Crónicas de una sirena enamorada 3

El festival lunar y la presentación de los descendientes

El pueblo de Tritonia celebraba tranquilamente la festividad lunar. Los habitantes de la nación del Pacífico disfrutaban del enorme banquete, bailaban y realizaban sus rituales de entrega de collares de luz a quienes tenían edad de poseerlos. 

En medio de todo el festín, los hijos de Lúmina, Raynor, Traimor, Evan y Amaranta fueron presentados ante todos los habitantes de Tritonia. Los descendientes se dieron a conocer por primera vez, incluyendo a los hijos de Traimor y Amaranta quienes no salían del palacio hasta ese día.  

Durante la presentación los habitantes de Tritonia aplaudían emocionados al conocer a los hijos de sus gobernantes. Todos ignoraban de qué Atolón se encontraba en la frontera pretendiendo tener noticias de su hermano. 

Uno de los soldados tritones dio aviso a sus compañeros de la presencia de los maranios en el pasaje de Drake. Automáticamente, el ejército tritón se dirigió al lugar y de manera amenazante se ubicó justo en frente de los gobernantes del pueblo vecino. 

—¿A qué han venido? —pronunció Krauser con firmeza —no son bienvenidos y lo saben. 

—Pedimos hablar con el rey —contestó Atolón —venimos en paz.

—El rey ahora mismo se encuentra presentando a sus nietos en la festividad lunar, y no dejará de celebrar por venir aquí a platicar con ustedes —respondió el soldado y luego de una pausa mientras observaba que Atolón solo venía acompañado de Maher y su hijo, añadió —será mejor que se retiren. 

En eso intervino Adón —Por favor, soldado. Dejénos hablar con el rey Thaón o el rey Ranhir. —suplicó —o por lo menos permítame a mí pasar si lo desea. 

—Me temo que no se podrá, pequeño príncipe —intervino Trainer. 

—Le preguntaré a Leyniker si hay alguna posibilidad de que el pequeño pase para que hable con el rey—comentó Krauser —no creo que el niño represente ser una amenaza para nuestro pueblo —dijo mientras frotaba su collar de luz intentando comunicarse con el príncipe. 

Leyniker veía brillar su collar y lentamente se acercó a Ranhir diciendo —alteza, los soldados me comunican que el rey Atolón está en la frontera con Maher y el príncipe Adón. El pequeño solicita pasar para hablar con usted o con el rey Thaón. ¿Qué les respondo?

—Que pase solo el niño —pronunció Ranhir. 

Leyniker le notificó a los soldados la orden del rey de Tritonia del Norte. 

—Solo puede pasar el príncipe —manifestó Krauser. 

Adón nadó lentamente cruzando el portal, miró atrás y le hizo entender a su padre que todo estaría bien. Minutos después, el príncipe maranio se encontraba presente en el palacio de Ranhir y veía fijamente a los nietos del rey con total curiosidad. 

—¿Puedo ayudarte en algo, príncipe Adón? —preguntó Ranhir asustando al hijo de su homólogo maranio. 

—¡Alteza! —el príncipe hizo una reverencia —gracias por permitirme el paso a Tritonia. Es un honor para mí estar en su palacio, en especial en plena festividad lunar. 

—Para ser hijo de Atolón eres un joven bastante educado.  

—Que la insolencia de mi padre no manche mi nombre ni mi imagen, señor. —pronunció Adón mientras veía con curiosidad a los tritones celebrar la festividad. — Quisiera hacerle una petición. 

A lo que Ranhir comentó —¡Adelante! Siempre que no sea para tu padre, todo estará bien. 

—En realidad es para mí —suspiró —Entiendo que mi padre y mi abuelo no han sido para nada amigables con su pueblo  y eso es algo que me inquieta. indudablemente yo no soy culpable de las miserias causadas por mi padre más que todo. 

—Ve al grano, Adón —dijo Ranhir evitando el meollo y la palabrería por parte del príncipe. 

—Si no es mucho pedir, ¿Podría usted brindarme la oportunidad de conocer a mi abuela en Nueva Parténope o a mi tío en Australia? —demandó Adón esperanzado en que Ranhir accediera ante su petición. 

—Ellos están presentes en el festival ahora mismo, si lo deseas puedo mandar por ellos para que los conozcas. —comentó Ranhir —no voy a negarte la oportunidad de ver a tu familia, hasta ahora te has comportado a la altura a pesar de todo, así que te dejaré verlos. Tienes razón en decir que no eres culpable de las atrocidades que cometieron tus parientes, ¿Te sientes preparado para tu encuentro con ellos?

A lo que Adón respondió —es por ello que estoy aquí, majestad. Aunque admito que estoy un poco nervioso, supongo que es normal, pero ya estoy decidido a verlos. 

La actitud segura de Adón captó la atención del rey tritón, quien detalladamente lo observaba mientras el príncipe veía con asombro la festividad lunar. Adón era un niño bastante inteligente pese a su corta edad, pero en ocasiones la maldad se apoderaba de su corazón debido a las malas enseñanzas que sus padres le inculcaban. 

—¡Ven conmigo! —exclamó Ranhir —tus parientes están la presentación de los descendientes. 

Adón no pronunció ni una palabra y nadó junto a Ranhir hasta llegar a donde se encontraban sus parientes. El príncipe no tardó en reconocer a sus familiares, el color rojo de su cabellos los delató —definitivamente esa es la marca familiar —dijo —el tono de cabello y el parecido físico de aquel sujeto con mi padre, me hace pensar que es mi tío Evan ¿o me equivoco? 




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