Tenía una vida perfecta. O al menos eso creía, hasta que descubrí que las personas que más amaba me traicionaron, arrebatándome todo y dejándome sin nada.
Vivía en un mundo de mentiras que terminó arrastrándome, y lo descubrí de la peor manera, destruyendo todo a su paso.
Era feliz, pero también vivía en la ignorancia. De un día para otro, todo desapareció: mi estabilidad, mi salud física y emocional, dejándome sin esperanza. Sin nada. Solo dolor.
Me preguntaba cómo se sigue adelante sin las personas más importantes de tu vida, cómo convivir con una traición que sigue latiendo en el pecho, cómo levantarse de las cenizas.