Crónicas de un Reino Sellado

Prólogo

Yo los vi llegar.

Humanos que olían a feria y a promesas rotas. Caminaban tomados de la mano, riendo como si el mundo fuera un espectáculo inofensivo. No sabían que cada paso los acercaba al silencio, a la maldición que yo vigilo desde que el primer árbol echó raíz.

Aquí, en Quistalyn, los rostros se esconden tras el hierro. Las miradas matan más rápido que las dagas, y el amor... ah, el amor es el único filo capaz de cortar el hechizo.

Pero no todos sobreviven al filo. Algunos encontrarán el amor. Otros, el fin. Y yo... yo me alimentaré de cada destino.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.