—Tocó la campana. Nos vemos después en el parque, Kaichu.
—Chaoo Nauu.
A la segunda hora tocaba historia. Odio historia. ¿A mi qué me importa lo que hicieron las personas en el pasado? No participé en clase. Solo me quedé sentada en mi pupitre pensando en la princesa y en todas las palabras lindas que había dicho sobre mí. Puse el peso de mi cabeza sobre una de mis manos, no podía para de pensar en ella. Hasta que algo me hizo distraerme. Me habían tirado un bollo de papel en la cabeza que ahora estaba en el suelo. Lo agarré y lo desenrollé, no esperaba nada bueno pero tenía curiosidad.
"¿Qué se siente ser la chica más horrible de la escuela?"
Rompí el papel y me lo comí... Me gusta el sabor del papel, ¿ok?
En todas las clases recibía comentarios así, a veces de forma escrita y otras de forma verbal, por partes de chicos y chicas. Sobre todo por parte de estas últimas. A veces me pregunto por qué me gustaran las chicas si las que se comportan peor conmigo son ellas, capaz soy medio masoquista... Mentira, solo hay una chica que me gusta y es Umiko. Es que Dios, ¿cómo puede ser tan linda? La re puta madre.
Ya estoy acostumbrada a que me digan cosas así. Hasta recibo insultos de los adultos, una vez cuando estaba en el parque con Kai había una nena que se había caído al piso porque recién estaba aprendiendo a nadar y la quise ayudar a levantarse, pero al verme lloró al instante y su madre vino apurada a donde estábamos. "No te hizo nada mi hija, ¿tan agresiva tenes que ser?" Esas palabras me dijo la señora ese día. Eso sucedió poco tiempo después de que me llevaran al calabozo por primera vez. Se ve que los rumores se corrieron rápido en Eryndor y todo el mundo pensaba que yo era un monstruo por haberle dejado sangrando la nariz al brabucón que estaba molestando a Kai. De por sí antes de eso ya pensaban que era rara y peligrosa, pero luego de lo que sucedió ya tenían una excusa para tratarme mal. No era suficiente con que me excluyeran de la escuela, no, era necesario que todos en el reino lo hicieran. Mi reputación se hizo mierda, pero la del bully se quedó intacta, maldito Garret. Encima una cagada el nombre.
—Señorita Giordanno. Leame la respuesta de la actividad cuatro.
Me pasé la mano por el cabello y le dije que no la había hecho, las chicas de adelante se dieron vuelta y se rieron entre ellas. No tuve más opción que reaccionar.
—¡A ver si compartimos el chiste!—Se levantó de la silla y gritó.
—Señorita Giordanno, tome asiento.
—No profesora, quiero saber de que se están riendo—Insistió Nalu.
—Me parece que alguien va a repetir de año si sigue así—Murmuró entre risitas una de las muchachas.
Agarré mis tijeras y nadé rápidamente hacia Oriana, le sujeté el pelo y se lo corté. Aunque desgraciadamente no pude seguir porque la profe me sacó del salón y me llevó a dirección.
—Bueno Nalu, cuéntanos por qué le hiciste eso a Oriana.
—Me estaba molestando—Se cruzó de brazos en la silla.
—Hemos recibido muchas quejas hacia usted, tanto de profesores como de alumnos y también he notado que sus notas han bajado, Giordanno. Y a su informe ahora se agrega agresión física hacia una chica, la cual su papá es un importante socio de la escuela. Lo sabías, ¿no es así Nalu?—Dijo el director mientras dejaba los papeles en la mesa—El padre de Oriana podría demandarnos.
—Lamento interrumpir dire, pero dentro de unos minutitos es el recreo. Hacia que le agradecería muchisimo que vaya al punto si es tan amable—Sonrió aún cruzada de brazos la chica.
—Bueno, el punto es que debería de mejorar su comportamiento y yo debería de pensar en un castigo para usted-
La campana hizo lo suyo, salí por la puerta y saludé al director.
—Terminaremos esta charla después, es hora de la merienda y no puedo quitarles el derecho de comer a los alumnos.
Fui a mi salón a buscar mi lonchera que contenía un sándwich de langosta y algo de dinero por si tenía más hambre. Salí al patio con mi comida, me senté en el piso, pero a los segundos me rodearon Oriana y su grupo de milipilis. Yo seguí comiendo normalmente en espera de mi primo.
—Que pedazo de sucia que sos, eh Nalu. No sé porqué mierda te aceptan en esta escuela.
—Eso mismo pienso yo de vos Oriana. Y no sé porqué te enojas tanto, si el corte que te hice te quedó re bien.
—¿Te haces la chistosita Nalu? Voy a hacer de tu vida un infierno.
—Mi vida ya es un infierno.
—Lesbiana tenías que ser, porque ningún hombre se fijaría en ti.
—Al menos una chica si se fija en mí.
Todas se miraron entre sí y comenzaron a reír.
—¿Una chica fijandose en vos? ¿Le pagaste o qué?
—No—Dio otro mordisco a su sándwich—Es la mismísima princesa Umiko.
—Ajá, ¿y qué más soñaste?
—¿No me crees?—Nalu se paró y siguió hablando—La vas a ver conmigo en el Bonsai, te lo puedo asegurar.
—¿A qué hora?
—Después de media noche, ¿te parece?
—Trato hecho. Hasta entonces, bicho raro.
Seguí devorando mi sándwich en paz sentada en el piso hasta que lo acabé. Se me hizo raro que Kai todavía no hubiera llegado para merendar conmigo. Me levanté y miré por todo el patio hasta encontrar a mi primo.
—Ahí está.
Mi primo también estaba en aprietos al parecer porque lo rodeaban tres patanes. Así que fui para allá nadando velozmente.
—Ya terminamos con él, nos largamos—Comentó Garret asustado.
—Llámame, Nalu—Dijo uno de los amigos de Garret.
Hice un gesto de asco ante ese "llámame". Bajé la mirada y estaba Kai sentado en el piso, con la cabeza escondida y con los brazos rodeando su aleta, apretada contra su pecho. De su rostro caían lágrimas, cuando estaba a punto de hablarle tocó la campana y yo debía de volver obligatoriamente a dirección si no quería más problemas, por lo que no pude hablarle, lo haría cuando fuéramos al parque después de la escuela.
—Kai, ¿qué pasó? Te ví llorando en el recreo. ¿Te hicieron algo malo?
El chico dejó su mochila en el suelo y suspiró para después hablar y contestarle.
—Me quiero cortar el pelo.
Me quedé algo impactada con la decisión de mi primo.
—¿Qué te dijeron?—Hizo una breve pausa—Vos amas tu pelo largo.
—Si, obvio. Me encanta mi pelo largo, no tengo ningún problema con él—Jugó con uno de los mechones de su cabello—. Pero quiero que me vean como lo que verdaderamente soy.
Le sonreí con pena y le tomé la mano.
—Si es lo que vos querés Kaichu. Yo te cortaré el pelo, ¿bueno?
—Uh, me va a quedar horrible. Si vos misma te cortaste el pelo y mirá como te quedó.
—Ok, encima que te ayudó—La muchacha se cruzó de brazos ofendida por el comentario.
—JAJAJA, era mentira, tonta.
—Ya sé, bobo JAJAJAJA.