El hombre se acercó a nosotros con la respiración entre cortada, su brazo derecho tenía un corte en el cual brotaba sangre, mientras que en la otra se encontraba la Katana con algunas gotas color carmesí, que caían al suelo lentamente.
—Andrei, en la mochila tengo alcohol —dijo César con una mueca de dolor.
Me quité la mochila y busqué entre las cosas, hasta que lo encuentre.
—Toma —le dije al momento de pasarle la botella con alcohol.
Cesar se quitó la camisa de manta, lo rompió a lo largo, haciendo que quedara como un listón. Sin pensarlo se hecho un chorro de alcohol como si fuera agua, soltó algunos insultos y quejidos de dolor, después de echarse el líquido se enredó el pedazo de tela sobre la herida.
—¿Qué sucedió? —Pregunté cuando terminó de vendarse el brazo.
—Cuando estaba cerca del cazador, el demonio que lo acompaña me tomo desprevenido, haciendo que tropezará y me cortara con la Katana.
—¿Qué te sucedió en el hombro? —Preguntó Nelly apuntando hacia su hombro izquierdo.
En la zona tenía una cicatriz a lo largo del hombro como si fuera un rasguño. Él volteó a ver hacia donde apuntaba Nelly.
—Un accidente.
—Entonces, ¿volverá por mí? —Pregunté un poco sobresaltado, no me interesaba conocer la historia detrás de la cicatriz de César.
—Espero que no, pero es lo más probable, no se detendrá hasta obtener lo que quiere.
Lo último en vez de tranquilizarme, hizo que un escalofrió pasara por mi cuerpo, sabía perfectamente que aquel hombre volvería a intentar matarme.
—¿Qué vamos hacer ahora? —Preguntó Nelly sentándose en una roca.
Me sentía un poco molesto con ella por lo sucedido, pero tenía que entender que fue un accidente y que a todos nos pasa.
—No lo sé —dijo César pasando una de sus manos por su rostro—, será mejor que regresemos al pueblo, es probable que allá podemos encontrar alguna solución.
—Pero, ¿Qué me va a suceder por no tener el cristal? —Pregunté.
—Muéstrame la gema —ordenó César, la saqué del bolsillo del pantalón para que él la viera. Sorprendentemente se encontraba casi igual como cuando la encontré, excepción de algunas fisuras—. Tenemos algo de tiempo, encontraremos la forma de conseguir la escama, para ir a buscar lo que hace falta.
Para regresar al pueblo tardaríamos un día de camino, el tiempo que nos llevo para llegar a la cueva fue perdido, ahora regresaríamos con las manos vacías, y el tiempo se nos estaba terminando, o por lo menos a mí.
†
Sentí como alguien tomaba mis tobillos y posterior mis brazos, abrí los ojos asustado. Un escalofrió recorrió cada parte de mi cuerpo, combinado con el miedo, alguien se encontraba encima de mí, inmovilizándome.
Intente gritar, pero fue inútil, ningún sonido salía de mi garganta, trate moverme para zafarme del agarre de aquella persona, pero me fue imposible.
—También me da gusto en volverte a ver, Andrei —dijo acercando su rostro al mío, sabía perfectamente de quien se trataba, Yoali—. ¿Creíste que deshacerte de mí sería fácil?, estas equivocado, he regresado para destruirte y así llevarme tu alma.
Mi respiración era entre cortada.
—Fue una pesadilla —me dije a mi mismo.
Voltee a ver a mi alrededor, estábamos en la misma cueva en la que nos habíamos quedado la noche anterior.
La oscuridad nos rodeaba, a excepción de la poca luz naranja de la fogata que habíamos prendido para refugiarnos del frio que calaba los huesos, busque la presencia de Yoali, pero no había nada, Nelly y César estaban durmiendo con tranquilidad.
El resto de la noche no pude volver a dormir, por el miedo de que volviera Yoali, además, tenía presente que el cazador estaba asechándome, listo para atacar cuando bajáramos la guardia.
†
Después de caminar por varias horas, por fin podíamos ver el pueblo, primero llegaríamos a la casa de César para darnos una ducha, y posterior iríamos al centro del pueblo. César nos dijo que había una especie de tianguis, donde vendían objetos de magia, si teníamos algo de suerte, podíamos encontrar una escama.
Tanto las personas como las criaturas del otro lado de la isla, se juntaban para vender diversas cosas.
—¿Por qué no fuimos a ese lugar en vez de ir con el dragón? —Pregunté un poco molesto.
—Ese lugar es una especie de mercado negro, algunos matan a los dragones para conseguir las escamas, es un delito —contestó César—. Ellos te piden algo a cambio.
—Creo que hubiera sido una mejor opción.
—No, estaríamos contribuyendo con lo ilegal, pero no hay otra opción en estos momentos.
—Andrei, te toca bañarte —dijo Nelly sacándome de mis pensamientos.
Quité la mira de la ventana, para verla, de su cabello caían gotas de agua, lo cual Nelly intentaba secarlas con la toalla que tenía en las manos.
—¿Estas bien? —preguntó la chica con un poco de preocupación—, te ves cansado.