Creí en ti

Prólogo.

Siempre fui una niña consentida. No malcriada ni caprichosa, pero sí consentida, amada y bastante ingenua. Amo a mi padre con todo mi ser, con todos sus defectos.

Recibí todo el amor de mi padre. Aunque Eriberto Pujol fuera un hombre implacable, frío y calculador en sus negocios, siempre demostró cariño hacia mí, su única hija. Me enseñó valores y fue cariñoso conmigo.

Él me enseñó a trabajar duro, a ganarme la vida, aunque teníamos mucho dinero y jamás me faltó nada. Me enseñó responsabilidad, a ponerme metas en la vida y a alcanzarlas.

Yo hacía todo lo que mi padre decía, pero no era a regañadientes; lo hacía porque sus metas se convertían en las mías y porque lo amo profundamente.

Solo éramos él, mi tío y yo, puesto que mi madre murió cuando yo nací. A mi padre jamás lo vi con otras mujeres. Nunca rehízo su vida, pero tampoco hablaba de mi madre. No existían fotos ni recuerdos; era como si jamás hubiera existido.

Mi tío, Ramón, totalmente diferente a mi padre, también era una figura presente y socio en la empresa familiar. Soltero empedernido, mujeriego, con mejor humor y más paciencia.

Solo éramos nosotros tres contra el mundo.Mi padre me pidió que estudiara Derecho, puesto que el abogado de la familia, el señor Lucio, estaba próximo a su retiro, y alguien debía hacerse cargo de los documentos legales de la empresa. Mi padre no confiaba en nadie más para ello. La vida lo había convertido en un hombre muy desconfiado.

Tenía guardaespaldas, seguridad, y hacía firmar a todos sus empleados un acuerdo de confidencialidad. Toda mi casa contaba con máxima seguridad.Mi vida se limitaba a ir a la facultad, estudiar y trabajar. Asistía a eventos de la empresa de mi padre, pero solo por trabajo. Tenía casi nula vida social.Solo interactuaba con compañeros de la facultad cuando debía estudiar. Tenía una amiga, Angélica, la única persona a quien mi padre había aprobado para formar parte de nuestro cerrado círculo.Como mencioné, mi padre era muy desconfiado, pero tenía motivos para serlo.

Cuando tenía unos cinco años, vivimos un episodio de violencia. No recuerdo mucho, solo que unos hombres armados ingresaron a nuestra casa. Fue una masacre. Murieron muchos hombres de la seguridad de mi padre.

Por poco logramos escapar.

Huimos a otro país, donde nadie nos conocía, y empezamos de nuevo, desde cero, dejando todo atrás.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.