesta para hacerlo?, nada. Tenia que estar atenta y no caer en sus redes, no soy tan estúpida e ingenua para caer en sus encantos de chico malo como las otras chicas lo hacían. Soy mucho mas inteligente como para caer ene se juego, odiaba el amor, solo hería al igual que las personas; mas sin embargo le estaba dando una oportunidad al chico de oro del instituto el cual traía a la mayoría de las chicas totalmente estúpidas que terminaban llorando en los baños al ser cortadas y dejadas a la semana o meses después de ser utilizadas, ¿No se daban cuenta que solo las utilizaban para eso? ¿Acaso el amor las cejaba hasta el punto de no ver la realidad? –Moví mi cabeza de un lado a otro sin entender porque las chicas permitían eso--. Deje de mira en el momento en que esos dos comenzaron a caminar hacia el Jeep, me sentía un poco nerviosa e incómoda, algo me decía que estar metida en este grupito de chico no seria mas que dolor de cabeza y daños a mi cordura, ¿podría evitar caer? No estaba muy segura de los resultados, el miedo invadió cada fibra de mi cuerpo, eso venia siendo zona de peligro para mí, quizás no fue buena idea de permitirle a Gavrel acercarse a mí, ya no me sentía tan segura de la decisión que había tomado hace unos minutos atrás. ¿y si huía como una cobarde? Solo dos opciones tenia, agarrar al toro por los cuernos o correr, pero huir solo haría que el mariscal de campo conocido como Gavrel Volkros se empeñara a molestarme mas y seria como golpearme contra un muro, enfrentarlo es una batalla perdida que ya sabía que tenía. Habría que prepararme para todo y no bajar la guardia en todo momento, solo le permitiría acercase a mi a cierta distancia y reglas sino le gustaba podría dar media vuelta y dejarme en paz. Por mi mente paso un plan, ¿Si le mostraba lo amargada y aburrida que venia siendo yo? Esto podía persuadirlo de que insistiera en molestarme... podía ver casi mis ojos brillar ante la adrenalina de arruinarle los planes al chico estrella.

Brinque cuando la puerta del copiloto se abría, toque mi corazón para calmarlo, había estado tan metida en mis planes que se me olvido que e idiota venia hacia acá. Por el espejo vi que los amigos de Gavrel se subían a la parte trasera, ¿venían con nosotros? ¿temían que violara a líder? Esto debía ser una mala broma. Una vez que los chicos se encontraban arriba Gavrel encendió el motor.

—¿Lista conejito? -Me miraba con ligereza, lo mire achicando mis ojos mientras analizaba mis siguientes palabras.

—Yo nací lista, no se tu si lo hiciste, que dudo que asi fuera.

Henrry abucheo mientras los demás se reían por lo que había dicho.

—Voy hacer como que no escuche y que mi ego no ha sido herido por un conejito mal humorado.




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