No fue una decisión impulsiva, fue algo urgente.
De esas que se forman lento, como una presión detrás del pecho, hasta que un día entendés que no podés seguir ignorándola.
Nueva York volvió a llamar, pero esta vez no sonó a condena, sonó a pendiente.
A cajones abiertos, a papeles sin firmar.
A una vida que quedó suspendida en pausa, esperando que alguien tuviera el valor de cerrarla.
Para poder empezar otra…Acá…Con él.
Cuando se lo digo, Benjamín está de espaldas, limpiando pinceles, demasiado concentrado.
Demasiado meticuloso.
Como si el mundo dependiera de que cada cerda quede perfectamente limpia.
Como si no estuviera escuchando mi respiración detrás suyo.
La luz de la tarde entra por la vidriera y le marca la silueta.
Los hombros, el cuello, esa postura tensa que conozco de memoria.
Y pienso, con una punzada suave en el pecho, que podría quedarme así para siempre.
Mirándolo existir.
—Tengo que viajar, llegó el momento —digo.
Mi voz suena más baja de lo que esperaba.
El silencio cae de inmediato.
Denso, no se gira, pero lo veo. Los hombros se tensan, apenas, lo justo.
—Nueva York —agrego.
No hacía falta, asiente despacio.
Sigue limpiando el pincel, demasiado fuerte. Los nudillos blancos.
—¿Cuándo?
—Mañana.
Esta vez sí se gira, sus ojos me buscan, oscuros, contenidos, pero sin reproche ni escenas.
Y eso duele más que cualquier grito.
Porque está aceptándolo, como quien siempre espera lo peor primero, trago saliva.
—No te voy a prometer que voy a volver.
La frase me sale antes de que pueda frenarla.
—No quiero hacerlo.
Frunce el ceño. No entiende.
—Ángel…
—Escuchame.
Doy un paso y después otro.
Hasta quedar frente a él.
—Sé lo que significa una promesa para ti. Sé lo que duele esperar, no quiero decirte “espérame” y dejarte solo con el miedo.
Sus manos se cierran en puños.
Como si estuviera sosteniéndose en algo invisible.
—Entonces… ¿Qué es esto? —pregunta.
La voz firme, pero gastada.
Respiro hondo, el aire me raspa la garganta.
—Esto es que me voy para poder quedarme. Se queda quieto.procesando.
—Para cerrar esa vida. Para ordenar todo. Para elegir esta… contigo.
Se me quiebra apenas la voz.
—Pero no quiero que estos días los vivas sintiendo que te estoy abandonando.
Nos miramos…Largo.
Ahí está… aquel chico que aprendió que irse es desaparecer.
Y el hombre que está intentando, con todo lo que tiene, no derrumbarse delante mío.
—No puedo acompañarte —dice al final—. La muestra…
Asiente solo…no termina la frase.
—Lo sé —sonrío—. Y por eso pensé algo.
Camino hasta el mostrador, saco la caja y la dejo frente a él.
El cartón suena más fuerte de lo normal al apoyarse, duda antes de sostenerla y abrirla.
Como si temiera lo que pueda haber adentro, la pulsera descansa ahí.
Hilos y perlas naranjas y negros, que parecen estar vivas.
Hecha a mano, imperfecto, como nosotros.
—No es una promesa —le digo—. No es un “espérame”. Es un “estoy”.
Se le corta la respiración,lo veo y lo siento.
Aunque intente esconderlo.
—Cada vez que la mires, quiero que sepas que no me fui. Que una parte de mí se quedo acá.
Sus dedos la rozan, como si quemara.
Sus ojos brillan, pero no llora. Nunca lo hace. Pero algo se quiebra igual, lo siento.
—Te voy a esperar igual —murmura—. Aunque no me lo pidas.
Me duele lo lindo que suena.
—Entonces hacelo a tu manera —susurro—. Sin miedo.
Nos abrazamos, no demasiado fuerte.
No desesperado, ni como despedida.
Es un abrazo que sostiene, que respira. Que dice estoy acá.
Mi cara contra su pecho, su corazón latiendo rápido.
Como si también tuviera miedo de soltarse.
Sé que me voy al día siguiente y él se queda.
La certeza no consuela, no ordena, solo existe.
Entre nosotros, desnuda e inevitable, Benjamín toma mi mano, fuerte, de una forma distinta.
No me retiene. No me pide nada, solo aprieta.
Como si quisiera memorizar mi piel.
—Vení a casa —le digo—. Esta noche.
No duda, asiente, porque irme mañana no significa irme ahora.
Porque todavía tenemos horas. Porque todavía somos nosotros.
Y por primera vez… irse no se siente como huir.
Se siente como volver.
#3441 en Novela romántica
#153 en Joven Adulto
amor, drama amistad dolor tristeza y perdida, romance corazn roto
Editado: 15.02.2026