Corrompido

27

Caminábamos por las calles del pueblo, hasta llegar al centro, el alcalde se encontraba en el kiosco con un altavoz, posiblemente todos de ese pueblo estaban reunidos. Algunos murmullos de inconformidad se escuchaban alrededor.

Antes de que pudiera aceptar el trato con Yoali, César y Nelly llegaron a la habitación, haciendo que el ser se desvaneciera como por arte de magia. Habían ido a buscar más información de lo que había sucedido con el manantial. No les comenté nada sobre el encuentro con Yoali.

—¡Estamos resolviendo lo del manantial! —dijo el acalde a través del megáfono —, ¡Me acaban de llamar de la universidad del Norte que van a venir especialistas dentro de quince días!

—¡No podemos esperar quince días! —Gritó un hombre detrás de nosotros—, ¡Falta pocos días para la luna azul!

César nos contó que las personas se reunían en el manantial cada luna llena, y una semana antes de que iniciara Halloween iban para limpiarse y protegerse de los demonios, pero esta vez era especial porque ese día iba hacer la llamada "Luna Azul", se le llama así a la segunda luna que sale en el mismo mes, en esa ocasión concordaría con Halloween.

El 31 de octubre, es considerado como el día en que se abre un portal, donde las almas buenas, como las malas, tienen contacto con el mundo de los vivos. Esto inicia desde la tarde de 31 octubre, hasta la tarde del 1 de noviembre, pero México, se extiende hasta la noche del 2 de noviembre, en donde las almas de nuestros familiares se regresan al mundo de los muertos.

—Vine hasta aquí para nada —dijo un hombre que se encontraba a un costado de mí, se notaba su molestia.

—¡Por favor habitantes! —El alcalde trató de llamar la atención de las personas—, ¡Solo son por algunos días, no hay de qué preocuparse, los demonios no vendrán por sus almas!

Error, lo último que dijo, hizo que la gente se enojara más, provocando que lo empezaran a abuchear y aventar algunas cosas.

Era un pueblo pequeño, en donde sus creencias eran más fuertes que la ciencia. Estaba de acuerdo con los habitantes de ese pueblo, mi vida dependía de esa fuente de agua. Para ellos era protegerse, pero para mí era limpiarme y liberarme de Yoali

—Vámonos —nos dijo César a Nelly y a mí, al ver que las personas se molestaban por lo que decía el alcalde. Volvió hablar después de pasar a la multitud—. Estamos en problemas.

—¿Por qué? —Pregunté frunciendo el ceño.

—No los quería preocupar, pero el treinta y uno es cuando los demonios se hacen fuertes, en este caso Yoali se hará más fuerte, es posible que termine contigo.

—Pero, ¿Por qué no lo dijiste antes? —Pregunté molesto.

—¿No crees que lo tuvimos que haber sabido antes? —Intervino Nelly.

—Lo sé, pero no los quería preocupar.

—Ahora es mucho peor, solo tenemos una semana, ¡la gema cada vez se oscurece o aparece una nueva cuarteadura! —dije molesto, tenía la mandíbula tensa, César lo noto.

—Tranquilízate Andrei —dijo César con seriedad—, vayan al hotel, iré hacer algunas cosas.

—Pero... —estaba por protestar, pero fui interrumpido por él.

—Hagan lo que les he dicho.

Se dio la vuelta, alejándose de nosotros, hicimos caso, y fuimos al hotel.

—¿Te encuentra bien? —Preguntó Nelly.

Cuando llegamos a la habitación, quería estar solo, así que salí al balcón, agradecí que Nelly entendiera eso, necesitaba despejar mi mente, había estado por tres horas afuera. Lo único que hice fue fumar algunos cigarros, era lo que me relajaba en ese momento. No sabía con exactitud cuántos había fumado.

—Si —contesté.

Ella se encontraba sentada en el pie de mi cama, así que yo lo hice en la cabecera, quedando frente de ella. Estuvimos en silencio, lo único que nos acompañaba era la música del toca discos que había puesto Nelly, estaba muy bajo el volumen, que solo lo note cuando entre a la habitación.

—¿A dónde abra ido César? —preguntó Nelly rompiendo el silencio.

—No lo sé, espero que a solucionar esto —dije, solo miraba el techo blanco.

Otra vez nos quedamos en silencio, mi mochila se encontraba a un lado de mí, así que la agarré y de ella saqué un cuaderno que había metido antes de venir a esta odisea. Abrí una página en blanco y empecé a garabatear, dibujar era algo que me relajaba antes de tomarle el gusto al cigarro.

—¿Qué haces? —Preguntó Nelly acercándose a mí, le mostré el cuaderno para que lo viera el paisaje que apenas estaba empezando—. ¿Cantos cigarros fumaste?

—No tengo la menor idea —ella negó con la cabeza, sabía perfectamente que a Nelly no le gustaba el humo, podía ver en sus ojos que estaba decepcionada, pero no dijo nada.

—¿Puedo ver lo que has dibujado? —Preguntó.

—Claro.

Le pasé el cuaderno, ella veía cada página con atención, algunos eran paisajes, otros eran retratos.

—Ella es Saraí —dijo Nelly al ver el retrato de la chica, ya que, era la misma persona de su mundo como el del mío —, Jesús, tu mamá, sí que sabes dibujar paisajes —era lo que más dibujaba—, ¿Neydi? —Asentí con la cabeza—. Era muy bonita.




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