Crystal Crack

El Corazón de la Traición

Cuando la puerta se abrió con un pesado retumbo, el viento que surgió de su interior golpeó los rostros del trío. Los susurros que traía el viento se volvieron cada vez más claros:
—“Traición… traición…”

Kael alzó el cristal, pero su luz titiló y se debilitó en el umbral de la puerta. Lira abrió su libro; las páginas se movieron como si aletearan por sí solas. Serenya aferró con fuerza su espada, con los ojos fijos en la profundidad de la oscuridad.

Más allá de la puerta se extendía un enorme salón construido con piedras negras. En el centro del salón, un anillo de cristal roto flotaba en el aire. Pero aquel anillo no emitía luz; por el contrario, esparcía sombras a su alrededor.

La voz de Varzoth resonó:
—Bienvenidos… al corazón del Sur. Aquí no se pondrá a prueba vuestra lealtad, sino vuestra traición. Aquí, vuestra confianza mutua se hará pedazos.

Kael apretó los dientes.
—Confiamos los unos en los otros. Hagas lo que hagas, no lograrás separarnos.

Varzoth emergió de entre las sombras. Esta vez era más poderoso: llamas negras recorrían su cuerpo y sus ojos brillaban como cristales oscuros. En su mano sostenía una lanza tejida de sombras.

—¿De verdad? —dijo con voz burlona—. Entonces contemplad el lado más oscuro de cada uno.

De pronto, las paredes del salón brillaron. Aparecieron los reflejos de Kael, Lira y Serenya. Pero no eran sus verdaderas formas; cada uno era una imagen de la traición.

El reflejo de Kael sostenía el cristal en solitario y dejaba a Lira atrás.
El reflejo de Lira había cerrado su libro y le daba la espalda a Kael.
El reflejo de Serenya apuntaba su espada contra Kael.

Kael se estremeció.
—¡No… esos no somos nosotros!

Varzoth rió mientras giraba a su alrededor.
—Pero podríais serlo. Una chispa de duda, una gota de miedo… y ahí está la traición.

Lira cerró los ojos; su voz temblaba.
—Kael… ¿confías en mí?

Kael se acercó de inmediato y la miró a los ojos.
—Sí. Pase lo que pase.

Serenya bajó la espada y respiró hondo.
—He venido para corregir el error de mi pueblo. No os traicionaré.

Varzoth rugió con furia.
—¡Entonces superad la prueba! Pero no lo olvidéis… la sombra de la traición siempre permanecerá en vuestros corazones.

De pronto, el anillo de cristal roto resplandeció. Las sombras se lanzaron contra el trío. Kael alzó el cristal, Lira abrió su libro y Serenya blandió su espada. Las tres fuerzas se unieron, pero las sombras seguían abalanzándose sobre ellos.

Kael gritó:
—¡Juntos! ¡Solo juntos podremos lograrlo!

Lira recitó un verso de su libro:
—La luz nace allí donde la confianza se une.

Serenya alzó su espada hacia los cielos.
—¡El error de mi pueblo termina aquí!

Cuando las tres fuerzas se fusionaron, el anillo roto se agrietó. Las sombras se dispersaron lanzando alaridos. Varzoth retrocedió, pero en sus ojos aún brillaba la victoria.

—Aún no ha terminado —dijo—. Cuando los fragmentos del cristal se unan, el verdadero rostro de la traición saldrá a la luz. Y entonces… os volveréis unos contra otros.

El salón quedó en silencio. El anillo roto cayó al suelo, pero seguía brillando. Kael lo tomó y lo unió al fragmento de cristal. La luz destelló por un instante y luego se atenuó.

Lira respiró hondo.
—Hemos conseguido otro fragmento… pero las palabras de Varzoth siguen resonando dentro de mí.

Kael cerró los ojos.
—No le creeremos. Pase lo que pase.

Serenya asintió.
—Pero no lo olvidéis… la prueba del Sur solo fue el comienzo. Ahora debemos ir al Este. Allí nos espera el último capítulo de la profecía.

En el cielo, las nubes negras volvieron a reunirse. A lo lejos, en el horizonte oriental, apareció una luz. Esta vez, era la llamada del cristal.



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En el texto hay: inaginacion, fantastic

Editado: 21.01.2026

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