Criónica La Venganza De Sara

Capítulo 9

Capítulo 9

Un año antes…

Camino y miro a todos los durmientes, entre ellos a la hermosa princesa Sara. Ya es tarde por la noche, he estado todo el día desarrollando un nuevo órgano, que nos permita reanimar. Claramente este órgano no es solamente el único factor que reanima al durmiente; son varios, entre ellos este es el más importante: el corazón.  

—¿Cómo has estado? Supongo que me debes de echar de menos… —le hablo a Sara—. Cada día que pasa estoy más cerca de sacarte de esa capsula. No importa si nunca llegas a quererme, eso es lo de menos; yo quiero darte una segunda oportunidad para que termines los años de juventud.

Mis compañeros piensan que, por hablarle a un muerto, debo estar loco; yo siento que cada vez que me dirijo a Sara, ella se siente menos sola. Creo que incluso, aun sin una respuesta de su parte, puedo conocerla. Ellos jamás comprenderán sobre esta conexión extraña que siento con esta mujer.

—Mi propósito en esta vida es reanimarte… —le digo, antes de marcharme.

Actualidad.

No puedo creer que he estado con Sara… nunca pensé que eso pudiera ser, ella es la que me lo ha pedido. ¿Cómo ha pasado? No comprendo. En este momento se encuentra abrazada a mis brazos, es una criaturita bajo mis músculos.

Nos encontramos en mi habitación… Sé que en el laboratorio era imposible hacerlo, así que la traje a mi cama. Un beso en sus labios y sonríe dormida. Tal cual como tantas veces me lo imaginé, mi linda princesa durmiente, ahora esta viva.

—Cristian… —respira mi calor bajo mis brazos y se acurruca más a mi cuerpo semidesnudo.

Apartó un mechón rebelde de su frente y la beso allí.

—¿Te encuentras bien? Anoche…

Ella pone sus dedos en mis labios para que no termine la frase.

—Anoche fue increíble. Eso es todo…

No quiere admitir que le dolió mucho.

—Sara… falta poco, ¿qué piensas hacer? Yo quiero ayudarte.

Ella me mira y luego estira sus manos… masajea mis mejillas y sonríe.

—Pienso primero acercarme a él… darle una sorpresa —intento responder, pero ella sigue—. No te preocupes Cristian, estaré bien.

—Me preocupo porque… —no puedo decirle que la quiero, sería muy pronto—, porque deseo que sigas aquí, conmigo.

Ella asiente.

—Me quieres… lo sé. Tú me has devuelto la vida Cristian, ¿podría confiar en alguien que no seas tú? Debo admitir que también deseo despertar así todos los días.

Sonrío.

Cada vez que lo hago a ella le brillan, sus ojos.

—Entonces aprovechemos estos últimos días, antes de la venganza de Sara —ella me besa, con deseo, necesidad, mis labios, mi lengua, se acostumbran a la suya rápidamente. Podría morir besándola y sentiría como si ya he vivido lo suficiente, como si ya hubiese cumplido mi propósito en esta vida.

Me aparto un momento para decirle:

—Mi propósito ya está hecho. Si muero en uno de estos días… me iré feliz.

—¿Cuál es?

—Verte a los ojos y mirar la vida que desprendes de ellos… —confieso—. Eres hermosa Sara, nunca lo olvides.

Ella suspira en mi pecho y me abraza nuevamente.

—Tú también Cristian. Junto llegaremos al final de esto, y tal vez, seguiremos teniendo estas mañanas…

Me emociona que lo diga ella… si es así, entonces no quiero morir.

—Te ayudaré a acabar con ese imbécil —le digo.

Ella vuelve a darme un beso.

—No quiero meterte en esto, pero veo que es imposible hacerte cambiar de opinión. ¿O me equivoco?

Sonrío haciéndole entender que tiene toda la razón.

—Nunca te dejaré sola Sara. Nunca.

—¿Me lo prometes?

Asiento convencido.

—A menos que muera… Y eso sería en tus brazos…

—Deja de decir que vas a morir, eso nunca será.

—Lo siento.



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En el texto hay: romance, venganza, amoresdelpasado

Editado: 02.10.2022

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