Crónicas de una mestiza Vestigios de mí sangre

Capítulo 20 Final ¿?

Cuando llegaron, Karina salió corriendo de la casa, el padre de Jamie al verla corrió a su encuentro. Jamie también corrió fuera, pero no por el reencuentro sino para salir del auto lo antes posible, ya que ella se había metido en el vehículo gris para evitar a Christopher y Nicklaus, y eso no fue exactamente lo que sucedió ¿tanta mala suerte podía tener? Al parecer sí.

—Jamie ven —dijo su padre extendiendo su brazo derecho. Jamie lo abrazo, estaba consciente de que estaban dando la imagen de una familia feliz por el encuentro, con el perrito saltando a dos patas de felicidad, pero la verdad era que ella solo necesitaba que alguien la abrazara.

Dentro de la casona también fue un huracán de abrazos, lágrimas y risas. Los únicos que no participaron fueron Christopher y Nicklaus.

Jamie vio como Christopher agarraba a Nicklaus de la muñeca y subían las escaleras velozmente. Aún se sentía traicionada, dolida, desgraciada y asquerosa. Tenía unas terribles ganas de patear las sillas y romper los platos, pero se contuvo al pensar que todos la mirarían como si estuviera demente, así pues como si fuera algo simple, se contuvo en una esquina, intentando rebajar su nivel de sentirse desgraciada.

Christopher arrastro a Nicklaus escaleras arriba y a la habitación. Él no se resistió pero Christopher sabía que no le había gustado, cuando lo soltó Nicklaus se froto la muñeca, ¿acaso le había hecho daño?

Christopher abrió el ropero y comenzó a sacar la ropa tirándola sobre la cama.

—¿Qué haces? —preguntó Nicklaus de pie viendo la ropa tirada con expresión de “¿Qué demonios?”

—Empacar todo. Nos iremos de aquí —contestó en seco.

—¿¡Que!? ¿Por qué?

—Yo te traje aquí, porque confiaba en que te protegerían y no es así—Sacó un bolso lleno de polvo que estaba en el fondo del ropero.

—Espera, espera, no pongas eso encima de la cama — Christopher se desvió y coloco el bolso sobre la silla del escritorio—. No entiendo a lo que te refieres.

—Tú no sabes cómo hablaban de ti —dijo señalando la puerta de la habitación con la mano haciendo referencia a la gente de abajo—. Te culparon por tu sangre, por un crimen que no cometiste.

—¿Y por eso quieres que abandonemos todo? —Nicklaus parecía incrédulo, avanzó con un suspiró y tomó la cara de Christopher entre sus manos (el tacto le genero rechazo inmediato pero no se apartó)—. Tranquilízate. Yo sé lo que piensan de mí, y por eso hice ese movimiento estúpido y fui en busca de Jamie sin consultarlo. Creí que tenía ventaja ya que se trataba de mi familia, pero me equivoque y eso causo que tuvieran pensamientos erróneos.

>>Pero no pienso perder la única oportunidad para que cancelen esa condena por unos cuantos malos pensamientos sobre mí.

—No…

—Iré abajo y hablare con Riley, solo —aclaró.
Christopher suspiró intentando tranquilizarse, lo cual era bastante difícil dada la situación—. Pero antes me daré una ducha.

Nicklaus lo soltó y se alejó de él. Christopher se sentó en la cama y miró el monto de ropa pensando en que debería guardarla de vuelta en su lugar, al igual que aquel mugriento bolso.

Abajo Jamie veía como todos comían, no tenía apetito por lo que solo daba vueltas la rodaja de pan que sostenía, pensando. Rebecca estaba atiborrando a Jensen de comida, al igual que a su hijo.

—Gracias abu —dijo el chico con la boca llena.

—“hay gracias” —se burló Cecilia.

—También hay para ti —Rebecca le revolvió cabello ya de por si revuelto. Más que compañeros parecían una verdadera familia, bromeando entre ellos y riendo, le hacían recordar a cuando su madre aún vivía.

Riley estaba comiendo y riendo con el padre de Jamie cuando Nicklaus y Christopher entraron al comedor, Riley se detuvo con la comida a mitad de la boca.

—¿Podemos hablar? —Nicklaus se paró junto al hombre. Jamie lo miró detenidamente, el chico se había duchado y llevaba puesta otra ropa. Se lo veía cansado, al igual que Christopher, Jamie le dio una mirada rápida a él también, pero la retiró cuando sus ojos se encontraron.

—¿Ahora? —preguntó Riley dejando la tostada en el plato. Nicklaus asintió y fue hacia la sala de estar. Riley se levantó y lo siguió, por otro lado Christopher se fue por el pasillo que llevaba hacia fuera.

Jamie esperó un rato que se le hizo eterno y fue tras él, en busca de respuestas, sin pensarlo mucho. No miró hacia atrás porque no quería ver como todos la observaban. Era bastante evidente hacía donde iba.

Salió fuera, por supuesto no veía a Christopher. El césped brillaba de verde a la luz del sol a pesar de que era otoño. El gato naranja salió de entre las flores maullando. Era hermoso ver los canteros pegados a la pared llenos de flores de todos los colores disponibles en la naturaleza.

—Hola michi —Jamie acarició la cabeza del gato naranja. Con un trote bastante ruidoso se les unió el chico gato para recibir su parte de cariño—, y tu Alex.

En cuanto los gatos se encontraron de frente comenzaron a maullarse amenazadoramente, Jamie se retiró antes de ser la culpable de una pelea a muerte.

El terreno era bastante grande, no había tenido la oportunidad de explorarlo antes. No se veía a Christopher en ninguna parte, unos metros más adelante había uno invernadero, allí tampoco.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.