Creadores

Episodio Número 3:Unas Ramas Muy Fuertes

—Grupo de bestias eliminadas. ¡Has ganado 15 puntos! — Otra ventana emerge de la nada, mostrando los puntos que ha ganado Andrés.

—¡Andrés, para de una vez! —grita Lucio.

Andrés se gira rodeado de cadáveres, levanta el brazo apuntándole. —Descarga… —Andrés lanza energía contra Lucio. —¡Mierda! —Lucio esquiva de suerte, pero la energía explota, mandándolo a volar contra una pared.

Este se le acerca y ve el cuerpo de su madre, quedando inmóvil. —Mamá… —Pero no tendría tiempo para pensar porque un árbol en forma de mano surge del suelo atrapándolo. —Sistema, muéstrame la recompensa por este jugador —dice mientras una pantalla con los datos de Andrés surge de él. —Oh, pero qué suerte, ¡25 puntos! Qué bien me vendrían. —¿Quién eres? —pregunta Andrés, un poco más lúcido.

—¡Eso qué importa, si ya estás muerto! —Este hace nuevas manos de madera para aplastarlo, pero no recibe puntos. —¿Eh? —Cuando deshace la madera, ve que Andrés no está. —Te lo preguntaré una vez más… ¿Quién eres? ¿Y cómo sabes tanto? —Andrés aparece en su espalda. —Eres muy rápido, ¿no? Soy Glokor —dice mientras de un salto se aleja. —Soy de otro universo donde se hizo el mismo juego, pero no soy el único; hay muchos más como yo. —¿Otro universo? —Sí, únicamente los más fuertes o con mayor cantidad de puntos podemos reencarnar en otros juegos, tomando el cuerpo de algunos de sus habitantes.

—Entonces, ¿eres como un “reencarnado”? —Algo así. —Dime una última cosa: ¿por qué ellos hacen esto? —Por aburrimiento. Ellos existen desde incluso antes que la “nada” misma, así que crean estos juegos en diferentes lugares. Pero bueno, ya fue mucha charla, ¿no crees? —Glokor mete sus manos en el piso, llevándolas hasta Andrés y agarrándole los pies; este forma desde su cabeza un árbol con forma de taladro gigante. —No lo tomes personal, chico, pero tus puntos me servirán.

Antes de que Andrés fuera lastimado, Glokor sale volando mientras se escucha un fuerte golpe, ya que una criatura lo golpeó mandándolo lejos. —Vaya, qué criaturas raras tienen en este planeta. —No es una criatura —dice Lucio, saliendo de los escombros. —Es el amor de nuestra madre —exclama mientras sujeta un colgante. —Mamá… ¿eres tú? —se pregunta Andrés.

Un rato antes… Lucio sale volando por el estallido de energía lanzado por Andrés, golpeándose contra una pared y desmayándose. —Hijo… hijo… despierta. —¿Ah? ¿Dónde estoy? —Lucio solo ve una luz inconmensurable mientras escucha la voz de su madre. —En tu mente. Estuviste a punto de morir por chocar tan fuerte contra ese muro, pero yo pude unir lo poco de vitalidad que tenías con mi alma; ahora los dos estamos conectados. —Pero… tú moriste… ¿Cómo vas a volver? —¿Recuerdas el colgante favorito? Ese será mi puente para volver a este mundo solo por un rato, así que cuídalo bien. —Mamá… perdóname… no pude protegerte, no pude ayudar a mi hermano, ni siquiera pude vengarte… Yo… yo solo… —dice Lucio con la voz quebrada. —Mi niño… no te sientas mal, tú no podías anticipar esto, ¿o sí? Ahora vamos, levántate. Andrés te necesita, confío en ti. Por cierto, ¡todavía tienen que ir por papá, no se tarden!

Presente… Lucio retoma la conciencia, mira que el cuerpo de su madre desapareció y que su colgante está en su mano. —Hermano… te devolveré el favor de hace rato. Ven, mamá… —dice mientras aprieta el colgante invocándola.

Frente de ellos su madre aparece; su forma cambió, ahora levita, su piel es blanca y es mucho más grande. —El cuerpo de mamá ya no está… Entonces de verdad es ella —dice Andrés.

—Vaya, me agarraste desprevenido. —Glokor se levanta y mete su mano en la pared, de la cual sale un brazo de árbol gigante. El espíritu de su madre logra pararlo con ambos brazos; Andrés no tarda y se mueve enfrente de él. —Destello… —Una luz muy intensa sale de Andrés, cegando a Glokor. Lucio aprovecha la ocasión y le lanza un puñetazo. Su madre suelta el brazo de madera, se eleva y desde arriba ataca. —Descarga… —Ella copia la habilidad de su hijo, tirando un rayo de energía directo a Glokor, pero este recubre su cuerpo de madera resistente. —¡Expulsión! —De su armadura aparecen muchas formas de picos afilados que salen disparados en todas direcciones.

Todos se alejan para esquivarlos. Uno de los proyectiles va directo a Lucio, aunque su madre lo protege poniéndose en medio. Andrés logra moverse rápido sin ser tocado. —Lo admito, pensé que obtendría puntos fácilmente, pero estaba equivocado; así que me tendré que ir. —Glokor estira su brazo usando madera, enganchándose a un poste alto que sobrepasa el colegio y yéndose. —Ni lo creas… —Andrés intenta seguirlo, pero a medio salto sus piernas no responden por el cansancio, cayendo al piso. —¡Hermano! —grita Lucio, mientras su madre desaparece y Andrés se desmaya agotado. —Estoy seguro de que nos veremos otra vez, Rayito… —dice Glokor en su cabeza mientras se aleja.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.