Creer es caer

EPÍLOGO

Creer es caer

(Benjamín)

Aprendí tarde que creer no es saltar con los ojos cerrados.
Eso es fe ciega. Y yo nunca la tuve.

Creer, para mí, siempre fue esto:
mirar el abismo de frente, reconocer el miedo, recordar cada caída…
y aun así dar un paso.

Durante años pensé que caer era perder.
Que tocar fondo era el final.
Que nadie volvía de ahí.

Me equivoqué.

Caer fue sobrevivir cuando me dejaron esperando en un banco frío, con los dedos entumecidos y una promesa que nunca volvió.
Caer fue aprender a dormir con la luz encendida, a desconfiar del silencio, a no pedir nada por miedo a que me lo quitaran.

Caer fue amar a una niña que se fue…
y crecer creyendo que irse siempre dolía más que quedarse.

Pero entonces volvió.

Y creer dejó de ser una trampa.

Creer fue mirarla a los ojos y aceptar que podía perderla otra vez.
Creer fue abrirle la puerta aun temblando.
Creer fue dejarla entrar en mis noches, en mis heridas, en el lugar donde guardé todo lo que dolía demasiado.

Creer fue pintar con las manos manchadas de miedo.
Fue hablar cuando siempre elegí callar.
Fue aceptar que el amor no llega para salvarte…
llega para acompañarte mientras aprendés a salvarte solo.

Ángel no borró mis caídas.
No cerró mis grietas.
No prometió quedarse para siempre.

Y quizá por eso me quedé yo.

Porque amar no fue una garantía.
Fue una elección.

Creer es caer, sin promesas.

Amar sin querer salvar.

Creer es caer, sí.
Es exponerse.
Es arriesgarse a que duela.

Pero nosotros elegimos pagar el precio.

Y por primera vez en mi vida, caer no significó perderlo todo.

Significó encontrar dónde quedarme.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.