Cruzando el lago

Capítulo 7: El museo

Luego de unos cuantos minutos, apareció Clara con una bandeja de comida.

En ella traía, 2 platos en los cuales se encontraban 2 Sándwiches, y 2 vasos de jugo, nada elaborado, pero se le agradecía mucho.

Comimos tranquilamente, compartiendo algunas anécdotas de nuestra infancia, acerca de nuestra familia y como normales adolecentes hablamos un poco acerca de chicos.

- ¿Y tus Padres? -Pregunto ella-

Esa pregunta, hizo que me diera un escalofrió, pero aparte cualquier desigual pensamiento.

-En casa-Respondí-Vivimos en Mooresville-

- ¿Mooresville? Creo que se dónde queda, pero nunca he ido-Expresó-la verdad nunca he ido a ningún lado-termino de decir-

- ¿Nunca has salido de Lake? -Pregunte algo asombrada-

Ella bajo la mirada.

-No…Mi mamá nunca me ha llevado a otro lugar, y no tengo otra familia, solo somos mi Mamá y yo-dijo con una sonrisa forzada-Pero no tiene nada de malo-

-Claro que no tiene nada de malo-confesé-y bueno, mis…Padres-dude si decirlo-Tampoco me llevaban mucho a lugares y no tengo hermanos así que…estamos casi en las mismas-

-Creo que si-tomo una bocanada de aire y soltó-Y… ¿Cómo te va con los chicos? ¿Has tenido alguna vez un novio? -Pregunto mirándome fijamente-

Wow sí que es muy directa.

-Bueno… no es una plática muy extensa –admití- En mi vida solo he tenido un novio y tampoco fue muy oficial la relación, además de que duro poco-

-Entiendo… Yo…Jamás he tenido novio, no hay muchos jóvenes por aquí, los pocos que quedaban ya se fueron a otras ciudades-dijo ella-

-Tampoco es la gran cosa-admití-No te preocupes-

-Si tú lo dices…-contesto-

Luego de un silencio un poco incómodo, pregunte:

- ¿Qué hora es?

-Como las 1 creo-dijo Clara-

- ¿Dejamos esto en la cocina y vamos al museo? -pregunte-

- ¡Claro!

Nos levantamos de la cama, yo agarre mi mochila y algunas cosas que había sacado, y luego agarre la bandeja, para ayudarle a clara, quien llevaba los vasos, y una mochila puesta.

Salimos del cuarto y cerré la puerta con cuidado detrás de mí, caminamos por el pasillo, hasta llegar a la estancia principal. Clara quito la bandeja de mis manos y antes que yo pudiera decir algo, menciono.

-Es mejor que me esperes aquí ¿Si?

Yo asentí, y ella entro en la cocina.

Miré alrededor y de un momento a otro me sentí mareada. No quería seguir adentro de ese lugar.

Ya afuera, solté una bocanada de aire y pude respirar mejor.

Las calles estaban vacías como siempre, ¿Las personas no salen ni a caminar aquí?

Seguí observando, hasta que mi mirada cayo, en un señor tés blanca, cabello canoso, talvez tenía unos 60, no estaba segura.

Empujaba una carreta mediana, donde llevaba algunas cosas como chatarra o bolsas con algo dentro. Se detuvo enfrente del portón de una casa, el cual abrió con una llave, y luego tendió ambas puertas a los lados, y empujo el carretón dentro.

La escena era algo peculiar, así que con mi cámara que estaba colgada a mi cuello, tome una instantánea.

La foto había quedado muy bien, se mostraba a él, empujando el carretón, y para mi significaba el gran esfuerzo al trabajar.

Mire de nuevo hacia la misma dirección, y esta vez él se encontraba mirándome, pero para mi sorpresa no me estaba dirigiendo una mirada como la de los demás, él me estaba observando con tristeza, su mirada se notaba cansada y nostálgica, por un momento intentó sonreír forzadamente pero no le funciono, así que negó con la cabeza y siguió empujando el carretón, luego se acercó a las puertas y las jalo hacia adentro, donde antes de cerrarlas completamente, me dio una mirada rápida y desapareció dentro de la casa.

Una fresca brisa recorrió el lugar luego de ese momento, volví a echarle un vistazo a la cámara en mis manos y ahí estaba la foto antes tomada.

Voltee hacia atrás, y así se encontraba Clara, ella contemplo la escena.

-No te preocupes-menciono-

-Es la segunda persona que no me mira con odio desde que llegue-susurre- 
Ella me miro por un segundo y luego menciono.

-El…-dijo-no suele mirar a nadie con odio, creo que es la persona más real, entre todos los que estamos aquí-

La mire directamente a los ojos.

- ¿Por qué lo dices? -Pregunte

-Creo que, es el que aún no supera las desapariciones de los niños-Termino de decir con un tono nostálgico-

- ¿A…A cuantos perdió? -Pregunte dudosa-

-Si mal no lo recuerdo, sus únicos 2 hijos desaparecieron-Respondió Clara-

Carajo...

Creo que debería dejar de preguntar acerca de esto.

-Bueno… ¿Nos vamos? -Pregunto Ella-

-Claro-dije y caminé hacia su dirección-

Salimos de la plaza, comenzando a caminar por las pocas y desoladas calles.

Las casas tenían un aspecto simétrico e igualado en muchos aspectos, parecía un videojuego, solo faltaba que aparecieran zombies o criaturas, y tengamos que pelear para sobrevivir. 
Nunca se sabe que sucederá y menos en este pueblo.

No me extrañaría que sucediera algo inesperado.

Iba caminando por la acera y Clara iba a un lado mío, pase mirando el suelo todo el camino hasta aquí, pero levante la mirada cuando Clara hablo.

-Solo giramos en esta última calle y llegamos-Comentó-

-Está bien-Respondí-

-Podemos comenzar a investigar lo de los idiomas no? -Preguntó ella-

-Oh…si-dije- de hecho, no te he enseñado algo que apareció en mi habitación-Mencione-

-Me lo muestras cuando lleguemos entonces-añadió ella-

Yo solo asentí y seguí caminando, a lo cual luego de una calle más, llegamos como a un apartado … comenzaba en unos pequeños caminos, alrededor de ellos un pasto relativamente alto, y al final había una construcción de diseño algo de los años 80’, era echa de ladrillos y daba un tono más color crema, un techo alto, con algunas ventanas de vidrio ya llenas de polvo, y en la entrada 2 grandes puertas de madera de roble oscuro.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.