Criónica La Venganza De Sara

Capítulo 22

Capítulo 22

Cristian se encontraba en el laboratorio reanimando a su esposa Vanessa. Solo esta él, era tan diferente a cuando lo hizo con Sara. Ahora era la vida de la mamá de su hijo la que estaba en sus manos. El momento había llegado, Cristian mandó energía a el cuerpo de Vanessa y ella despertó.

—Vanessa… ¿estás bien? —ella abrió los ojos, pero eran diferentes, totalmente negros.

—No… —aquellos ojos negros miraron al científico, eran como portales que lo llevaron dentro de ellos, a un sitio vacío y oscuro—. Yo no soy Vanessa.

Era su voz… pero no era ella. El científico parecía estar en un trance, como el que tuvo junto a Sara. Una figura que brillaba en la oscuridad se acercó a él y le dijo:

—Te dije que Cristian… te dije que no continuaras jugando con la muerte.

—Era por mi esposa… debía devolverla.

—No. no debías hacerlo.

—¿Por qué Sara si despertó y ella no puede? ¡No es justo!

—Nada en la vida es justo… Pero ahora ella descansa en su lecho de muerte. ¿Por qué despertarla ya cuando esta en un lugar mejor?

—¿Y que lugar es ese? —preguntó.

La muerte se giró y estiro su mano, señalando una puerta que no estaba allí antes que la figura la señalará. Cristian no dudo para seguirla cuando el espíritu descendió a un nuevo lugar que estaba más allá de esta puerta.

—¿A dónde me llevas?

—Por primera vez un humano pisará el Hades vivo.

—¡El Hades!

—Así es, el Hades.

Cuando cruzaron la puerta un nuevo mundo se asomó a los ojos de Cristian. Era un campo de un verde inmenso, hermoso.

—¿Dónde estamos?

—Campos Elíseos.

Cristian miró a personas reír corriendo por la llanura de este hermoso campo. En la sima de una colina podía ver un inmenso castillo, escaleras de piedras comenzaban desde la raíz de la colina hasta las puertas del castillo. Era sorpréndete, irreal, como un cuento de hadas.

—¿Quién vive en ese castillo?

—Te refieres a ¿quiénes viven en ese castillo? Si así, bueno… allí viven unos cuantos dioses griegos.

—Claro, ¿cómo no? dioses griegos, pufs.

La figura se giró a él y dijo:

—¿No crees en los dioses?

Cristian pensándolo bien, recapacito. O sea, a ese punto estaba al lado de la misma muerte. ¿Cómo podría seguir dudando que los dioses griegos existen?

—Te creo… en serio te creo. Ahora por favor, sea lo que sea que vinimos a hacer aquí continuemos…

La muerte le mostró al científico el mundo de los muertos. Un mundo oculto en otro plano a la existencia de lo material como lo es en el mundo de los humanos. Ya al final cuando el cielo oscurecía la muerte le señaló a Cristian un punto en un parado donde había una chica sentada junto a otro joven. Parecían amigos, juntos se divertían y reían los dos.

—Allí esta Vanessa… ella ríe. ¿Alguna vez la escuchastes reir así?

—Nunca —dijo la verdad y pudo ver el reflejo de una sonrisa en el ratro oculto por el velo negro de esta figura—. Si ella esta bien, si esta feliz. Entonces, la dejaré descansar.

—Me alegro que lo hayas entendido científico. No soy de pedir favores, pero por favor deja de jugar con la vida. Ya cuando alguien ha muerto no debe haber vuelta atrás la vida pasa a otro plano. Aunque a ustedes les cuente creerlo, ellos están mejor aquí que de donde han venido lastimados. Vete cristian y no vuelvad más.

El científico asintió y piso una rama al girarse haciendo que vanessa girara hasta él y lo reconociera al instante.

—Cris… ¿Cristian? —el científico giró hacia ella y la miró allí sonreírle. La muerte había desaparecido del lugar.

—Vane… oh vanessa.

—Sabía que vendrías por mí —dijo emocionada.

—Yo eh… no he venido a buscaste. Solo paso por aquí junto a alguien que quería mostrame cuan bien estas.

Ella lo miró extrañada.

—¿No has venido por mí?

—Sí, pero aquí este mejor amor. Me duele decirlo sí… pero es la verdad.

La muerte volvió a parecer a su lado y estirando su guadaña hacia Vanessa ella se volteó y continuó hablando con el joven como si nada hubiese pasado.

—Ellos en este lugar no pueden recordar su vida pasada. Aquí viene a descasar…

—¿Por qué me ha reconocido?

—Porque yo lo he permitido.

—¿Por qué lo has permitido?

—Porque deseo que te vayas en paz.

—¿La muerte deseándole paz a alguien? Insólito.

—Yo soy el descanso de las personas.

—Claro…

De pronto la muerte desapreció y todo se volvió oscuridad. Cristian se encontraba nuevamente solo. Una brisa fría lo abrazó erizando todos los vellos de su cuerpo. Un hombre forzudo con túnica apreció delante de él. No fue necesario que ese hombre dijera que era uno de los dioses, claro que no… él… era…

—Hades…

—Me has reconocido mortal… ¿Por qué será?

—Eres el único que usa ropa negra en este lugar.

Hades rio. Una risa escalofriante…

—¿A dónde ha ido la muerte? —indagó.

—La he mandado lejos por un tato. Por eso, quiero ofrecerte algo antes de que sea tarde…

—¿Qué cosa?

Él sonrió.

—Yo puedo devolverte justo al momento donde todo empezó. Podrías cambiar el rumbo de toda esta historia. ¿Te gustaría Cristian? Imagina volver al pasado y cambiar todo el rumbo tan nefasto que ha pasado en la historia de tu vida.

—Eso es imposible… mientes.

—¿Todavía crees en cosas imposibles?

Cristian suspiró.

—¿Qué ganarías tú a cambio?

—Conocerás a mi hija en tu mundo en algún momento de tu vida. Quiero que tú la guíes a mí. Solo eso.

—¿Cómo haría eso?

—En su momento lo sabrás… ¿aceptas el trato Cristian? ¿Aceptas volver al principio? —Hades le estiró la mano y Cristian pensado aun en la muerte de su esposa y en la vida de Sara, no dudo en estrecharla. Ya en el último momento, pensó en su hijo, él…



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En el texto hay: romance, venganza, amoresdelpasado

Editado: 02.10.2022

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