Habían vuelto por consejo de Rebecca a casa, todos estaban discutiendo y gritando, tensando más la situación. Jamie había desaparecido.
Cuando estaban aún en casa de los Murrison, Nicklaus había bajado corriendo desesperado.
—¡Jamie desapareció!
—¿¡Que!? —Rachel lo tomó de los hombros para detenerlo—. ¿Qué dijiste?
—Desapareció, nos separamos para revisar mejor, la he buscado por todo el piso —Nicklaus jadeo—. No esta.
—Quizá ya bajó —sugirió Jensen.
—No, el cuchillo que ella llevaba esta tirado en una de las habitaciones, es como si…
—Se esfumara —terminó Rachel—. Sera mejor que vayamos a decírselo a Riley.
No fue difícil encontrarlo, ya estaban volviendo. Cuando vio sus caras supo que pasaba algo de inmediato. Por supuesto que antes de partir habían revisado la casa arriba y abajo, pero tal como dijo Nicklaus, no había rastro de Jamie solo el solitario cuchillo en el suelo, incluso el halcón no vio nada. En esa casa había algo y no sabían que.
Ahora Rachel se encontraba sentada en las escaleras con la cabeza entre sus manos.
—Les dije, él es el culpable —decía Jensen algo afónico por los gritos—, primero Jamie desaparece cuando están juntos ¿y luego él se va? No me digan que no tuve razón.
—¡Jensen ya basta! —lo detuvo Riley firme—. Mira, Christopher, no lo estoy culpando pero hay algo raro aquí y lo sabes.
—¿En serio? —Christopher sonaba seriamente enojado, era extraño que mostrara alguna emoción, encaro a Jensen—. Que se haya ido es tú culpa.
En eso tenía razón, durante todo el viaje y al llegar Jensen no había parado de interrogar y sospechar de Nicklaus, tenía una aversión contra él por su descendencia y no había parado de dejar en claro que sospechaba del chico. Por mucho que Christopher y ella lo defendieran, Nicklaus no había podido soportar aquellas acusaciones y se había retirado a su habitación a punto de derrumbarse. No había pasado ni media noche cuando se dieron cuenta que se había ido.
—Y tú también Riley, no lo pensé de vos —Christopher lo miró amenazante.
—Ya, ya. —Intentó tranquilizarlo él—, no encuentro otra solución ¿Por qué irse si él no tuvo nada que ver?
Christopher lo miró, era posible que lo hubiera golpeado si Cecilia no hubiera usado su pierna como valla.
—Se suponía que se encargarían de encontrar a mi marido —Karina estaba sentada en el sofá con el perro encima y los ojos rojos—, no que perderían a su hija.
—La encontraremos, no, los encontraremos —se corrigió Riley ya cansado de todo aquello.
—Sí ese muchacho fue quien la hizo desaparecer, se las tendrá que ver con la justicia —dijo Karina furiosa.
—Si usted vuelve a decir eso… —Christopher se le acercó amenazante.
—¡Hey, hey! Sin amenazas —Rachel se puso de pie para ir a evitar la masacre.
—Iré a buscarlo —Christopher cambio la dirección bruscamente y bajó al sótano.
—Espera, espera —Riley lo siguió y Rachel a él—, no puedes, tú sabes que si te llegan a agarrar estas frito.
—Iré solo, no necesitan venir —Con mucha velocidad tomó las armas que necesitaba, dispuesto a marcharse.
—No puedes irte y ya Christopher —sin éxito Riley trato de pararlo.
—Te acompaño —Todos se voltearon sorprendidos, era Cecilia, la chica que no se preocupaba jamás por los demás— . Eres el único en esta casa que no dice tonterías, por lo que te ayudare.
Como ella normalmente vivía armada no necesito tomar ningún arma de la armería, pero Rachel no, así que…
—Iré también —Agarró una espada corta y un hacha pequeña—, Nicklaus es mi amigo, por lo cual no pienso dejarlo.
Christopher no dijo nada pero tampoco protestó, solo salió fuera, aceptando la compañía de las chicas.
—No, no me desobedezcan —dijo Riley aunque sabía que era una estupidez, jamás los haría entrar en razón, no a ellos y menos en esa situación. Fuera se había levantado viento y estaba a punto de llover, las nubes comenzaban a tomar el cielo y la tormenta se palpaba meciendo las copas de los árboles.
—Yo conduzco —dijo Cecilia con las llaves del auto en las manos.
—¿Cuándo la tomaste? –preguntó Rachel apuntándola con la linterna de su celular, Cecilia se encogió de hombros.
—¡Esperen! —Margaret bajó corriendo las escalinatas principales con un par de armas en brazos—. Yo también.
—¿Estás segura? Mira que si llega a pasarte algo Riley estará en problemas.
—Ya le deje un mensaje a mi padre explicándole todo, además Jamie es mi amiga —El cabello rojo de Margaret brillo con la luz de la linterna, la chica había estado muy callada en la reunión que había tenido lugar en el salón, ahora sabia porque, estaba intentando encontrar una solución—. Es lo que hacen los amigos, cuidarse los unos a los otros.
—¿Y si Jamie y Nicklaus no están en el mismo lugar?
—Les ayudare igual —La miró firme—, luego irán a buscarla ¿no?