Con la boda en puerta y los mellizos por nacer, el joven se propuso una última meta: su familia de México tenía que estar presente en el día más importante de su vida. Él quería que su abuela, su mamá, su hermana y sus dos papás viajaran a los Estados Unidos para acompañarlo, celebrar la boda y conocer a sus futuros nietos y sobrinos.
Para lograrlo, trabajó jornadas dobles y ahorró cada centavo hasta que juntó todo el dinero necesario. En cuanto lo tuvo, se los mandó a México para que compraran los boletos de avión.
El destino acomodó todo de una forma mágica: el mismo día que su familia aterrizó en el país, ella entró en labor de parto. En la sala de espera del hospital, el joven caminaba de un lado a otro, devorado por los nervios y la emoción. Al mirar a su alrededor, vio a sus padres, a su abuela y a su hermana ahí reunidos. No pudo evitar conmoverse; aquel muchacho que un día se subió solo a un avión con una maleta llena de ilusiones, ahora estaba a punto de convertirse en padre de un niño y una niña, rodeado de la gente que amaba.
Los bebés nacieron sanos y hermosos. Además, la vida premió su esfuerzo y legalmente se convirtió en residente americano, obteniendo la doble nacionalidad.
Unos meses después, con los bebés en brazos y la familia reunida, por fin llegó el día de la boda. Mientras caminaba hacia el altar, él miraba a su hermosa futura esposa y recordaba el camino recorrido: el "like" en la aplicación, el viaje 9sorpresa, los días de duda y el esfuerzo compartido. Jamás imaginó que aquella hermosa mujer que lo aceptó desde el primer día se convertiría en su compañera eterna.
Pasaron los años, los niños crecieron y se hicieron grandes bajo el cobijo de un hogar lleno de amor. Y así, amándose tanto como la primera noche que platicaron en internet, el joven y ella envejecieron juntos, tomados de la mano, hasta el último de sus días.
FIN