Crónicas de un Reino Sellado

Capítulo 20

Haelyn Burnet

Llevamos una semana preparándonos. Cuesta creerlo, pero los meses de entrenamiento han terminado y ahora solo queda ultimar detalles antes de partir al bosque Torah en busca de nuestro Ynhar. Pensar en ello me revuelve el estómago. Mentiría si dijera que el miedo no me acompaña a cada momento: miedo a no lograr la vinculación, miedo a que alguno de ellos me hiera, miedo a enfrentar criaturas tan poderosas como impredecibles. El entrenamiento ayuda, pero no cambia el hecho de que son animales con instintos defensivos y territoriales, y eso nunca deja de ser peligroso.

Aprovecho el último rato libre antes de la celebración para encerrarme en mi habitación y tomar el libro que el profesor Aurelius me prestó. Lo abro y empiezo a ojearlo con atención.

El primer capítulo habla del Hydrel.

Tiene apariencia de caballo blanco y habita cerca de lagos de aguas tranquilas. Puede caminar sobre la superficie y también sumergirse sin dificultad, completamente adaptado al medio acuático, aunque se desplaza bien en tierra. No es violento, pero tampoco dócil. Si alguien invade su territorio, se mantiene firme.

Guardo ese detalle en mi mente. No todo lo que parece pacífico lo es.

Paso la página.

La Quimera ocupa casi todo el espacio. Cuerpo de león, cola serpentina y alas funcionales. Su fuerza es extremadamente alta y puede combatir durante largos periodos sin agotarse. Es agresiva, dominante y habita regiones montañosas y zonas salvajes.

El Basilisco aparece a continuación. Cuerpo serpentino de gran tamaño, escamas duras y una advertencia clara: petrificación por contacto visual. Se mueve de forma sigilosa, es resistente y solitario. Vive en cavernas y desiertos.

Subrayo la indicación sin pensarlo demasiado: evitar el contacto visual.

La Araña Gigante no necesita demasiada explicación. Es colosal, produce telarañas y ataca con veneno. Se mueve rápido tanto por el suelo como por superficies verticales. Habita cuevas, ruinas y bosques oscuros. Paso la página sin detenerme más de lo necesario.

El Lobo del Hielo es un lobo gigante adaptado al frío extremo. Controla el hielo, puede expulsar aliento gélido y resiste cualquier temperatura. Su fuerza física es alta y suele encontrarse en tundras y montañas nevadas.

El Tigre Espectral es un felino gigante, mayormente blanco. Puede volverse invisible, ataca sin ser detectado y posee reflejos rápidos. Vive en bosques densos y regiones cubiertas de bruma.

Sigo avanzando.

El Vóltikar tiene un cuerpo serpentino muy largo y tres cabezas que actúan de forma coordinada. Genera electricidad y puede producir descargas de alto voltaje. Es agresivo y habita zonas pantanosas o regiones con tormentas constantes.

El Grifo combina águila y león. Es grande, fuerte y territorial. Vuela con estabilidad, controla el viento y tiene una visión extremadamente aguda. Vive en montañas altas y acantilados.

El Pegaso es un caballo alado de vuelo rápido y elegante. Controla el viento, posee gran resistencia aérea y un comportamiento noble. Se encuentra en cielos abiertos y praderas.

El Drake es cuadrúpedo y no tiene alas. Grande, pesado y completamente terrestre. Sus escamas son gruesas, puede regenerarse y es territorial y agresivo. Habita regiones rocosas, montañosas o volcánicas.

Llego al final.

El Dragón.

Es el animal más antiguo. Solo queda uno. Tiene cuatro patas, dos alas y un cuerpo macizo. Escupe fuego y sus escamas son extremadamente duras, casi nada las afecta. Es territorial y defensivo.

Cierro el libro y exhalo despacio. Mejor me arreglo ya antes de llegar tarde.

Elijo uno de los vestidos nuevos de mi armario, cortesía de Zyran, pensados para cualquier ocasión especial, aunque exageró un poco con la cantidad. Es azul oscuro y largo, cae con facilidad y no pesa. El escote es pronunciado, pero elegante, de esos que no buscan llamar la atención y aun así lo hacen. El cuerpo queda ajustado, los bordados acompañan sin estorbar y las mangas son sencillas y cómodas. Es un vestido fácil.

Al llegar al salón voy directo hacia mi escuadra. No veo a Zyran por ningún lado.

—Vaya —dice Noreen—. Estás hermosa.

—Sí, sin duda hoy Zyran babeará por ti —agrega Maelis.

—Como si no lo hiciera todos los días —comenta Soren con sarcasmo.

—Oigan, ¿por qué mejor no hablamos de otra cosa?

—¿De qué? ¿Del peligro que enfrentamos mañana mientras hacen una celebración por terminar el "entrenamiento"? —Kael hace comillas con los dedos—. Como si nada.

—Como si mañana no todos fuéramos a seguir aquí —añade Iria.

—¿Por qué lo dicen así? —me quejo—. Solo hacen que todo se sienta peor.

—Porque así es —responde Riven.

Trago saliva.

A lo lejos se escucha una explosión. La sala entera se tensa. Nos miramos unos a otros sin saber qué ocurre y nos dirigimos hacia la instructora Sarah. Allí veo a mis padres y a mi hermana.

—No deben preocuparse —dice—. Ha sido una pequeña explosión en el área de duelos. El príncipe y sus amigos fueron a investigar.

Nos quedamos cerca de la salida. Todos conversan, pero yo no logro concentrarme. Sé que Zyran es fuerte, pero aun así no puedo evitar preocuparme.

Minutos después, una segunda explosión sacude el lugar. Mucho más fuerte. Desde donde estoy veo cómo las paredes se derrumban. El área de duelos queda destruida. Zyran estaba allí.

No pienso. Corro.

Corro sin importarme nada, con los demás detrás de mí. Veo a Ethan y a Jack acercarse, tosiendo, con algunos rasguños.

—¿Qué ha pasado? —pregunto.

—No lo sabemos —responde Jack—. Estábamos los tres dentro, oímos ruidos afuera y solo Ethan y yo salimos. Segundos después, todo explotó.

—¿Zyran? ¿Dónde está Zyran?

—No lo sabemos —dice Ethan—. No lo vemos.

Me acerco más al desastre.

—¡Zyran! ¡Zyran!

Uno de los profesores ilumina el lugar con su signo. Buscan entre los escombros, pero no hay rastro. Nadie tiene resultados. Jack, Ethan y yo nos miramos preocupados. Así pasan unos minutos sin respuesta.




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