JETT MORRISON.
—Creí que tu pensabas en mí como otra cosa... —se le iluminó la mirada y se notó cierto arrepentimiento en su mirada.
—¿Qué? ¿Sexo? Vamos Elia, no todo es eso. Creeme tal vez al principio lo pensé, porque soy un idiota, pero era porque no me había dado aún la oportunidad de conocerte.
—Todavía no me conoces bien Jett y claro es obvio que no lo harás en solo cinco días que me quedan. —habló mirándome sería.
—Bueno valdría la pena conocerte lo que pueda a no saber absolutamente nada. —sonreí de lado mirándola. —Pero no me cambies de tema ¿no tenías que decirme algo?
Verla nerviosa solo consiguió que me diera un poco de risa, no como burla, si no como ternura, era pésima disimulando, como si no notara sus mejillas tornándose rojas, el como juega con sus dedos, me desvia la mirada varias veces, no pude evitar mirarla con una sonrisa tierna, claramente ella se dio cuenta de eso logrando que se cruzara de brazos y me fulminara con la mirada.
—Si me sigues viendo así, ya no diré nada.
—Es que te ves adorable. —me cruzo de brazos. —perdón ahora si. —la miró atentamente y hago un intento de ponerme serio, aunque es casi imposible.
—No, ya no quiero decirte nada. No puedes ser serio.
—Que injusta eres.—pongo una mueca a lo cual ella solo consigue sonreír de lado para luego abrir la boca de nuevo y en un microsegundo cerrarla a causa de mi celular que comenzó a vibrar. —Espérame ¿si?
Me aleje un poco de Elia, para poder conversar bien con quien sea que estuviera llamando, observe que ella sólo se acariciaba los labios distraída mientras yo contestaba.
—¿Hola? —pregunte al no saber de quién era el número.
—Hola Jett... ¿Podemos hablar?.
Oh carajo…
Esa…fastidiosa y molesta voz.
Claro que reconocí de quien era la voz, era Alicia, hacía tanto que no la escuchaba y siendo honesto no sabía él cómo reaccionar, no por que me moviera algo en mi, al contrario, ella me provocaba todo, menos un gusto. O siquiera algo positivo.
Después de cómo la termine, decidí borrar su número y todo contacto con ella, ya que solamente había salido con ella por venganza, se lo merecía de todo lo que le había hecho a mi hermana, lamentablemente no esperaba que fuera de esas chicas que no saben soltar. Aunque siendo realistas, no me sorprendió mucho, era algo normal, que en algún momento me buscara.
Bueno... Que podemos decir, soy irresistible.
—Hola Alicia. —dije con sequedad en mi voz.
Mientras veía a la gente pasar. Relajados, disfrutando, pensando y sobre todo, viviendo su vida.
—¿Estás ocupado? Necesito hablar contigo sobre... Nosotros.
—¿Nosotros? —dije incrédulo — Alicia, déjame aclararte algo ¿okey? No existe un nosotros, lo nuestro fue una mentira, ya tenlo claro. Esto se terminó, ya supéralo, además si me disculpas, estoy ocupado.
—¿Ah sí? ¿Ocupado con que? —me cuestiono como si tuviera algún derecho. Ridicula.
—Con mi novia ¿Algún problema? —Menti.
Por un momento Alicia se quedó callada y supe que eso la había desconcertado, justo lo que quería lograr, voltee hacia Elia que solo trataba de darme mi espacio y se fijaba en las palmeras con incomodidad.
—¿Novia? Ya tan rápido me cambiaste ¿Tambien la vas enamorar y a dejar como a mí? —espetó enojada
—No a ella no, es que lo mío contigo fue por venganza, no porque te quisiera Alicia, lo de ella es diferente porque a ella si la quiero. Y te voy a pedir un favor, no me vuelvas a marcar. Adiós. —le colgué enseguida.
Me volví hacia Elia que solo me miraba un poco extraño. Y bueno, tenía razones, realmente esa llamada me dejó algo irritado, hubiera preferido hablar con cualquier ser, menos Alicia.
—¿Todo bien? Parecías molesto.—preguntó con preocupación en su voz.
—Si, todo bien, solo discutía con una chica
—¿Y eso? —Enarco la ceja junto con ladear la cabeza.
—Nada importante. ¿Quieres ir a caminar? —Trate de evitar el tema.
—Si claro...—nos quedamos callados un momento mientras caminábamos por primera vez se sintió incómodo hasta que ella decidió hablar de nuevo.—¿Quién es Alicia?
Justo lo que no quería comentarle, no quería decirle lo mierda que fui con ella, se que eran asuntos de mi hermana y ella pero ya tenía una cuenta pendiente. Además, se creía intocable y yo iba a ser la persona que le bajaría tantito el ego.
No voy a negar nada, a veces también me siento inalcanzable, todos en algún momento nos sentimos así pero también hay que admitir que también a los ojos de otros somos como un saco de basura y para mi, Alicia, era mi saco de basura que olía a todo, a mierda, a hipocresía, a mentiras, a falsedad, a molestia, a desesperación. Y admito que me canse oler la misma mierda.
Me giré hacia la chica con la que siento más que atracción y no pude evitar tensarme ante su pregunta, no quería decirle sobre lo que hice con Alicia. Y mucho menos, quería que supiera de ella. Realmente es una chica que no vale la pena, al menos no para mi, ella es insignificante, es como una piedra en mi zapato, como una popo de perro que te encuentras por ahí, cómo encontrar comida descompuesta. Y más cosas desagradables.
—Bueno es una chica con la que salía.—dije intentando evitar el tema.
—¿Por qué te marcó?
—Quería que habláramos de un nosotros que ya no existe y que jamás...—me tense aún más. —Bueno prefiero no hablar de eso.— incómodo me puse una mano sobre el cuello.
—Entiendo...
La conversación con Elia se hizo incómoda, de verdad no quería decirle uno de mis peores lados porque hasta yo sé que lo que hice con Alicia no estuvo bien. Jugar con los sentimientos de la gente no está bien, es lo peor que puedes hacer pero Alicia... Mierda... No me iba a quedar con las ganas, creo que es una de las peores cosas que he hecho.
Mientras seguimos caminando saque mi teléfono de nuevo para ver si no me había escrito Sara, Lucy o mamá, al parecer no pero me di cuenta que sin pensarlo ya eran las 3:00 p.m ¿tanto tiempo ya pasó? El tiempo jamás se me pasó tan rápido con una persona pero ahora que lo pienso me alegraba que aquello solo fuera con ella.