Cronos Nexus

Capitulo 8 El Nido de Ecos

"El verdadero enemigo no siempre es quien te ataca. A veces es el miedo que intenta detenerte."Puebla, México

Viernes – 6:42 p. m.

Una tormenta cubría la ciudad.

Los relámpagos iluminaban el antiguo Fuerte de Loreto.

Las calles cercanas habían sido evacuadas por un supuesto riesgo de derrumbe.

La gente no sabía la verdad.

Bajo aquel fuerte histórico...

El tiempo estaba comenzando a romperse.

La llegada

Ren, Kael y el maestro Elías descendieron por un viejo túnel colonial oculto bajo el fuerte.

Las paredes estaban cubiertas por extraños símbolos circulares.

Cada pocos metros había relojes antiguos incrustados en la roca.

Todos detenidos exactamente a las 11:59.

Kael sintió un escalofrío.

—¿Por qué todos marcan la misma hora?

Elías pasó la mano sobre uno de los relojes.

—Porque fue la última hora antes de que este lugar sufriera su primera fractura hace más de doscientos años.

Ren observó el pasillo.

—No estamos solos.

El Nido

Después de varios minutos llegaron a una enorme cámara subterránea.

Era imposible calcular su tamaño.

En el centro flotaba una inmensa grieta negra, de la que caían pequeños fragmentos de cristal violeta.

Alrededor de ella se movían decenas de Ecos Rotos.

Algunos eran pequeños.

Otros medían más de tres metros.

Todos parecían esperar una orden.

Kael tragó saliva.

—Nunca había visto tantos...

Ren respondió sin apartar la vista de la grieta.

—Porque esto no es una fractura.

Es un nido.

Aquí nacen.

La Sexta Regla

Ren sacó su daga de cristal.

Elías apoyó su bastón en el suelo.

—Kael...

Escucha con atención.

Levantó seis dedos.

Sexta Regla del Timeline.

Nunca luches solo por ganar. Lucha para que alguien pueda volver a casa.

Kael bajó la mirada.

Comprendió que cada batalla tenía un propósito mucho mayor que derrotar enemigos.

El Primer Combate en Equipo

Un chillido estremeció el túnel.

Los Ecos se lanzaron al ataque.

Ren fue el primero en moverse.

El viento giró a su alrededor como cuchillas invisibles.

Con un solo movimiento desvió a tres criaturas y destruyó sus núcleos temporales.

Elías golpeó el suelo con su bastón.

Un círculo dorado apareció bajo sus pies.

El tiempo alrededor de los Ecos comenzó a ralentizarse.

Kael respiró profundamente.

Era su turno.

Recordó las palabras de Ren.

"No pelees por orgullo."

"Protege."

Corrió hacia una niña que había quedado atrapada tras una columna derrumbada.

Mientras Ren combatía, Kael cargó a la pequeña en brazos y la llevó hasta un lugar seguro.

Elías sonrió.

—Está aprendiendo.

La Sombra del Cuervo

La grieta comenzó a crecer.

De su interior salió lentamente un hombre cubierto por una armadura negra.

No tenía rostro visible.

Solo dos ojos plateados brillaban bajo el casco.

En su mano derecha llevaba un antiguo reloj de arena.

Y en su dedo...

El mismo anillo con el símbolo del cuervo.

Kael dio un paso atrás.

—¿Quién eres?

La figura respondió con una voz grave.

—Fui un Guardián...

Antes de que el tiempo me olvidara.

Ren apretó la daga.

—No...

Es imposible...

Elías murmuró con preocupación.

—Un Guardián Caído...

El Guardián Caído

La figura caminó lentamente.

Cada paso hacía que el suelo envejeciera.

Las piedras se agrietaban.

El metal se oxidaba.

Las plantas morían.

Kael observó horrorizado.

—¿Qué está haciendo?

Elías respondió.

—No controla el tiempo...

Consume los años de todo lo que toca.

Ren atacó de inmediato.

Su daga atravesó el pecho del Guardián.

Pero este ni siquiera reaccionó.

Con un simple movimiento lanzó a Ren contra un muro.

El impacto fue brutal.

Kael corrió hacia él.

—¡Ren!

El joven apenas logró levantarse.

Tenía el brazo izquierdo herido.

Era la primera vez que Kael veía a Ren perder un combate.

El Despertar del Reloj

El Guardián Caído avanzó hacia Kael.

Cada paso hacía vibrar el reloj de bolsillo que él llevaba desde niño.

De pronto, el reloj salió flotando de su bolsillo.

Giró lentamente frente a todos.

El Guardián extendió la mano.

—Devuélveme...

Lo que me pertenece.

Kael tomó el reloj antes de que pudiera alcanzarlo.

En ese instante...

Una luz azul inundó toda la cámara.

Miles de engranes aparecieron suspendidos en el aire.

Las manecillas comenzaron a girar en direcciones opuestas.

Una voz antigua resonó por todo el lugar.

—El Heredero ha sido reconocido.

Todos quedaron inmóviles.

Incluso el Guardián.

La Retirada

Elías reaccionó primero.

—¡Ahora!

Ren tomó a Kael del brazo.

Los tres escaparon mientras la cámara comenzaba a derrumbarse.

La grieta empezó a cerrarse lentamente.

El Guardián Caído permaneció inmóvil dentro de ella.

Antes de desaparecer, levantó la vista.

—Nos volveremos a encontrar...

Heredero.

Porque aún debes conocer...

La verdad sobre los Cuervos.

La grieta se cerró.

El silencio volvió.

Una Revelación

Ya en el refugio, Ren vendaba su brazo mientras Kael observaba el reloj.

—¿Por qué dijo que le pertenecía?

Elías suspiró.

Caminó hasta una estantería y sacó un viejo libro cubierto de polvo.

Lo abrió con cuidado.

En una de las páginas había un dibujo.

Mostraba al Primer Guardián sosteniendo exactamente el mismo reloj.

Debajo se leía:

"El Reloj del Origen. Solo responderá al heredero de la Primera Línea."

Kael levantó la mirada.




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