Capítulo 7
Un mes después…
Observo a Cristian analizar mis últimos exámenes, dice que mi nuevo órgano me ha quedado como anillo al dedo. También que mi cuerpo ha cicatrizado satisfactoriamente.
—¿Cómo funciona esto? Hablo de que he sanado muy rápido...
Él vuelve su mirada hacia mí y me sonríe. “Ay, este hombre y sus sonrisas…”, pienso.
—Esto no es tan complicado. Veras, tu cuerpo pasó por un proceso de regeneración cuando estuviste en la capsula. Muchas cosas que antes no poseían tus células, ahora las tienen; el suero solo ayuda a que tu cuerpo reaccione y las células hagan su trabajo.
—Comprendo…
—Supongo que estás pensando, en tu entrada. Ya falta poco…
—De hecho, sí —asiento—. He pensado en Cesar… Creo que hablaré con él.
—No te recomiendo eso —niega—. Pronto será su cumpleaños, creo que para ese momento estarás más que lista.
Es cierto… ¡Tiene razón! ¿Cómo no lo pensé? Claro, han pasado muchas cosas estos últimos días, ahora que estoy un poco mejor pensaré en mi venganza. Recuerdo ese momento cuando estuve muerta, no sé si fue un sueño, pero si de algo estoy segura es que tengo que vengar mi muerte. Ese maldito hombre tiene que pagar, lo dejaré en el suelo.
—Pensaré en eso, es una buena idea —le sonrío.
—Recuerda que ese hombre es el gobernador… No será fácil, tiene personas que son capaces de mandarte nuevamente a la eternidad.
Lo sé, lo he pensado… Muchas cosas de hecho; una de ellas, es en mi hija…
—Por eso luego de que termines conmigo, con mi recuperación, no nos volveremos a ver hasta que acabe con él. No quiero ponerte en peligro.
Cristian frunce su ceño, y deja los exámenes sobre la mesa de cristal del laboratorio, y, se dirige hasta mí. Sí, ahí viene… Me toma sorpresivamente del mentón y me dice:
—Sara pasé por encima de mis jefes, y te traje aquí para que estés a salvo; en este momento muchas personas nos buscan… ¿Crees que sin ti estaré a salvo? No, no será así. Es por eso que estaré contigo hasta el final de todo esto. Mírame como tu guía en este mundo que es totalmente diferente, al que tu viviste años atrás…
Nuestras miradas no se apartan ni un solo segundo; la suya es tan intensa cuando me mira de esa manera… entiendo que está enamorado de mí. Tal vez por eso ha hecho y dicho todo esto, aun así, le agradezco porque es sincero. Cristian me tiene confundida, es muy fácil que te atraiga una persona como él tan atenta y sincera. Pero, no debo caer en los brazos de otro hombre, no por lo que muestran al principio. El último me asesino…
“Y este te ha devuelto la vida”, dice mi mente y me deja aún más confundida.
Felipe, dame el beso mágico y reanímame una tercera vez…
………….
Tocaba el piano en mi antigua vida donde estaba casada con el que creí "que era el amor de mi vida”. Era una sala amplia de paredes blancas y piso de mármol… encima de mí se encontraba un lindo candelabro, me encontraba en un pequeño escenario hecho con el mismo mármol del piso, era de noche y Cesar llegó borracho.
Aplaudió cuando terminé de tocar y respingué del susto porque no lo había oído llegar…
—Mi… mi esposa es la mejor en esto. —Me levanté y fui directo ayudarlo para que no se diera un golpe, tambaleaba hacia todos lados, era uno de esos días…
—Amor, te he dicho que no llegues a estos extremos… —le recordé—, pronto el bebe crecerá en mi barriga y no podré contigo.
Él como si no me hubiese escuchado bebió de la botella que cargaba en sus manos.
—Tú tranquila hermosa Sara… —me dio un beso en los labios, el cual me dio nauseas, debido a ese olor a alcohol.
—No me beses así…
Él frunció su ceño.
—Eres mi esposa y te puedo besar cuando a mí me de la gana.
—Cesar estás pasado de copas… ven con…
—¡Nada! Suéltame —se había enojado—. Si no quieres un beso mío entonces buscaré a una mujer que sí los quiera.
Eso me dolió en el alma. Pero creí que lo decía porque estaba borracho, nunca pensé en lo verdaderas que eran sus palabras. Hay un dicho que dice: “Borrachos y niños no mienten”.
Meses después lo descubrí en nuestra propia cama acostándose con mi mejor amiga…
Oh, Lucia… aún no se me olvida. Sé que tú también tuviste que ver en mi muerte…
Tú, y todos lo que estuvieron detrás, la pagaran con sangre.
Lo juro.