Crónicas de una mestiza Vestigios de mí sangre

Capítulo 12 Familia parte 1

Se quedó unos minutos en silencio, desde algún lugar de la casa se escuchaba ajetreo de ollas y cubiertos tras una puerta casi imperceptible, parecía ser la cocina, seguro.

—¿Qué? ¿Eres algún tipo de acosador? —Jamie estaba un poco despistada pero ¿por qué quería saber lo que había hecho su madre y las cosas que ella recordaba? no creía que aquello le pudiera interesar a ninguna persona en su sano juicio.

—¿Recuerdas si tenía algo que fuera muy importante para ella? algún objeto, joyas, diarios o incluso una mascota. Algo de lo que no se quisiese separar nunca, o quizá alguna caja fuerte —Parecía que quería pasar de alto lo de acosador.

—No sé porque le importaría eso, además ella ya no está.

—¿Me dices que no guardaron nada de lo que le perteneció a tu madre como recuerdo? —Bruce volvió a llenar las copas de ambos ¿Para qué tenía tantos sirvientes? se preguntó Jamie—. ¿Sabes? eso es poco creíble, aunque fuese solo una mera piedra todos guardan un recuerdo de aquel ser que amaron y ya no está más en este mundo.

—Para mi papá era demasiado doloroso, así que dono casi todo —Era verdad, su padre había sufrido mucho la perdida, por lo cual la ropa, zapatos y alguna otra cosa la había donado ya que tenerlas le hacían recordarla. Podía recordar haberse peleado con su padre por aquello, la única vestimenta que pudo salvar fue un suéter de lana blanca, tejido por ella, aún lo conservaba, era su tesoro, pero no tenía por qué mencionárselo a aquel hombre.

—Tu cara me dice que mientes —soltó Bruce.

—No estoy mintiendo —A Jamie se le aceleró el corazón, ella se había asegurado de no poner ninguna expresión sospechosa ¿Cómo la había descubierto?

—¿Sabes? Cuando tu madre mentía tenía esa misma expresión en el rostro —dijo señalándola—, y sé que me ocultas algo niña.

Jamie se puso de pie con brusquedad —¿¡Y para que quieres saber!? ¡Qué quieres hacer con eso? ¿¡Porque lo quieres!?

—¡Tu madre se llevó algo que no le pertenece y lo quiero! —exclamó Bruce enojado.

—¿Dice que mi madre le robo algo a usted?

—No, la cosa que se llevó no era mía y tampoco era suya, así que ciertamente no tenía derecho a llevárselo y hacerlo desaparecer.

—¿Y que es aquello que usted dice que mi madre robo?

—Eso es algo que no tengo porque decírtelo y hare exactamente eso.

—¿Sabe? No podré ayudarlo si usted me pide que le diga algo que mi madre apreciaba pero usted no me dice que es lo que busca ¿cómo pretende que sepa que buscar?

—Es mejor que el objeto que buscó se mantenga en el anonimato, en el pasado ya se ha llevado muchas vidas y ha sido robado de mis manos. No preguntes de más si no quieres terminar muerta también, muchacha.

¿Acaso era una amenaza? Además había dicho que se la sacaron de las manos ¿no era que tampoco le pertenecía a él? debían haberlo robado de alguien más, aunque aún no podía creerlo ¿su madre robando? no podía ni imaginarlo.

—¿Es por eso que me perseguían? Fueron ustedes ¿no? los de la estación —Jamie no quitó sus ojos de él.

—Ciertamente —dijo Bruce con otra de sus falsas sonrisas—. Querida, siéntate.

Ella volvió a sentarse con lentitud.

—Por fin —pronunció Bruce ¿Por fin? ¿Por fin qué?

La puerta por la que ella había entrado se abrió. Una mujer elegante se hizo paso, seguida de una chica vestida como el siglo dieciocho y sus cabellos rubios peinado en bucles.

—Querido —La mujer elegante se dirigió a Bruce—, Lamento llegar tarde, pero no pude convencer a nuestros niños de venir.

—Salvajes, como siempre —contestó él con una sonrisa. La mujer se sentó al lado de su esposo ¿cómo podía soportarlo? Pensó Jamie, ella solo había estado un rato con él y no lo soportaba.

—¡Ay, Jared apúrate! —La chica de los bucles gritó como una niña caprichosa. Un chico flaco, pelirrojo y pecoso se asomó por la puerta—. No me gustan los chicos tímidos.

—Ya, ya —El chico tímido siguió a la chica a su asiento.

—Muy bien familia…o mitad de una, les presento a Jamie Luz Bartram —Bruce la señaló, además la había presentado con el apellido de su madre, tres pares de ojos la escrutaron—. Sera nuestra invitada por…un tiempo indeterminado.

—Soy Rosamond —se presentó la chica joven con una risita, tenía una base de maquillaje muy rosa para su gusto, su cabello era rubio como el de la señora elegante, y su vestido era azul opaco con flores bordadas en relieves dorados—. Fui yo quien te eligió esas sirvientas, son mi sequito.

—Gracias —dijo Jamie, ya que parecía que era lo que la chica esperaba que dijera.

—Pareciera como si estuviera viendo un fantasma, no es demasiado agradable —Jamie retiró lo que había pensado de la mujer de Bruce, ahora entendía cómo podían soportarse. No le quitaba la vista de encima—. ¿Enserio debías vestirla así?

—Solo para que tenga a su madre presente en esta noche, querida —contestó él sin apartar su mirada de Jamie.

Hasta ahora se había sentido como si estuviera viendo una cena de película, pero en cuanto Bruce puso sus ojos en ella, regreso a la realidad. De verdad estaba prisionera entre una familia extraña, se sentía como Alicia en el país de las maravillas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.