Creer es caer

NUEVA YORK

El miedo no grita, se instala, lento. Como humedad.

Primero no lo notás, después está en todas partes.

En los rincones,en la ropa, en la piel.

No llega de golpe, no avisa. Se mete en los silencios.

En la forma en que empiezo a pensar dos veces antes de hablar.

En cómo mido cada palabra, cada gesto, como si cualquier cosa pudiera provocar un derrumbe.

Aparece en mis manos cuando tiemblan al limpiar los pinceles.

En el pulso que late demasiado fuerte en el cuello, en mi pecho cada vez que la escucho respirar cerca.

Faltan dos semanas. Dos semanas para la muestra, dos semanas para colgar mi trabajo frente a desconocidos.

Dos semanas para que todo quede expuesto, los cuadros,las grietas.

Trabajo más de lo necesario, llego antes, me voy tarde..

Ajusto detalles que nadie va a notar. Lijo marcos que ya están lisos.

Reviso contratos que ya firmé y ordeno papeles por tercera vez.

Cualquier cosa sirve. Cualquier excusa es válida.

Mientras esté haciendo algo… no pienso. Mientras esté cansado… no siento.

El cansancio es más fácil que esto.

Ángel lo nota, siempre lo hace.

La siento mirarme incluso cuando no la estoy mirando.

Esa forma suya de observar en silencio.

De entender cosas que yo ni siquiera digo, mide la distancia antes de acercarse.

Habla bajo y suave.

Como si yo fuera vidrio. Como si temiera romperme y lo peor es que tiene razón.

Me vuelvo más seco, más breve, más ausente.

Las respuestas se acortan, los gestos también.

No la toco, tampoco la busco, no me quedo demasiado tiempo cerca.

No porque no la quiera, porque la quiero demasiado y eso es peligroso.

Nueva York se me mete en la cabeza sin permiso.

Como una canción vieja que no puedo apagar, no es una ciudad, es una herida.

Es un aeropuerto vacío,es una mochila en la espalda.

Es alguien alejándose sin mirar atrás, son promesas que nunca supe sostener.

Es quedarme solo otra vez. El dolor del banco frío.

La noche cayendo.

Esperar.

Esperar.

Esperar.

El cuerpo todavía recuerda esa espera, como si hubiera pasado ayer.

Una noche cenamos en silencio.

Los cubiertos suenan demasiado fuerte contra el plato y el reloj de la pared late como un martillo.

Tac.

Tac.

Tac.

Y entonces su voz corta el aire.

—Tengo que volver a Nueva York pronto.

Todo se detiene, literal, el sonido desaparece, la garganta se me seca.

Las manos se me quedan frías. No la miro, si la miro me rompo, lo sé. Siento el pulso en las sienes.

Demasiado rápido, como si estuviera corriendo sin moverme.

—Lo sé.

La voz me sale firme. Practicada y aprendida.

La misma voz que usé toda la vida para fingir que nada dolía, la coraza. Siempre la coraza.

—Pero esta vez… no quiero que sea como antes.

Ahí.

La grieta, chica, pero mortal, la memoria me pega de golpe.

Un chico sentado solo, en un banco helado.

Una promesa estúpida de helado… horas mirando la nada.

Aprendiendo que esperar duele más que perder.

Aprendiendo que confiar es una trampa, aprendiendo a no necesitar a nadie.

El pecho se me cierra. De verdad, como si no entrara aire.

—No sé hacer eso —digo.

Y odio lo débil que suena.

—No sé vivir sabiendo que te vas.

Ahí está. La verdad, fea, desnuda.

Ella no se acerca, no invade, no me toca, me deja espacio.

Como si supiera que un paso de más me haría huir.

—No te estoy pidiendo que esperes —dice—. Te estoy pidiendo que camines conmigo… aunque sea hasta donde lleguemos.

Caminar. No prometer, no jurar. Solo caminar, suena simple.

Pero para mí es saltar al vacío, Nueva York late en mis sienes, como una alarma.

Como un final inevitable, dos semanas, dos semanas para exponer mi arte.

Dos semanas para decidir si también expongo el corazón.

La miro por fin y me doy cuenta de algo que me asusta más que cualquier despedida: no tengo miedo de que se vaya.

Tengo miedo de quedarme…y descubrir que esta vez sí quiero que se quede.

Y eso… eso me deja sin defensa, no respondo.

Porque si hablo, capaz diga que sí. Y si digo que sí… ya no hay forma de volver atrás.

Así que me quedo callado, como siempre.

Porque el silencio, a veces, es la única forma que conozco de no salir corriendo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.