Crónicas de una mestiza Vestigios de mí sangre

Epilogo: Seis meses después

El hombre yacía en el suelo en medio de la cocina, ensangrentado, sus ojos estaban en blanco y su pecho ya no se elevaba.

Se acercó a él y del bolsillo del abrigo sacó un pañuelo blanco, se lo tiró encima, su marca.

Silenciosamente se alejó de la escena del crimen.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.