Crónicas de una muerte anunciada

Capitulo I. LA SOMBRA Y LA FLOR

Soy Michelle vivo cerca del campo, lejos del bullicio de los autobuses, en un pueblo muy cerca de la playa, rodeada del cantar de las aves cada mañana, tarde y noche, cerca del ganado, un patio enorme, una casa pequeña, soy no tan común, con gustos no tan comunes, amo la guitarra y lucho con ser la mejor escritora, crecí rodeada de una familia disfuncional, con una guitarra y mi poemario a veces sueño ser la estrella mas alta la qué mejor alumbre el firmamento y otras anhelo ser la nada , suelo diseñar historias para no sentirme más miserable de lo qué realmente ya soy, amo reír (lo hago bastante fuerte) a su vez, de la nada viene a mí algunos gramos de melancolía y no sé, de la nada me cargo a llorar, estoy tan acostumbrada al vacío de la soledad. No sé mucho o quizá nada sobre el amor real pero lo sueño. Me gusta imaginar cientos de escenarios en los que hay un príncipe y otros y que en verdad no sé porque o sí, que es una princesa, la de mis sueños quién me ama de todas las formas más posiblemente hermosas que existan, con detalles, cartas, canciones, poemas, cenas, palabras sorpresas , apodos únicos e irrepetibles, que se sentirá ser amada así? Que se sentirá pertenecer sólo a una persona en completa sintonía con el latido de sus corazones? Observar juntos todas y cada uno de las estrellas y aunque ya lleven consigo nombres, renombrarlos o quizá descubrir una nueva forma de amor?!

Que loco no?

Quizá jamás lo descubra, soy simple, prefiero pasar desapercibida.

Ya da igual…

No estoy rodeada de muchos en realidad dos o tres - quizá hasta son demasiados- los que entran al conteo exclusivo de amigos de Michelle., existe algo llamado miedo qué me provoca alejar a las personas que se acercan a mi, pocas veces logro interesarme por alguien y en eso nada resultaba bien, supongo que los traumas se encargan. Comparto amistad con Micaela quién estudia medicina, mi fiel oyente y la encargada de traerme unas cuantas veces a la realidad, y

Anna

de quién ya hablaremos.

-Vienes hoy?- dijo Micaela

-Como todos los días! Claro, llevo pan, del que más te gusta-

-beeh! Me toca el choco- recuerda que debemos repasar, toca examen y tú debes terminar ese poema que aún no sé de que trata.

- ja ja! Ya lo sabrás, paciencia – exclamé, dejé el teléfono y me concentré en la búsqueda implacable de letras, inspiración, poesía, amor, odio, traición, lo que sea a lo qué me hiciera posible clavarme para terminar “el poema” que le había prometido a ella.

Hace más de dos meses qué estoy en bloqueo, no logro encontrar la razón del porque no puedo concluirlo, es mí amiga, debería salir algo de lo más profundo de mi ser, al final la amistad debe ser el sentimiento más sincero que existe. Comienza algo tipo

Pensándolo bien

No logro encontrar las palabras

Precisas

Que logren describir

Algún sentimiento por ti

Y perdón,

No es qué nada siento

Es qué,

Nada es suficiente, sabes?

No sé cómo describir

Describir qué?! Suficiente para qué? Es mi amiga, debería poder descifrar lo que siento o pienso, no lo sé.

Moriré

En el

Intento.

Mientras me preparo con mis cosas necesarias para pasar la noche con Micaela, mi cerebro no deja de pensar – cómo todos los días – en el desenlace de aquel poema, quizá porque sólo escribo para el amor es qué estoy bloqueada pero no podía decir NO a esa apuesta…

-hace algunas semanas mientras Micaela leía algunos de mis escritos me incito a esto (debo mencionar qué fui casi obligada) es testigo de la manera en la que veo al amor o por lo menos lo sueño, nunca me rehúso a perder, nunca pierdo y ésta apuesta no será la excepción.

Me rehúso

Quizá si fuese Anna la persona a la que le debo escribir ya hubiese terminado, hemos pasado ya muchos meses en convivencia, desconozco el motivo por el cuál se me eriza la piel cada qué estoy con ella ni el porque ella me busca de tal manera, creo saber lo que me está sucediendo pero, será?

Dicen que cuándo estás con tu persona si el corazón se te acelera, sientes algún revoloteo en el estómago y las piernas te tiemblan puede quizá qué sea enamoramiento pero, que tal y es un infarto el qué me va a dar? No! No quiero siquiera pensarlo, ni siquiera en mis mas locas novelas de amor se me ocurrió enamorarme de una casi amiga – casi porque hace poco en realidad que la conozco- que tal y sólo soy yo la que siente tal aberración.-asi le llama mamá a las personas qué se enamoran de su mismo sexo-

Anna

No sé tanto en realidad de Anna sólo qué vive a 20 minutos de mí, siempre está feliz, -no sabía que pudiese existir alguien que siempre para todo trae una sonrisa, baila, canta, no lo sé- tal vez siempre está enamorada de todo, en ocasiones me impulsa para que le muestre lo que escribo pero de alguna u otra forma siempre termino cambiando tema, hay algunos escritos para ella que para ser sincera me avergüenza la forma que la describe y sé que se dará cuenta ya qué llevan consigo su nombre.

Reincorporando a cuándo la conocí, creo fue un día qué subí al pueblo, en una de las heladerías y con un calor abrumador mientras pedía -antes que ella cabe mencionar – mi cremoso helado de cacahuate, ella armaba tremendo lío por la lenta atención de la chica, no recuerdo después cómo terminamos siendo amigas, creo fue la forma tan graciosa en la que le cedí mi lugar, quería paz y dí paz. Es de las personas que hablan demasiado fuerte que parece que pelean, no sé, nunca conocí alguien así. He pasado con ella demasiados días que algo en mí está nublando mí visión. No he logrado descifrar si está con alguien, no recuerdo nunca haberlo escuchado pues nunca se me escaparía un detalle cómo tal.

Tal vez Micaela tenga las palabras precisas, igual y sabe mejor por lo qué estoy pasando, sabe cosas de mí que no yo misma logro saber cómo logra descubrir.

Es minuciosa.

Micaela

Llevamos Michelle y yo poco más de 4 años siendo “solo amigas” hay algo en ella, su mirada quizá o qué no falta ninguna noche a pesar del tiempo – en venir a cenar, ver las estrellas haya frío o calor, a estudiar, escribí y dormir conmigo, o quizá qué no se negó a mí propuesta no tan propuesta -que más bien fue un reto – pero quién acepta crear un poema desde cero a alguien a quién consideras sólo amiga?-




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