Cosmos

Capítulo 6- Muñeca Rota.

Al llegar a Hëne paso directo a la cocina, no soy muy consciente de la hora. Lo único que salta a mi mente es el sermón que debe tener preparado Cross no más al ver, así que huyo a la cocina por un bocadillo antes de esconderme en mi habitación.

—¡Por fin! Señorita Lautaf me tenía preocupada. —Dice Ariza tiernamente —La señora Zu y yo estábamos esperando por usted, debe ir a cambiarse y ponerse más guapa. Hoy tiene una cita.

Vaya y yo que me esperaba un regaño. En cambio, tengo a Zu y Ariza en plan... Espera ¿Qué?

—¿Una qué?

—¡Oh sí! Hay cierto príncipe que ha estado moviendo unos hilos aquí y allá para conseguir que le preparemos un pequeño banquete para su gusto. Vamos le ayudaré a cambiarse.

Me va diciendo Ariza, mientras va empujándome lejos de la concina vía mis aposentos. No tengo que preguntar de quién se trata, sé que, si ella está involucrada y así de emocionada, Asier está detrás de todo. Aunque es extraño que hiciera algo así. Solo somos amigos y sé que la mayoría espera que llevemos las cosas más allá. Sin embargo nosotros no lo hemos planteado siquiera.

—¡LANDERS, LABAN!... —Trato de ubicar a mis hermanos.

Dudo que estén en la fortaleza.

—Dime, taf —Landers responde algo aletargado.

—¿Dónde están?

Por las sensaciones que me inundan, me hago una idea de donde están. Automáticamente sonrió y agradezco mi escudo mental. Lo último que quiero es llegar ebria con Asier.

Estamos en el Rincón de Lahoz —Responde Laban uniéndose a nuestra conversación mentalmente.

¿Están bien acompañados? —Pregunto sarcástica— ¿Esta Oz ahí?

Sí ella y sus... Sí está aquí —No quiero ni imaginar que evito decirme Landers en esa respuesta. 

Tafi te recomiendo que no te preocupes por nosotros, preocúpate por tu escudo y bloquéanos cariño. Nosotros estaremos realizando las mismas actividades, no notaremos algún cambio—Me previene Laban en tono serio, aunque conociéndolo debe tener una sonrisa atolondrada en su rostro.

Está hablando de sexo hermanita, por si no has entendido. Mucho trago y sexo. —Dice Landers.

Ebrios, son desagradables.

Tú eras la que no estaba por ningún lado. Estabas tomando una lección. Nosotros te buscamos antes de venir.

¿¡Qué mierda!? —Se queja LandersHoy no teníamos nada me asegure de ello.

Busco en mis recuerdos el momento exacto en que la Amoneth florece y lo amplío para ellos.

—¡Mierda! Qué bueno que nadie nos está prestando atención. Landers se acaba de ir de culo.

—Voy a patear el culo de Gaerl por no avisarnos. —Sentencia Landers.

Esa flor tiene mis colores, ¿verdad? ¿Oh ya se me fue la estrella? —Pregunta Laban

—No. No has perdido la cabeza. Si tiene tus colores, también los de Landers y los de mamá. —Le respondo al par de descerebrados que tengo por hermanos.

Todo mi ser vibra con la carcajada de Landers y Laban se le une. No sé si es porque mi color no estaba en ninguna de las flores que vi o ellos ya están muy ebrios, y no están prestando la suficiente atención.

Entiendo. Esa es mi señal. Hora de irme. ¡Chicos! Asier me invito a una cita y voy a alistarme. Les dejaré todo listo en mi habitación para que lleguen a dormir aquí. Entendido.

Mientras espero que respondan sigo escogiendo lo que voy a usar. Ariza aprueba un hermoso vestido. Entro al baño para una ducha rápida y empiezo a preocuparme por el estado de mis hermanos, deben estar muy ebrios, ya que no respondieron.

Por si acaso.

Chicos. Antes del amanecer, casa o me encargaré de que Pongo y Rochi los arrastren de regreso.

Refuerzo el bloqueo al sentir un poco de mareo. Me alegra que se estén divirtiendo. Ojalá no hagan ninguna tontería.

 Ariza me aconseja que me deje el cabello suelto en su mayoría y solo lo trenza a los lados. El vestido es rosa pálido. Sin mangas, escote de corazón, corte sirena. Bañado con pequeñas flores del mismo tono, hechas de tela, cocidas a mano por todo el vestido.

—Esta preciosa princesa. El joven Asier estará sin palabras al verla, la espera en el Jardín Deemas.

Que mejor lugar para desenvolverse cómodamente, que una réplica de tu entorno. Salgo de mi habitación y para acortar distancias uso el camino al área de las habitaciones de los caballeros.

 No es como si quisiera encontrarme con un caballero en particular.  Al salir puedo contar como un logro, no encontrarme con ninguno en el camino.

Me siento rara por ir a verme a solas con Asier, no es algo que normalmente haríamos, él suele ser más directo y me ha dejado claro que solo me veía como amiga. ¿Qué cambio?

Al llegar me sorprende ver una pequeña área iluminada con hermosos faroles en forma circular, cerca del pequeño estanque donde tiernas luces en forma de flor, bailotean por el agua.  Se pueden detallar las flores acuáticas que brillan en la oscuridad, más el puñado de flores silvestres que lo rodean. Los árboles de tronco grueso, parecen tener vida propia y son guardianes durmiendo. Le dan un toque de bosque encantado. Cerca de estos y con más faroles, hay una manta en el suelo, llena de aperitivos. 

Mis favoritos. 

Es mi paraíso personal. Aunque Asier no está por ningún lado, tal vez llegue muy temprano o conociéndolo, olvido algo y regreso a buscarlo. No le pienso dar mucha importancia, soy más hambre que nada y estoy segura de que no le importara que me adelante a comer. Total hizo todo esto por mi.

Mejor que él no este. Seguro mi apetito sale volando apenas lo vea. Así que mejor me aseguro ¿No?  Comienzo a comer de todo un poco, él ya llegará. 

Unas pequeñas esferas de luz comienzan a revolotear a mí alrededor, juego con ellas, Mips. Recuerdo, son pequeñas esferas de luz que pueden adaptar cualquier formar. Se dice que son guardianes, pequeños espíritus eclipsados por la belleza. Ellos escogen a quien servir y ese ser puede escuchar lo que ellos dicen o pedirles adaptar cualquier forma. Son preciosos. 




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