Crystal Crack

Sirviente de la oscuridad

Cuando cruzaron las fronteras de Aeltharion, el paisaje volvió a cambiar. La luz de la Torre de Cristal quedaba atrás, mientras que frente a ellos se extendía un valle cubierto de piedras grises y rodeado de árboles muertos. El aire era pesado; incluso el viento parecía haber olvidado cómo respirar.

Kael, sosteniendo el fragmento de cristal en la palma de su mano, se volvió hacia Lira.
—Este lugar… es como si ahogara la luz.

Lira abrió su libro; sus páginas permanecieron en silencio.
—La profecía calla aquí. Este es el dominio de lo desconocido.

En medio del valle se alzaba una estructura construida con piedras negras. Parecía un altar, pero su parte superior estaba agrietada, y de su interior se filtraba una niebla oscura.

Cuando Kael se acercó, el fragmento de cristal tembló. Su luz empezó a apagarse.

—¡Kael, detente! —gritó Lira—. El cristal está reaccionando. Hay algo aquí.

Justo entonces, una figura surgió detrás del altar. Un cuerpo alto, cubierto con una armadura, un rostro cuyos ojos brillaban como cristales negros. En su mano, una espada curva; sobre sus hombros, una capa tejida de sombras.

—Yo soy Varzoth —dijo con una voz grave—. El rostro oscuro del cristal. Ustedes, hijos de la luz… pero la luz solo adquiere sentido junto a la sombra.

Kael dio un paso al frente, desarmado.
—El cristal nos eligió. Tú eres solo su reflejo distorsionado.

Varzoth rió. Su risa hizo temblar las piedras del valle.
—Elegido… ¿sabes siquiera lo que significa? El cristal exige un precio. La luz solo se equilibra a través de la oscuridad.

Lira avanzó un paso.
—Nosotros ya pagamos el precio. Valentía, sabiduría, lealtad. Lo que tú ofreces no es más que miedo.

Varzoth levantó su espada.
—Entonces, pasen a través del miedo.

El cielo se oscureció. Las piedras del valle se agrietaron. Sombras negras rodearon a Kael y Lira. Kael levantó el fragmento, pero la luz era débil.

—¡Lira! —gritó—. ¡Debemos hacerlo juntos!

Lira abrió su libro y leyó una página brillante:
—“La luz resplandece cuando dos corazones se unen.”

Kael tocó el libro con el cristal. En un instante, el cristal y el libro se unieron. La luz estalló. Las sombras gritaron. Varzoth retrocedió, pero no desapareció.

—Esto es solo el comienzo —dijo—. Los otros fragmentos del cristal siguen conmigo. Cada uno es una prueba. Y cada prueba, una pérdida.

Kael y Lira se mantuvieron en pie dentro de la luz. Varzoth se desvaneció como niebla, aunque su voz permaneció en el aire.

Desde la distancia apareció Elandor.
—No lo derrotaron. Pero lo reconocieron. Esa es la primera victoria.

Kael contuvo la respiración.
—¿Y los otros fragmentos?

Elandor inclinó la cabeza.
—Uno está en el norte, enterrado en el hielo. Otro en el oeste, en el corazón de un pueblo olvidado. Pero el más peligroso… está en el sur, en el lugar donde nació Varzoth.

Lira cerró los ojos.
—Nos espera un largo camino. Pero ahora sabemos contra qué luchamos.

Kael levantó el fragmento de cristal. La luz volvió a brillar.



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En el texto hay: inaginacion, fantastic

Editado: 21.01.2026

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