Haelyn Burnet
No he estado bien en clases. No porque esté triste, sino porque no puedo dejar de pensar en Dylan. Necesito hablar con él. No puedo creer que me haya ocultado algo así. Ha estado con otra chica y, aun así, se molesta conmigo por Zyran.
Además, la chica no llevaba yelmo. Eso significa que alguien lo rompió. Y si está con Dylan es porque...
Prefiero no terminar esa idea.
Cuando por fin llega la hora del almuerzo, me levanto apenas veo que todos empiezan a salir. Lo busco entre la multitud. Por suerte, todavía no se ha sentado. Está con un amigo, pero en cuanto me ven, el amigo entiende la situación y se aleja sin decir nada. Dylan se acerca a mí con tranquilidad, como si no pasara nada.
—¿Qué pasa? —pregunta—. ¿Tu príncipe ya te deja acercarte a mí?
Ignoro el comentario.
—¿Hay algo que quieras contarme, Dylan?
Frunce el ceño, confundido.
—No. ¿Por qué lo dices?
No doy rodeos.
—¿Cuándo pensabas decirme que estás con una chica de tu sector y que, además, rompiste su yelmo?
Se queda pálido.
—¿Quién te dijo eso?
—No es de tu incumbencia —respondo con firmeza—. Me la encontré hoy en el desayuno y no sabe disimular. Fue bastante grosera conmigo.
Dylan suspira, incómodo.
—Está bien. Es cierto que su yelmo se rompió dos semanas después de que nos conocimos, pero desde entonces se obsesionó conmigo y anda inventando cosas. Si fue ella quien te dijo—
—No fue ella —lo interrumpo—. Y no insistas, no te diré quién fue. Pero me dijeron claramente que estaban juntos, saliendo, y que desde que está contigo su forma de ser cambió. Me trató fatal. ¿Le has dicho algo de mí? ¿Le has llenado la cabeza con cosas?
—¿Cómo crees que haría eso? —responde a la defensiva—. Claro que no es cierto. Te mintieron.
—¿Por qué alguien mentiría?
Su expresión se endurece.
—Porque quieren alejarte de mí. Para que puedas estar con el estúpido de Zyran.
La sangre me hierve al oír cómo lo llama, pero no respondo. No quiero otra discusión.
—La mayoría de aquí —continúa—, sobre todo las chicas, desean que no seas la prometida del príncipe. Lo quieren para ellas o simplemente no me soportan.
—Pero...
Se queda callado, como si buscara algo más que decir.
—¿Y si fue tu príncipe? —añade de pronto—. ¿Eh? Ese príncipe tuyo que odia nuestra relación y quiere que te decepciones de mí para que vayas corriendo a sus brazos.
Eso sí me molesta. Él no lo haría y no tiene motivos últimamente.
—Zyran no haría eso.
Dylan suelta una risa seca.
—¿Le crees más a él que a mí? Haelyn, estás siendo injusta.
Lo miro fijo.
—Y tú estás siendo un mentiroso.
Aprieta la mandíbula.
—Si lo que quieres es tener el camino libre para estar con Zyran sin sentirte culpable, está bien. Pero no me hagas quedar como el villano.
—Dylan, no—
El anuncio interrumpe. El almuerzo terminó.
Y también esta conversación.
Pero la sensación incómoda se queda conmigo. Porque ya no sé si estoy discutiendo con mi "novio"... o con alguien que apenas estoy empezando a conocer.
✦ ✦ ✦
Ya les conté a mis padres todo lo que pasó. Kiara, por supuesto, no le creyó ni una palabra a Dylan, y ellos tampoco parecían convencidos, pero dijeron que luego hablarían conmigo porque querían preguntarme algo.
Ahora estoy esperando a Zyran para entrenar. No sé cómo voy a concentrarme después de lo de Dylan en el almuerzo.
Lo veo acercarse junto a Astel. Y mi cuerpo reacciona antes que mi cabeza: quiero abrazarlo, esconder la cara en su pecho y que me diga que todo va a estar bien.
—¿Te pasa algo, preciosa? —pregunta apenas llega.
—Nada —murmuro, agachándome para acariciar a Astel.
—¿Segura? —su tono baja—. Pareces agobiada. Puedes contarme.
Me dejo caer en el banco. Astel corre hacia el jardín, pero se queda cerca. Zyran se sienta a mi lado, lo bastante cerca para que su rodilla roce la mía.
—He discutido con Dylan.
Zyran resopla por la nariz.
—Dicho así, suena a que le cuentas a tu mejor amiga los problemas con tu novio.
No puedo evitar una risa breve.
—No es eso... —hago una pausa—. Choqué con una chica en el almuerzo. Fue horrible conmigo. Luego otra apareció pidiendo disculpas por ella y dijo que desde que Dylan empezó a salir con esa chica, después de que rompiera su yelmo, ha cambiado mucho. Por eso discutimos.
Zyran alza una ceja.
—No —me apresuro a decir, levantando las manos—. No estaba celosa ni nada de eso. Me molestó que me reclame por estar contigo, como si yo hubiera tenido opción... mientras él ya estaba con otra. No me duele. Solo me enfurece su hipocresía.
—Haelyn —dice con calma—. Más despacio.
Suelto el aire.
—Solo... si lo hubiera dicho claro, ya. Pero esconderlo y luego actuar como si yo fuera la culpable... —niego con la cabeza—. Lo negó todo, igual. Y no sé si creerle.
Zyran se inclina hacia mí y toma mis manos entre las suyas. Su expresión cambia.
—Voy a hablar claro. Yo ya lo sabía.
Parpadeo.
—¿Qué?
—No con seguridad. Pero me dijeron que lo habían visto besándose con alguien en los pasillos. Varias veces. No investigué... estaba ocupado.
—¿Y no pensabas decírmelo?
—No sabía si era verdad. Y, siendo sincero, estaba seguro de que no sentías nada por él.
Me quedo callada. Porque tiene razón.
—Si quieres —añade—, puedo llevarte a su sector. Dicen que no son discretos...
—No hace falta. Te creo. —Trago saliva—. Y no, no me va a quitar el sueño. Solo... ya no tiene derecho a reprocharme nada.
Zyran asiente. La tensión se mantiene entre nosotros; no hace falta hablar. Siento su cercanía en cada centímetro: la manera en que sus dedos presionan suavemente los míos, cómo su rodilla todavía toca la mía. Cada contacto me recuerda lo cerca que está.
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Editado: 22.08.2026