Cosas que pasan...

Nueva etapa de estudios

Cuando finalicé la primaria, sabía que debía seguir estudiando porque era la forma de poder superarme. Pero al vivir en el campo, no es fácil el ir a un centro de estudios para hacer secundaria.

La única posibilidad que tenía era ir al Liceo de Tarariras, que estaba a unos 50 kilómetros desde mi casa. La ventaja que tenía es que había un ómnibus que pasaba frente a casa y que me llevaría y traería al liceo.

Fue así como mis padres me inscribieron para que fuera al liceo. El ómnibus pasaba a las 10 de la mañana frente a casa y regresaba como a las 19 hs a casa. Era un largo día, pero era la posiblidad que tenía de estudiar. Además debía tener en cuenta que el costo de los boletos era muy caro, y que mis padres debían hacer un gran esfuerzo económico para poder pagármelos.

Además, tendría el gasto de los materiales del liceo. Recuerdo que cada inicio de clases, mis padres me compraban todos los libros para estudiar con la finalidad de que tuviera todo el material . En la bilbioteca del liceo prestaban libros, pero la mayoría de los libros eran para uso en sala pues había un sólo ejemplar. La otra posiblidad era hacer fotocopias, pero a veces el dinero no me alcanzaba para hacerlas.

Yo tuve muy presente siempre que debía estudiar como forma de retribuir a mi familia por el gran esfuerzo que hacían para que yo pudiera estudiar.

El ómnibus en el que iba al liceo era bastante viejo y había veces que se rompía. En él viajaban estudiantes pero también pasajeros comunes. Los días de cobros de jubilados se llenaba de gente, y había veces que teníamos que viajar parados porque iba gente mayor a la que les cedíamos el asiento. 

Sin lugar a dudas, quedan muchas añoranzas de esos viajes, a las que iré narrando de a poco, y a medida que las voy recordando.




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