Capítulo 17
Ha pasado muchas cosas en los últimos cuatro años… Cristian se ha marchado por orden mía. No he vuelto a florida. Y ahora soy una agente encubierta del FBI. Sobre mis panteras ellos siguen a mi lado, fue mi condición para que aceptar el trato que me ofreció la policía de estar con ellos. Seguro se preguntarán por qué soy tan importante como para que esta organización aceptará mis términos. Fácil: yo soy la esposa. La testigo de mi propia muerte.
—¿Lista Miss Sara?
El oficial Jonas ha sido un gran compañero durante todo este tiempo. Le agradezco cada gota de paciencia que ha tenido conmigo, porque en serio la necesitó. Al principio no quise seguir sus órdenes, pero luego al tiempo comprendí que era necesario.
—Por supuesto, Mr. Jonas.
Me despido de todos los oficiales que me brindaron su ayuda y apoyo. Hice nuevos amigos, espero al final de todo esto poder seguir en contacto con ellos. Son increíbles personas. Ahora es momento de volver a florida y terminar lo que comencé.
Luego de un vuelo en avión llegamos y recuerdos vuelven a surgir. Lo recuerdo a él cuando estuvo conmigo. Cuando juró que jamás se alejaría de mí. Pero bueno, al final fue mi culpa. Insistí tanto para que se alejará que lo terminé lastimando.
Espero algún día Cristian me perdone.
Al siguiente día en esta nueva mansión bajo hasta la sala de estar y encuentro a Jonas con su computador. Siempre esta así cuando no tiene un trabajo que amerite salir a la calle.
—Hola Jonas —al principio no nos tratábamos de “tú”, pero luego fuimos teniendo confianza y ahora somos buenos amigos.
—Sara. ¿Cómo te encuentras? —deja su computador a un lado en el mueble y me presta atención.
—Mmm bueno, digamos que bien.
—¿Digamos? —inquiere.
—Ya sabes… —dejó un suspiro—. Los recueros y esas cosas.
—Ya hemos hablado de los recuerdos, Sara…
Asiento.
Él me dijo que la única manera de progresar en esta vida es dejando atrás los recuerdos y vivir el presente.
—Lo sé. Pero a veces es difícil…
—Bueno, tú sabrás.
Vuelve a su computador.
—¿Por qué eres tan serio? Creo que nunca he visto que rías.
Él me devuelve la mirada con una ceja enarcada. Entonces deja a mi vista sus blancos dientes con una sonrisa falsa.
—¿Así?
Ruedo los ojos.
—No.
Cansada me levanto del mueble para ir hacer algo. Tenemos que esperar una orden para comenzar con el plan. Hasta ahora solo nos queda hacer nada. O por lo menos entrenar.
—¿Te vas?
—Pues sí. Tú estás ocupado y, yo solo molesto —me mira con mala cara—. Tranquilo, solo iré caminar a la playa. Llevaré a cualquiera de mis panteras para que me cuiden la espalda.
—Yo iré contigo. Además, ya he terminado este informe.
Acepto y terminamos caminando descalzos en la arena de esta hermosa playa en florida. Pensaba venir sola a pensar y analizar tantas cosas que me han pasado, pero tampoco es malo venir acompañada.
—¿Te sientes bien? —pregunta.
—La primera vez que regresé cuando desperté de la muerte, todo fue extraño. Incluso llegué a sentir miedo. Y pensé que volver otra vez seria lo mismo, pero no. Mientras estuvimos en New York muchas veces estuve tentada a dejar todo y al fin vivir mi vida. Tal como me dijo Cristian ates de irse. Pero creo que mi deseo de venganza sigue siendo más fuerte.
—Debería decirte que él tiene razón. Que deberías vivir y dejar todo lo malo atrás. Pero yo estoy igual que tú. Nunca te dije y creo que es hora de confesarte porque odio tanto a Cesar. Y es que…
Jonas se detiene al mirarme quedar impactada con una escena en la orilla de la playa. Es él… con ella.
—¿Qué? —exclama el rubio.
—No entiendo…
—¿Qué hace Cristian con tu hija? Se están besando… ¿y ese niño?
Nos miramos las caras sin poder creer lo que estamos mirando. Entonces me siento mal… se fue con ella. Se ha olvidado de mí.