Corroido

SLEEPYHEAD

— Es hora del cuento para dormir —dijo el hombre de negro.

Érase una vez, en una cabaña en lo profundo del bosque, Hansel y Gretel vivían con su malvado padre leñador y su gentil madre enferma.

Un día, la madre enferma convenció al padre de que debían seguir el amanecer, si un día tendría problemas. Ella creía que si lo seguían, un día llegaría riqueza y prosperidad para la familia y así podrían cuidar a los niños. Sin embargo, el padre tenía otros planes: vender a uno de sus hijos.

Los niños escucharon la conversación. Hansel, que era inteligente, quería ayudar a su madre, pero la idea de su padre le aterraba. Sacando cuentas, concluyó que Gretel sería la vendida, pues él se quedaría para ir con su padre a talar árboles y ganar un poquito de dinero.

Hansel convenció a su hermana para que lo ayudara a conseguir dinero y así evitar la venta. A la mañana siguiente, partieron hacia el bosque, pero para no perderse, dejaron un rastro de hojas.

Pero cuando quisieron regresar, ¡la brisa había hecho volar su rastro! Estaban perdidos.

Después de vagar durante una noche, encontraron una casita hecha de pan de jengibre y comenzaron a comerla. La dueña, una anciana aparentemente amable, los invitó a pasar, pero en realidad era una bruja capaz de controlar la mente que quería convertirlos en muñecos, y algo más.

La bruja encerró a Hansel en una jaula y le ordenó a Gretel que la ayudara con las cosas de la casa. Hansel no sabía nada de su hermana; solo le llevaba comida. Un día, su hermana le dio una llave y le dijo que tenía un plan para escapar mañana.

Al liberarse el siguiente día, Hansel vio a su hermana mirando fijamente el horno abierto mientras escuchaba unos gritos provenientes de él. Su hermana había matado a la bruja, pero al voltear, Hansel se dio cuenta por los ojos que no era Gretel. La bruja había poseído su cuerpo, y la que estaba siendo quemada viva era su hermana, la que tanto se esmeró en cuidar.

Hansel no tuvo más opción que liberar a Gretel de la posesión de la bruja y con todas sus fuerzas metiéndola al horno, lo que mató a la bruja que estaba en el cuerpo de Gretel, pero así también matando el cuerpo de su hermana. Antes de huir bajo la lluvia, vio cómo la casa se quemaba.

Corrió por el bosque y encontro a su padre, quien estaba muy arrepentido por su idea; pues solo quería protegerlos y los había estado buscando. El al llegar a la cabaña después de trabajar y encontrar a su madre muerta y no ver a su hijos, mientras los buscaba toda la noche, al amanecer, vio un carruaje en peligro y lo salvó. Era el rey, y por su ayuda le dio oro, y el con esta motivación como su esposa le había contado una vez, siguió buscándolos todo este tiempo. El leñador se dio cuenta de que faltaba Gretel y le preguntó a su hijo, pero este solo pudo llorar.

La familia nunca más tuvo que preocuparse por el dinero y vivieron tristes para siempre.

—No me gustó esa historia para dormir —dije, dándome la vuelta para mirar la pared y dándole la espalda al hombre de negro.

—Así como los mundos de fantasía pueden ser grises y crudos, así es la vida misma. No todo es como lo imagina tu pequeña cabecita, R3X —dijo él, mientras se escuchaba el golpe seco del libro al cerrarse.

—¿Algún día yo también tendré mi amanecer? —pregunté, volviendo a mirarlo.

—Sigue todas mis órdenes. Tal vez podrías tener incluso una vida fuera de estas paredes... y ser mi hija. Pero mi hija perfecta —lo dijo con seriedad desde la puerta, antes de cerrarla, dejando la habitación en completa oscuridad.

Abracé mi peluche con fuerza y me prometí que haría feliz a mi padre.

Lilith

Mientras caminaba por las calles desolada, solo hacia que esté pueblo me llamara la atención, aunque allá venido por una sola razón. Mientras más pasaba más raro se ponía y resultó fue una buena idea mudarnos.

Saque mi teléfono, entre a la aplicación de camaras. Veía como la estación de policía se llenaba de gente moviéndose de un lado para otro, con el nuevo cadáver. Me reí entre adentro, ese chico cada vez era una historia tan interesante.

Introduci la llave para entrar a la casa, mientras daba pasos para subir la escalera, me detuve en seco cuando escuché. —¿Porque te demoraste bastante? — La voz venía del comedor. Di media vuelta y entre al comedor, mientras dejaba la bolsa en la mesa.

Ahí estaba ella, sentada en la cabecera con una copa de vino en la mano.

—Recuerda que tuve que ir a pie —le dije irónicamente.

—Eso te pasa por chocar mi auto y ahora no tenemos ni vehículo de transporte —lo dijo mientras tomaba un sorbo de su copa.

—Lo siento Eva, por tomar tus cosas, ¿cuántas veces tendré que decirte? —

— Necesitamos estar en perfil bajo y lo que haces es chocar mi auto, para no atropellar un ciervo. — Se rió — Por favor Lilith, se que es mentira. Se lo que eres capaz —

— Perfil bajó y la ciudad la estannpatrullando por lo que hiciste a ese cuerpo y ahora que yo tenga sentimientos a los animales, no me hace menos que tú—le dije mientras golpeaba la mesa.

Se levantó despacio de su asiento dejando la copa en la mesa, podía escuchar sus tacones sonar mientras caminaba hacia mi lento.

Al estar frente a mi, me acaricio el cabello y bajando con sus dedos; me hizo levantar las barbilla. Me miró por un rato.

— ¿Que tramas con el hijo del sheriff? —Me pregunto mientras me miraba a los ojos.

Di un paso para atrás, dispuesta a irme, cruce la puerta para ahora sí poder subir a mi habitación— Mientras tú pequeño pasatiempo no comprometa nuestro planes, lo dejaré pasar —lo dijo con fuerza para que la pudiera escuchar aunque estuviéramos en habitación diferente.

Que tramaba con él. Me tiré a la cama mientras pensaba uno y otro vez esa pregunta. Solo pude reír.




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