Capítulo 14
—¡Deja a mi padre en paz! —me doy cuenta de que mi hija sigue observando.
—Cristian…
Él me mira.
—Sara… ¿lo mato? —ese no es él. Su mirada no es la misma… debí saberlo, Cristian no esta bien. La muerte de Eliana no lo ha dejado estable.
—Bajen todas las armas… —ordeno.
Mis panteras obedecen. Al hacerlo, los hombres de Cesar también lo hacen.
—Que siga ese hombre —dice uno de ellos—. Debe soltar al jefe…
—¡Suelta a mi padre imbécil!
—Hija por favor cálmate…
Ella me mira enojada.
—Tú no eres mi madre, ella está muerta.
Suspiro…
Miro a Cristian esperar una respuesta de mi parte. Claro que no puedo matar al padre de mi hija con ella viéndolo. Eso sería un error, jamás me lo perdonaría. Ahora esto se ha vuelto más difícil. Pensé que ella se pondría de mi parte, al saber que fue culpa de su padre, mi ausencia estos años, pero ahora veo que ni siquiera puede creer que soy su madre.
—Cristian… suéltalo. —Lo hace y enseguida Cesar se levanta y va a ponerse al lado de sus hombres.
—Tú… no puedes ser ella.
Comienzo a caminar hasta su lado.
—Me dejaste congelada en una capsula… después de asesinarme —me duele decir esto—. Desperté con un dolor en mi alma, sabiendo que la persona más amé acabó con mi vida.
Cesar llora y no le creo.
—Sara yo…
—No mientas… no más. Quiero matarte Cesar, no sabes cuánto.
Cesar le pide un arma a uno de sus hombres. Al tomarla la acerca hasta mis manos y la apunta a su pecho con mi mano sostenido el revolver.
—Hazlo… —se arrodilla—. Sé que lo merezco…
—Papá… esa mujer miente —Vanessa tiene todo el maquillaje de su rostro escurrido, de tantas lágrimas que ha soltado—. ¡No hagas eso!
—Mátame Sara…
—Cesar… yo… —entonces escucho, el impacto de un arma sonar. Mis oídos parecen que van a estallar con ese pitido horrible, que comienzo a sentir.
Tomo fuerzas para levantar la cabeza y mirar a Vanessa con un arma de fuego, sobre sus manos. Miro a la dirección a donde ha apuntado, y lo veo a él tirado en el suelo, agonizante.
—Cristian…