Detrás de las puertas de piedra de la Torre de Cristal, Kael y Lira avanzaban en silencio. Habían abandonado la torre bajo la guía de Elandor, pero una inquietud persistía en sus corazones. Cada prueba los hacía más profundos… y más solitarios.
Más allá del valle, llegaron a un paso donde la niebla volvía a elevarse. Era un lugar que ni siquiera aparecía en los mapas. Lira abrió su libro, pero las páginas guardaban silencio. La profecía callaba allí.
“Este lugar,” dijo Kael, “parece estar ocultándonos algo.”
En la entrada del paso, había una inscripción grabada en piedra:
“La lealtad se mide no con palabras, sino con acciones.”
Cuando entraron, el paso se dividió de repente en dos. Kael y Lira, sin darse cuenta, tomaron caminos diferentes. Ya no podían oírse el uno al otro.
El camino de Kael pasaba por un túnel estrecho. Las paredes estaban cubiertas de fragmentos de cristal, pero estos cristales emitían una luz oscura. Al final del túnel apareció una figura: Lira. Pero sus ojos estaban vacíos, y su voz era extraña.
“Kael,” dijo la figura, “déjame. Continúa solo tu camino. El cristal te eligió a ti, no a mí.”
Kael dio un paso atrás. “Tú no eres Lira.”
La figura sonrió. “La lealtad es una carga. Déjala… y serás más ligero.”
Kael levantó el fragmento de cristal. La luz atravesó a la figura. Con un grito, desapareció. Kael comprendió entonces: aquella prueba cuestionaba su lealtad hacia Lira.
Al mismo tiempo, Lira enfrentaba su propio desafío. Ante ella había aparecido la silueta de Kael. Pero ese Kael estaba lleno de ira.
“Me estás retrasando,” dijo. “Con tu conocimiento intentas controlarlo todo. Este viaje es mío.”
Lira cerró los ojos. “Vine contigo porque creo en ti. Este viaje es de los dos.”
La figura de Kael brilló intensamente y luego se desvaneció. Lira cayó de rodillas. La lealtad no era solo un lazo… era confianza.
Al final del paso, ambos se reencontraron. Sus rostros estaban pálidos, pero sus miradas eran más claras.
Elandor los esperaba.
“La prueba de la lealtad es la más silenciosa. Pero deja las huellas más profundas.”
Kael y Lira se miraron. Ya no eran solo compañeros de viaje: eran compañeros de destino.
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Editado: 21.01.2026