Crónicas de una mestiza Vestigios de mí sangre

Capítulo 3 Interrogación

Lo prometido es deuda.

Jamie se enfundo sus mejores zapatillas, su mejor polera y sus desgastados jean favoritos, reprimiendo un alarido de lo helada que estaba la tela. Si iba a ir a la guerra que fuera con sus mejores ropas.

—Muy bien, no dejes que se salgan con la suya. —suspiró y pensó en su madre ¿Qué era lo que tendrían que decirle sobre ella? Solo debía bajar y preguntar y obtendría los detalles.

—¿Y bien? Quiero que me digan todo lo que saben —Jamie estaba sentada a la mesa con una taza de té frente a ella, cortesía de Rebecca. Allí también se encontraban Rachel paseándose de la cocina al comedor preparando el desayuno, Cecilia bostezando y con auriculares, Jensen somnoliento al parecer estudiando, Margaret untando manteca al pan y Rebecca intentando decirle a Cecilia que dejara de patear la mesa.

Riley suspiró, parecía como si intentara encontrar posibles caminos de explicación.

—¿Qué quieres saber? —dijo al final.

—Ustedes la conocían ¿no? –Jamie movió su taza viendo al líquido bailotear. El aroma dulzón se elevó.

—Bueno para ser precisos, yo la conocía —Riley miró a un punto fijó de la mesa—. Era una buena mujer, muy reservada al estilo de los brujos, con un carácter fuerte e intimidador si quería.

¿“Intimidador’’? precisamente no sonaba a su madre, no a la que ella recordaba y conocía, aunque si lo que decían era cierto su mamá le había estado mintiendo desde que nació.

—Bien, supongamos que mi mamá era bruja como dicen ¿Por qué nunca me lo dijo? No entiendo cuál era el problema de decírmelo —Jamie miró al hombre con fijeza—. Me parece que ha sido a peor el hecho, jamás me podría haber protegido teniéndome ignorante al tema.

—Jamie… —Riley se pasó la mano por el cabello castaño— . Tu madre estaba huyendo de su gente.

—¿De los brujos? ¿De su familia? —Quería explicaciones precisas, no que le den vueltas a sus preguntas.

—Ambas —Los ojos de Riley se ensombrecieron tristes, sonrío igual—. Ella huía de aquel mundo, allí corrían peligro, tú y tu padre. Además jamás volvería a ser aceptada en la sociedad de los brujos.

—¿Por qué? —Jamie quería saber pero temía a su vez hacerlo—. ¿Qué es lo que hizo mal? Christopher entró al comedor interrumpiendo por un momento la atención de Jamie, él apartó la mirada de ella, así que Jamie hizo lo mismo. El chico se sentó a su lado, no sin antes apartar lo más que pudo su silla de ella.

—Ella… —Riley frunció el ceño, dio una mirada fugaz a Christopher—. Ella, Ángela abandono al hombre con el que se había casado para escapar con tu padre.

Al principio Jamie sintió calor al escuchar el nombre de su madre después de tanto tiempo, luego sintió como si le cayera un balde de agua helada por la espalda.

—¿¡QUE!? —Jamie se levantó causando que la taza de té se volcara—. ¡Esto ya no es gracioso! ¡Termínalo!

—Y no es mi intención que lo sea —Riley se apresuró en levantar los libros de su hijo—. Vos querías saber la verdad y te la di, ahora no te retraigas porque sea cruel. —¿Y quieres que me lo crea?

—¡Pues si! —Riley sonaba exasperado.

—Pero creerles…es aceptar que mi mamá me mintió, que toda mi vida fue mentira, que jamás conocí a mi verdadera familia…que…que todo lo que me han contado es falso — Jamie sintió las lágrimas amenazar con salir—. Mi propia madre me mintió.

—Tu vida no es mentira, tus padres son tus padres, tu eres tú misma —Riley cruzó la mesa y la tomó de los hombros zarandeándola ligeramente—. Nada en el mundo podrá cambiar quien eres, tu esencia, lo único que te han ocultado fue la descendencia de tu madre porque ella así lo quería, porque quería huir de aquel mundo cruel en el que se crio.

—No, no, lo que ella quería era ocultarme parte de su vida —Jamie se quitó las manos de Riley de sus hombros—. ¿Acaso no se le ocurrió pensar que quizá a mí me hubiera gustado saber que estuvo casada con anterioridad?

—Si la idea de tu madre era escapar de su familia no creo que haya pensado en hacértelo saber —dijo Christopher con el mismo tono que usaba siempre—. Lo más lógico fue hacer lo que hizo al escaparse con ese humano.

—Mi papá, no le llames ese humano —Jamie lo fulminó con la mirada, quizá se mostrara enojada con él pero le estaba realmente agradecida, ahora podía aclararse un poco más—. Mi mamá jamás amo a otro hombre, jamás en la vida.

—Y yo no digo que lo haya hecho, cuando un brujo se casa, lo hace antes incluso de nacer. —Riley se volvió a sentar cansado—. Tu madre no estaba de acuerdo probablemente, no lo sé, te he dicho que era muy reservada, era mi compañera pero no éramos muy íntimos. Ángela se enamoró de Nelson, se fue con él y dejó a su exmarido.

—¿Quién es? —Jamie preguntó antes de pensar si realmente quería saber.

—Eso… —Se detuvo, miró a Christopher luego desvió la mirada enrojeciendo levemente—. Eso no puedo decírtelo, tendrás que esperar que alguien de tu círculo familiar lo haga.

—No puedo ver a mi papá ¿a quién le preguntare? —Se señaló golpeándose el pecho con el puño cerrado.

—Esperar no hace mal… —No me vengas con esas —le apuntó callándolo.

—No culpes a Riley por cosas que él no ha hecho —La voz de Christopher era amenazadora—. Culpa a tu madre, él no tiene nada que ver.




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