«Hace aproximadamente diez siglos, el rey Nicolás I, creó su propio Reino, en contra de todo pensamiento y moral del superior.
Este, cansando de seguir una orden tras otra, y otra. Decidió que había sido suficiente, cambiando así su dirección y rumbo, dando lugar al Reino de Laughtia.
Al principio, todo pintaba bien, todo iba muy bien, lo que nunca vio venir el rey es que se estaba ganando un nuevo enemigo, uno grande. El reino de Comheterth, el único Reino qué, para la época estaba lo suficientemente desarrollado como para ser llamado "superior". Sin embargo, con el tiempo Laughtia se volvió más poderoso y fuerte, pero manteniendo aquella nefasta rivalidad, provocando guerras entre ambos.
Así se mantendría durante algunos años, por lo menos hasta que el rey Nicolás, cansado, crearía así un tratado de paz que nadie se ha atrevido a quebrar. Y, aunque dicha rivalidad sigue presente, ambos reinos están esperando a que alguien o algo, de un paso en falso, para así acabarlo» .
Ella era todo lo que un hombre quisiera tener. Gentil, bondadosa, cariñosa, positiva.
Él era todo lo que una mujer no quisiera tener. Hostil, egocéntrico, amargado, negativo.
Un día, en algún lugar, sus caminos se cruzarían. Cambiando así su forma tan desigual de ver las cosas.
Al principio, todo sería complicado, como cualquier matrimonio arreglado.
Pero, en algún momento, se convertiría en algo más.
Para al final darse cuenta de que, tal vez, no son tan distintos.
El pasaría a defenderla, dar su vida si así es necesario. O incluso, sacrificar su reino.
Ella pasaría a ser su consuelo, su lugar seguro, su fuente de felicidad.
Pero, ¿Cuánto tiempo implica eso?
Tic tac, tic tac. El reloj empezó a moverse.
Tic tac, tic tac. ¿Cuánto va a durar?