Capítulo 12
Froto crema sobre mi piel desnuda la cual emana un delicioso, aroma a cacao. Ahora me encuentro en mi antigua habitación, en la casa de mis padres. Las cortinas de seda blanca se levantan, con la fría brisa de esta noche.
La mansión no ha cambiado mucho, solo pequeñas remodelaciones, lo que la hace más de esta época a como solía ser antes de morir. Me dirijo al balcón en bata y observo las rosas del jardín; aun siguen vivas mis niñas. Ellas no murieron conmigo, me alegro que Flores, las haya mantenido con vida.
Observo a Cristian caminar a un lado de la fuente, se encuentra pensativo. Sé que está preocupado, mañana será un gran paso para mi venganza. Iré al cumpleaños de Cesar, el FBI se ha ofrecido a cuidarme, encubiertos claramente. Al parecer el gobierno esta investigando a nuestro querido gobernador y necesita mi ayuda para hacerlo. Ese hombre llamado Jonas tiene un pasado con él, estoy segura. Tanto odio como el que observé en sus ojos, cuando hablaba de Cesar esta tarde, no es normal si solo se tratara de una investigación encubierta.
—Linda noche —le digo y él voltea hacia el balcón donde me encuentro—. Deberías usar una chaqueta, hace frio…
Sonríe.
—Aun sigues despierta… —me dice—. Hoy no duermes, supongo que te sientes nerviosa.
Mirándolo ahí me provoca tenerlo conmigo, acurrucados.
—No sé si duerma… —lo miro sonriente—. Pero tal vez pueda lógralo a tu lado.
Se sonroja.
—Eso es un gran plan.
Asiento ahora yo también sonrojada.
Cristian sube a mi habitación en un abrir y cerrar de ojos. Se adentra despacio y lo siento caminar hacia mí. Dejo caer la bata y quedo completamente desnuda ante él. Su mano toca mi espalda y su toque me eriza la piel. Ahora la besa…
—Cristian…
—Sara…
Me doy la vuelta y lo encaro.
—¿Por qué hago esto? ¿Por qué mi cuerpo vive pidiéndote a gritos?
Él lleva su mano hasta la cicatriz de mi pecho, se acerca y besa esa parte marcada en mí.
—Amo cada parte de ti… Sara. —Por eso lo hago, en verdad sabe como ganarme y eso me asusta. La última vez que sentí esto por un hombre terminé en una capsula. Pero él… tal vez sea diferente.
—Tú jamás me harías daño Cristian… ¿no es cierto? —quiero escucharlo de su boca y ver que tan sincero suena.
Lo miro sonreír y aquello me deja sin respirar. No puedo con esto, este hombre me esta volviendo loca.
—Jamás Sara… Nunca.
Toma mi mano y la lleva a su corazón donde siento como palpita rápidamente.
—Yo tampoco quiero hacerte daño… —acaricio sus mejillas—. No quiero que te pase nada… no debería decir esto, pero comienzo a temer que algo malo te pase… Es que tú Cristian, eres como un alivio para mi alma. Cuando estoy asustada, triste, incluso apunto de morir: allí estás.
Él niega con su cabeza.
—Nunca me iré… —me abraza. De tantas cosas que podría hacerme en este momento, me esta abrazando. Correspondo a este afecto que sin duda me tranquiliza. Me llena…
—Nunca mueras…
…………….
Nos encontramos en uno de los cuantos salones de la mansión, muy elegante con candelabros sobre nuestras cabezas y una mesa tan larga como para un festín. Estamos sentados, planeando lo de esta noche en el cumpleaños de Cesar.
No veo a Cristian desde la mañana… A según, fue a donde Eliana a resolver unos asuntos pendientes, de los cuales no me contó ninguno.
—Señora… —me devuelve a la realidad Jonas del FBI—. Como le decía, su hija estará allí. No sabemos si la reconozca, por lo tanto, debe prepararse, no se nos quiebre con sentimientos. Recuerde que todos estaremos arriesgándonos por usted y el plan.
Asiento.
—No se preocupe, oficial Jonas, de mi hija ya me encargaré… —las puertas dobles del salón se abren tan estrepitosamente, que respingo del susto. Se trata de Cristian, que al verlo completamente lleno de sangre me levanto de la silla y los demás en la mesa quedan mudos—. ¡Cristian! Pero, ¿qué ha pasado? Dime ya, ¿te encuentras bien?
Su usual bata blanca está llena de sangre, sus ojos desorbitados, no parece él. Se encuentra traumado, intenta hablar, pero nada sale de su boca. Dave entra al salón con lágrimas en sus ojos y sus manos llenas de sangré y en verdad jadeo horrorizada.
—No… no. —Musita Cristian y se tira quebrantado al pavimento—. Esta muerta… esta muerta… no.
Miro a Dave en busca de una respuesta.
—Han asesinado a Eliana en su departamento, ella y Cristian practicaban con químicos y unos hombres, entraron mientras Junior estaba en el baño, dispararon y cuando… —traga grueso—. Cuando Junior fue… básicamente la dejaron sin sesos. Me llamó y enseguida fui… es horrible, salimos antes que la policía llegara. Tuve que traérmelo de arrastras porque no quería dejarla…
No tengo palabras. En serio, no sé que decir…
—Hicieron bien —dice el oficial—. Nadie debe sospechar de ninguno en esta sala… Que los vieran ahí nos pudo traer problemas.
Ignorando todo me arrodillo enfrente de Cristian y levanto su rostro con mis manos en sus mejillas.
—Cris… —esta hecho pedazos… sus ojos inundados de lágrimas me rompen el corazón. Desde que lo conocí siempre he visto esa sonrisa, la cual es culpable de lo que empiezo a sentir por él. Y ahora, esto es nuevo para mí—. Aquí estoy, puedes confiar en mí…
Cristian me abraza y comienza gritar desgarradoramente; han asesinado a su mejor amiga, la chica que también ayudó con mi reanimación.
Esto es otro motivo más para vengarme. Para acabar con estas personas, ninguna muerte quedará impune. No mientras yo este viva.
—Desahógate cris… desahógate —acaricio su espalda mientras, él llora devastado, todos salen del salón y nos dejan solos.
—Voy a matar a esos científicos, sé que fueron los de centauros, lo sé…