Hay secretos que se guardan bajo llave por miedo al juicio, y hay otros que se callan porque las palabras parecen insuficientes para describir el horror de lo invisible.
Durante mucho tiempo, mi historia fue un secreto sellado con el peso de la vergüenza y el eco de las cadenas.
Creí que el silencio era el único refugio seguro, una forma de enterrar los fragmentos rotos de una vida que amenazaba con desmoronarse por completo.
Pero escribir estas crónicas no fue una elección; fue una necesidad imperiosa.
Porque cuando has estado en la habitación más oscura del mundo y alguien rompe la pared para dejar entrar la luz, lo mínimo que puedes hacer es gritarle a los que siguen adentro que hay una salida.
No podía quedarme con el mapa de la libertad cuando tantas almas continúan vagando a ciegas en el mismo laberinto del que un día fui prisionera.
En las siguientes páginas, no encontrarás un tratado de teología frío ni un manual de autoayuda superficial.
Encontrarás mis cicatrices.
Algunas todavía queman al recordarlas, otras son testigos silenciosos del dolor, y las más profundas se han convertido en el recordatorio vivo de una batalla que no gané yo, sino Aquel que peleó por mí con una espada de amor mientras yo misma le daba la espalda.
Cada palabra aquí escrita ha sido arrancada al dolor para transformarse en victoria.
Verás la crudeza de los pasos en falso, el peso de las decisiones equivocadas y el abismo al que el ocultismo nos arrastra cuando prometen poder y solo entregan esclavitud.
Pero por encima de todo eso, verás la mano soberana que no se cansó de buscarme.
Prepárate.
Porque antes de ver la Gloria, tenemos que caminar por las Sombras.
No tengas miedo de lo que vas a leer; el miedo se queda en el umbral de este libro, porque aquí adentro solo entra la verdad.
Y esa verdad, aunque duela al principio, es la única llave que verdaderamente nos hace libres.