Capítulo 15
Cristian se encuentra en un cuarto de hospital… siento que es mi culpa, no debí dejarlo ir a la fiesta de Cesar en el estado depresivo que esta. Ahora puedo ver las consecuencias, por lo menos, fue en un brazo donde recibió ese impacto de bala. No pasó a mayores, agradezco eso.
—¿Cómo sigue? —llega el oficial Jonas a mi lado, en la sala de espera. Cuando todo pasó, tuve que dejar a Cesar escapar y a mi hija traumada con esa locura que hizo. Todo fue muy rápido, mis panteras quisieron matarla, pero por suerte pude evitarlo. Creo que Vanessa no es culpable del todo, ha sido manipulada por su padre desde joven.
—Estable… —digo, y suelto un suspiro.
—Dime, ¿qué pasará ahora? El gobernador ha escapado, no pudimos tratar con él como queríamos. Y aun no hablo contigo, sobre ese show que creaste. Sabes que no estaba en plan decir que él te asesinó delante de todas las personas.
—Pero es que, si no me dejas matarlo, siquiera así lo hubiese destruido delante de las cámaras.
Ahora es Jonas, el que deja un suspiro.
—Podrás tener muchos años, pero sigues teniendo la misma mentalidad de una adolescente.
¿Qué se ha creído este tipo?
—Te equivocas conmigo…
—Lo dudo… aun no me contestas una pregunta…
Ah, sí.
—Por ahora tendremos que esperar a que los días pasen y Cristian se recupere, para continuar con el plan. Mientras él este así no haremos nada. ¿Esta bien?
Al oficial no le queda de otra que asentir. Lo siento, pero Cristian se ha portado como todo un caballero conmigo, me ha devuelto la vida. Lo menos que puedo hacer es cuidarlo, por eso pospongo a Cesar durante un corto periodo.
Y eso no lo librará totalmente de mí.
Una semana más tarde.
—Abre la boca… eso, así. —Cristian tiene un brazo enyesado, me he ofrecido a darle de comer. Nos encontramos en mi habitación—. Mira como es la vida, ayer eras tú quien me ayudaba y ahora soy yo.
Refunfuña unas cosas y vuelve a callarse. Estas últimas semanas, me he dado cuenta que este hombre es orgulloso… Todo lo quiere hacer sin ayuda, así no pueda ni con su alma.
—¿Te duele? —pregunto. Se encuentra sin camisa, su piel bajo ella es más blanca, porque su cuerpo, el cual recibe la luz solar todos los días, esta bronceado.
—Un poco… ¿tú te encuentras bien? —me pregunta, para que yo no le siga haciendo mis preguntas, de su estado. Pretende hacerme creer que no sufre de ese brazo.
—Estoy bien —poco hemos hablado, de que fue Vanessa, mi hija, quien lo lastimó—. Oye, aquí estoy…
Él sonríe mirando a mis ojos, su brazo bueno, viaja a mis mejillas y la acaricia.
—Lo sé… —viajo a sus labios y deposito un beso en ellos—. Me gustas…
Ladeo mi rostro y sonrío.
—Lo sé —vuelve a sonreír y momentos íntimos, como estos con él, me dan fortalezas de seguir sonriendo.
Mientras Cristian se encuentra aquí recostado, recuperándose, no se imagina el tormento por el que estamos pasando… Y espero no se entere que Cesar vendrá hoy a cenar con Vanessa. Si llegase a enterarse, querrá estar ahí y eso no puede ocurrir. No cuando me acabo de enterar que fueron los hombres de Cesar los que mataron a su amiga. De muchas cosas me he enterado estos últimos días… y esta noche, espero llegar a un acuerdo con ese hombre.
Cesar me llamó dos noches atrás diciéndome que necesitaba aclarar ciertos puntos conmigo. Pensé en decirle que no, pero el oficial Jonas me ha convencido de aceptar, dice que necesitamos saber que planea Cesar.
Después de esa noche, tengo a muchos periodistas fuera de las rejas que protegen el paso a la mansión. Me están acosando mucho, y cada día soy de que hablar en todos los periódicos, radios, y televisión. Necesito que Cristian se recuperé rápido, lo quiero a mi lado en este momento…