Criónica La Venganza De Sara

Capítulo 21

Capítulo 21

Sara con lágrimas en sus ojos miraba a su pequeño nieto jugar con carritos. A veces, el chiquillo preguntaba por su mamá y Cristian tenía que decirle que ella estaba en el cielo. ¿Cómo le dices a un niño que su madre esta muerta? Eso es… doloroso.

—Perdóname por ser la causante de tu sufrimiento —dijo ella, entristecida.

Cristian que miraba parado desde la pared no evitó soltar una lágrima.

—Ven pequeño —su padre lo cargó en brazos—. Pronto estaremos juntos, porque ahora papá debe ir a resolver unos asuntos. ¿Estarás bien?

Él asintió con una sonrisa inocente.

—Perfecto, te amo —con eso se despidió de su hijo, entregándoselo horas después a una niñera que tomaría un avión al extranjero por la seguridad del pequeño.   

Sara se encontraba horas después acomodando el vestuario que usaría para el primer juicio junto a su abogado Dave, el mejor amigo de Cristian quien se ofreció para defenderla el día siguiente. Le había explicado que no entendía por que un juicio si ella no tuvo la culpa de ese atentado que resultó en tragedia. Entonces, la única explicación era que Cesar estaba detrás de todo eso, que al día siguiente se enfrentarían los dos por primera vez frente a un juez.

Cristian caminaba esa noche por los pasillos de los laboratorios, estaba de regreso y sabía con quien se encontraría. Allí estaba su suegro que cuando lo vio, parcia desesperado.

—Junior —vino hacia el rápidamente—. Dime, que tú la devolverás como lo hiciste con Sara, por favor dime que eso harás…

—Yo también la quiero devuelta Cesar —confesó—. Pero no es tan fácil como lo imaginas, los últimos durmientes no han reaccionado bien a la reanimación.

Cesar pareció decepcionado.

—¿Podemos ir a tu oficina? —pidió. Estaba desgastado, noches sin dormir con la sola ilusión de reencontrarse nuevamente con su hija la que dio su vida por él.

—Bien, Cesar, vamos —Cristian no saludó a ninguno de los científicos que se encontró por el camino. Ya en la oficina los dos sentados uno en frente del otro, volvió a decir—: Dime, Cesar. ¿Qué piensas hacer? Sé que hoy irás al juzgado contra Sara. Pero también sé que prometiste que si reanimaba a Vanessa la dejarías en paz.

Él suspiró.

—Jamás creí que diría esto, pero… No quiero siquiera verle los ojos a Sara. Al principio sí quería destruirla como lo hice hace un tiempo, pero ahora solo quiero a mi hija. Yo incluso sería capaz de cualquier cosa por ella, la quiero Junior, la quiero conmigo. ¿Es tan difícil que lo entiendan? Ella… es mi única razón de seguir en esta porquería de mundo. Y aun guardo la esperanza de poder volver a verla.

—Ella era mi esposa y, aunque sé que al principio lo hice por acércame a ustedes para ayudar a Sara; con el tiempo aprendí quererla nuevamente. Vanessa es mi alma gemela —confesó—. Y por eso mismo temo que algo malo le pasé en el proceso de reanimación.    

—Oye, sé que no hemos sido los mejores amigos, pero ambos tenemos algo en común. Una sola cosa que apreciar, esa es Vanessa —dijo, con una media sonrisa—. Yo creo en ti Cristian. Yo creo que tú puedes reanimarla y salir ileso de ello.

Cristian por primera vez en mucho tiempo, tuvo esperanza de volver a reanimar a una persona.

Horas más tarde Sara se dirigía hacia el juzgado donde enfrentaría directamente a su exesposo por primera vez. Cuando entró y se sentó en su asiento junto a Dave su abogado, miró por el rabillo a Cesar que parecía no haber dormido en días. En serio, le afecto bastante la muerte de su hija, pensó Sara.

Al otro lado donde estaba el publico Cristian la miraba con una media sonrisa en señal de apoyo. Lo que ellos dos tuvieron se había acabado y Sara lo supo en ese momento al comprender que por ella misma él se terminó marchando.

El juez se adentró a su asiento y todos se levantaron.

Todo comenzó normal como en cualquier juzgado, las mismas reglas y protocolos que debían seguir. Cuando a Sara le tocó ir a testificar todo el mundo murmuraba que ella era la mujer que estuvo muerta, incluso algunos decían que ella era la culpable de la muerte de su hija Vanessa.

—Todo comenzó cuando…

Ahí, justo en ese momento fue cuando todo el caos, en estados unidos comenzó. Los periodistas que dejaron pasar anotaban todo, las personas no podían creer lo que ella narraba, la historia de como murió Sara.

Sara:

Una noche como cualquier otra salí a cocina por un poco de agua… Tenía sed y dejé a mi hija sola mientras dormía. Mi esposo Cesar me había dicho que llegaría tarde en la noche porque estaría con unos ejecutivos. Cuando bajaba por las escaleras del pasillo principal, escuché ruidos que venía de la sala de estar. En serio, me preocupe. Bueno, no teníamos muchos empleados, nos gustaba la soledad entre nosotros dos.

Miré a dos hombres en la oscuridad de aquel pasillo. Enseguida me alarmé y dije:

—¿Quiénes son ustedes? Deben irse o mi esposo llegará y los matará si me hacen daño…

Uno de ellos rio… Recuerdo muy claro esa risa que erizó todos los vellos de mi piel. Él salió de la oscuridad y respondió:

—Tú esposo en este momento se encuentra con su amante. Tu mejor amiga… Y adivina que hacemos aquí.



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En el texto hay: romance, venganza, amoresdelpasado

Editado: 02.10.2022

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