Crónicas de una mestiza Vestigios de mí sangre

Capítulo 14 Bajo la noche

Habían estado esperando un largo rato en un parque con Julián Murrison desmayado encima de las escaleras de un tobogán. Había caído la noche y el frio se hacía presente.

Rachel se abrigo más en su campera. Margaret, quien estaba sentada junto a ella se frotaba los brazos intentando entrar en calor. Jensen estaba medio dormido y Riley estaba impaciente, Cecilia solo jugaba con sus cuchillos.

Hubo movimiento en la oscuridad y bajo una farola apareció Christopher.

—¡Al fin! –exclamó Riley sobresaltando a Jensen. Troto el camino que le quedaba hasta él–. Tardaste demasiado ¿sucedió algo?

—No, nada —Christopher se acercó a Julián—. Buen lugar el que se buscaron.

—No fuimos nosotros, tu pájaro nos guio aquí —contestó Margaret enojada, todos estaban cansados y eso los ponía de mal humor, Riley hizo un gesto con la mano dándole la razón.

—Lo decía en serio —Christopher abarcó el parque con la mirada—, hay algo en este sitio, lo puedo sentir en el aire.

—Sip, también lo sentí —Cecilia guardó sus armas mientras se ponía de pie, levantó los brazos y se estiro—. Bien, despierta a Julián y veamos de que trata.

Riley se movió cuando nadie más lo hizo, zarandeó a Julián quien ni reacciono.

—¡Hey! Reacciona muchacho —golpeó y pellizco sus cachetes y nada—. Es inútil, no despierta, Christopher.

Él no se volteó, estaba revisando las esquinas de los juegos—Báñalo.

—¿Bañarlo? ¿Dónde? —se extrañó Riley pero en el momento en que lo decía pareció recordar algo. Rachel y Riley intercambiaron una mirada, en el centro del parque había una fuente, la habían visto cuando seguían al halcón.

—¿Qué buscas? —Rachel se puso de pie tras Christopher para ver que tanto miraba tan detenidamente que le impedía prestarles más atención a ellos.

—Grietas, portales o entradas —Christopher metió los dedos entre las raíces de un árbol y sacó una piedra ovalada. Tenía símbolos marcados en blanco en ambas caras, distintos.

—¿Qué es? —Se acercó Rachel curiosa.

—Es una marca, se deja para los caminos —Vio que Rachel no entendía a qué se refería—. Estas son dejadas para que ciertos brujos las encuentren, solo familia, amigos y aliados, es una señal para que les sirva de guía hacia sus casas, escondites y refugios, solían usarse en tiempos de guerra.

—Pero entonces cualquiera puede encontrarlas como vos lo hiciste —Rachel frunció el ceño—. ¿Qué hace que otros no puedan seguirlo? ¿Alguna otra runa?

—No, significa que mi nombre está en esta lista —Volteó la piedra entre sus dedos—. Puede que ya sepa quien se llevó a Jamie y hacia donde se fue Nicklaus.

Todos se quedaron en silencio salvo por el sonido del viento entre las ramas de los árboles que los rodeaban, Riley carraspeo y se acercó a ellos, el susurró de sus ropas sonó muy fuerte.

—¿Y qué es lo que dice allí? —Riley se acomodó los lentes para mirar bien en la oscuridad y señaló una pequeña inscripción roja bajo la runa blanca—. Parece sueco.

—Sur —Christopher pasó el dedo pulgar por la inscripción Söder—, El Carroñero.

Julián Murrison tuvo la suerte de despertarse con un chapuzón.

—¡¡Ah!! ¿¡Que sucede!? —gritó aferrándose a los bordes de la fuente. Escupió toda el agua llena de basura y hojas muertas de los árboles.

—Al fin despiertas pequeño brujo —Riley lo asió fuera de su nueva bañera. El chico se fue gateando y choreando agua lejos de él—. Encontramos algo y ya no nos lo puedes negar.

—La señal —Christopher se despegó del árbol en el que estaba apoyado—, Sur, El Carroñero ¿Cuál sitió es?

—¡¿Qué?! ¿Cómo? —El chico se quedó mudo, recorrió la cara de Christopher—. No ¿¡Eres tú!? ¿¡Eres él!?

—Parece que ya me reconoces —Christopher dio un paso hacia él—. Ponte de pie y guíanos.

Julián tragó saliva, su mirada se veía absolutamente aterrada.

Habían estado dando vueltas por casi toda la ciudad y aún Julián no encontraba las otras señales.

—¿Y no puedes encontrarlas tú? —Julián estaba con la mano metida en un agujero debajo de una casa.

—Si lo pudiera hacer no te necesitaría —Christopher esperaba con paciencia.

—No, nada —Se sacudió las manos llenas de tierra y telarañas polvorientas—. Creo que no encontraremos nada más.

Julián se puso de pie dispuesto a seguir pero Christopher lo aplasto contra la pared.

—Sé que vos sabes en donde están —Christopher lo miró amenazante, Julián tragó saliva—. Solo haces tiempo porque sabes que cometiste una estupidez mostrándote en público.

—No…no sé a qué…

—Tu familia tuvo que desaparecer porque se equivocó en la alianza que hizo ¿cierto? La orden era ocultarse hasta que la cosa pasara o decidir de qué lado estar. En tu propia inmadurez saliste un rato porque no querías permanecer encerrado y ahora has puesto en peligro a tu familia, quieres ir dejando señales mientras “buscas” para que otros miembros las encuentre ¿Me equivoco?




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